Mostrando entradas con la etiqueta ESCRITOS PARTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESCRITOS PARTO. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de mayo de 2016

¿VIOLENCIA OBSTÉTRICA? ¿DE QUÉ ME HABLAS?

Escribo hoy desde la incomprensión, desde la desesperación de quien observa la realidad y no es escuchado aunque avise de ella, desde la sensación de que el mundo se ha vuelto loco o simplemente parece que vemos solo lo que queremos ver. De que no vemos más allá de nuestra nariz, de nuestra experiencia... y, encima, lo hacemos con obcecación y negación de la mínima posibilidad de que haya algo más allá de nuestro apéndice nasal... ¿Cómo lo va a haber? No lo hemos visto. Y si no lo veo es porque no existe.
¡Cuanta soberbia nos invade cuando sentimos que tenemos en nuestras manos la "única y gran verdad universal"!

Como much@s sabéis, la semana del 16 al 22 de Mayo es la Semana Mundial del Parto Respetado. y esto, que para muchas personas es absolutamente desconocido, tiene un sentido, tiene un objetivo que viene avalado por una triste realidad cotidiana en muchos centros hospitalarios a día de hoy, en esos centros a los que mujeres y familias confían la experiencia que posiblemente más marcará sus vidas: el nacimiento de sus bebés.

La cuestión es que, inmersa en ver qué podemos hacer para visibilizar la necesidad de que esos partos y nacimientos sean respetados, de que la vivencia de las familias sea positiva en el trato recibido por quienes asisten ese parto, me he dado de bruces con la realidad social que nos rodea: la negación de la máxima.
Se niega la existencia de intervenciones "por rutina" no justificadas, se niega la no aplicación de protocolos más respetuosos con la fisiología y el respeto a bebé y familia, se niega que se haga caso omiso de las recomendaciones de la OMS y del propio Ministerio de Sanidad respecto a parto, puerperio y primera crianza... Se niega todo lo que no encaje con la versión oficial de lo que sucede en el parto y en la atención a la maternidad.
Pero, señoras y señores, la violencia obstétrica es una realidad, la violencia contra los bebés en el momento de su nacimiento es una oscura y disimulada violencia que se trata de negar amparándose en prácticas injustificables con los conocimientos actuales de la fisiología del parto y del nacimiento.
Y esa violencia empieza normalmente mucho antes... cuando negamos que exista estamos ejerciendo violencia contra las mujeres y bebés que han sufrido este tipo de maltrato en los partos y nacimientos. Cuando la justificamos sin base científica alguna estamos ejerciendo violencia extra sobre la víctima que la ha sufrido. Cuando negamos su realidad, estamos ejerciendo una violencia sistemática sobre cada persona que ha vivido y ha sentido en sus carnes este tipo de prácticas.

Podemos decir que no la hemos vivido o no la hemos visto o no la hemos ejercido. Pero ¿quienes somos para negar la realidad de tantas mujeres y bebés? ¿quienes somos para tratar de borrar la vivencia de todas esas personas y las consecuencias psicológicas, emocionales, físicas, sociales, sexuales y de todo tipo que puede conllevar el sufrir violencia obstétrica?

Pues sí, con eso me encontré preparando la Semana Mundial del Parto Respetado. Y con ello me encuentro cada día no sólo yo, sino muchos profesionales y, lo que es peor, muchas víctimas de esta violencia.

Se ejerce violencia obstétrica y en la atención a la maternidad en tantas circunstancias, y es tan poco valorado que esta semana no debería ser una semana, sino todos los días del año.
- Te han llamado "gorda" o te han dicho que te estás poniendo "como una foca" en tus controles prenatales por coger más kilos de los que se espera.
- Te han dicho que "con tanta grasa la ecografía no se ve bien".
- Te han dicho que si no te pones la epidural en ese momento "ya llorarás después".
- Te han suministrado oxitocina o cualquier otro fármaco sin tu consentimiento.
- Te han amenazado con la posible muerte de tu bebé si no accedes a la intervención que te proponen sin presentarte prueba alguna de que eso pueda suceder.
- Te han obligado a estar tumbada sin motivo médico mientras querías moverte en tu dilatación.
- Te han practicado una episiotomía sin avisarte.
- Te han obligado a vivir sola tu parto impidiendo el acceso de tu acompañante elegid@.
- Se han llevado a tu bebé cuando habías pedido expresamente que no fuera así sin mediar motivo médico justificado.
- Te han quitado el cuerpo de tu bebé que ha nacido muerto pese a que has pedido despedirte de él.
- Han aplicado protocolos o realizado pruebas que no has autorizado a tu bebé.
- Te han atado los brazos y/o quitado las gafas durante tu cesárea.
- Te han informado parcialmente o no te han informado de alguna circunstancia de tu parto o de las intervenciones que realicen.
- Te han ridiculizado o faltado al respeto de modo alguno durante la atención a tu parto.
- Te han ridiculizado o faltado al respeto cuando has entregado tu plan de parto o lo han utilizado para burlarse con otros profesionales o personas.
- Te han ridiculizado o infantilizado por expresar tu dolor ante la pérdida de un bebé en cualquier etapa de la maternidad.
- Han dificultado tu acceso a tu bebé para facilitarle lactancia materna o han suministrado algún tipo de fórmula o suero glucosado a tu bebé en contra de tu voluntad.
- Te han ridiculizado con frases como "las primerizas es que sois unas histéricas" o "es que no sabéis ni ponerlos a la teta".
- Han vulnerado tu derecho a conocer el personal que te atiende a ti y a tu bebé y saber y autorizar la presencia de personal en formación.
Y podemos continuar, porque hay muchísimo más que se hace cada día en los hospitales de nuestro país y de muchos otros. Violencia contra las mujeres embarazadas, de parto o contra sus bebés, a quienes se niegan derechos tan fundamentales como estar acompañados de su madre, padre o tutor y que reciba la información médica correspondiente en su nombre... Y es una realidad.

Así que, como realidad tangible, denunciable y denunciada en un porcentaje de casos (todavía bajo por las enormes dificultades que se suelen poner a este tipo de denuncias), me atrevo a pedir, a exigir en nombre de las víctimas de este tipo de actos que no se niegue la evidencia, que no se mire a otro lado. Que escuchemos a las víctimas y las reconozcamos. Que los profesionales que trabajan para una buena atención a la maternidad no se desanimen, que sigan esforzándose cada día porque lo apreciamos, lo reconocemos. Que den un paso adelante víctimas y testigos para denunciar y que esta lacra se pueda erradicar. Que este ejercicio de poder intolerable e injusto desaparezca de los lugares que deberían trabajar por y para la maternidad, su respeto y el reconocimiento del poder de cada mujer, cada bebé y cada familia.

No tenéis derecho a negar la evidencia. Es una forma más de violencia contra quienes ya son víctimas.
No tenéis derecho a ejercer violencia sobre quienes debéis cuidar y atender.
No tenéis derecho a violentar a l@s compañer@s de profesión que tratan de trabajar con respeto.

Levantémonos y demos un paso adelante. No sigamos en silencio.
POR UN PARTO REALMENTE RESPETADO: MI CUERPO, MI BEBÉ, MI DECISIÓN.

Bea Fernández
Doula, Educadora Infantil y Madre.

viernes, 15 de abril de 2016

HERNIA DIAFRAGMÁTICA CONGÉNITA: QUIÉN NOS APOYA

Todas las familias esperan, cuando comprueban que esperan un bebé, que todo llegará al fin "normal": llegar a casa con tu bebé y criarle con salud y felicidad.
Sin embargo, no todas las historias suceden de este modo. A veces recibimos diagnósticos que cambian todo y nos presentan un camino de dudas, decisiones, pruebas médicas y metas que para otras familias son rutinas. 
Este es el caso de las familias que reciben un diagnóstico de Hernia Diafragmática Congénita, quienes ven cómo toda su vida cambia en una ecografía rutinaria. 
El domingo 17 de abril la Asociación La Vida con hernia Diafragmática Congénita, junto con el Hospital Vall d'Hebron, han preparado un evento para recordar esta malformación fetal en su día mundial. 
Hablamos con la presidenta de la Asociación, Almudena Contreras, para que nos acerque más la realidad de las familias y de la propia Asociación.

- Antes de nada, y para que tod@ podamos entenderlo con palabras sencillas, ¿qué es realmente la HDC y por qué puede producirse?
Buena pregunta. Qué es la HDC. Tendríais qué ver las caras de cualquier madre y padre cuando el ginecólogo le dice. Su feto tiene hernia diafragmática congénita. Lo primero que piensas es. ¿Dónde está el bulto? Jajajajaj. Pero no, no es un bulto.
La hdc es una una anomalía en el desarrollo del diafragma, estructura muscular que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal. Este defecto del diafragma permite el paso total o parcial de las vísceras abdominales a la cavidad torácica y condiciona un menor crecimiento pulmonar y de los vasos sanguíneos. La herniación ocurre más frecuentemente en el lado izquierdo que en el derecho, existiendo un pequeño porcentaje en las que la alteración es bilateral.
Su incidencia es de aproximadamente 1 caso por cada 2000-4000 nacimientos.



- Los diagnósticos son mediante control ecográfico y se suelen hacer en la semana 20 pero, ¿cómo se recibe por parte de una familia una noticia como esta? ¿Cómo afecta al resto del embarazo? 
Sí. Así es. Suele diagnosticarse sobre la semana 20 de embarazo y cada vez es lo más común aunque en los años atrás, a causa de ecógrafos con menos resolución, había familias que les diagnosticaban en la 28 o incluso al nacer. Por fortuna, eso va cambiando.

Para la familia, la primera vez que escucha HDC es un shock tremendo. Sientes como el mundo se te cae encima. Depende mucho del médico que te diagnostique. Me explico, si es un médico que controla, conoce la hdc, te puede explicar todo bastante mejor, pero si no, pueden hundir ese mundo aún más. Los primeros días son bastantes malos, y de preguntarte porqué a nosotros, nos ocurre a todos. Hay familias, que tras pasar el duelo de la mala noticia decide luchar, con energía, positividad y otras que a pesar de seguir, de luchar, les cuesta bastante más encontrar paz. Algo en común entre todos, y durante todo el embarazo, los miedos de qué pasará.



- Entiendo que este es el momento en el que suelen llegar las madres y familias a la Asociación, ¿cómo llegan a ella? ¿Qué necesidades encontráis en esas familias? ¿Qué apoyos institucionales pueden tener en este proceso y después del nacimiento del bebé?
Las familias, muchas de ellas, buscan en internet más sobre la HDC y allí estamos, allí nos localizan mediante nuestra web www.lavidaconherniadiafragmaticacongenita.org, las que son derivadas al hospital Clinic y Hospital Sant Joan de Déu o Valle Hebron de Barcelona, los médicos mismos, nuestros grandes compañeros, dan la información y le dan nuestros contactos. Trabajamos muy codo a codo con esos hospitales.

Las necesidades son las mismas en todas. Las dudas, los miedos, la falta de comprensión de las personas de alrededor. Y la pregunta del millón que nos hacen el 90% de las familias. Si su hijo tendrá una vida normal.

En los primeros meses, les acompañamos en esas dudas, intentamos despejárselas en la medida de lo posible, y sobre todo, estamos a su lado, comprendiendo y entendiendo por lo que pasan en cada momento, ya que, los demás ya lo hemos pasado.
Cuando marchan a casa, los que logran salir adelante, ahí seguimos para todos esos primeros miedos con los constipados, la comida, los reflujos…

Y para los que no logran salir adelante, les acompañamos en su duelo, y les transmitimos y les hacemos sentir que estamos a su lado en su dura pérdida.
Formamos una gran familia!!!!!

Apoyos institucionales es un gran grueso. Es triste decir que depende de la comunidad en la que vivas tendrás más ayudas o menos. Una de las grandes luchas de la asociación es que todos tengan el mismo derecho a ser tratados en hospitales especializados en HDC. Pero no es así, nos seguimos encontrando muchas trabas administrativas para ello. Y después del nacimiento, me reitero en lo mismo. Depende mucho donde vivas. Es importante que a nuestros niños los sigan especialistas, médicos que conozcan la HDC.



- No todos los pequeños diagnosticados con HDC consiguen salir adelante y, de hecho, hay familias que deciden no continuar el embarazo ante este diagnóstico. ¿Cómo apoya la Asociación a estas familias, decidan o no continuar, o salga o no su bebé adelante? 
La asociación apoya a TODAS las familias, sea cual sea su decisión. Hay familias que no se sienten preparados para luchar, para vivir un embarazo con miedo y deciden interrumpir el embarazo. Los acogemos en nuestra familia igualmente. De hecho, hay algunas que no han perdido el contacto con nosotros y además colaboran muy activamente.

Y si el bebé no continúa nuestro viaje, lo adoptamos como nuestro ángel luchador y le decimos que no se preocupe, que cuidaremos de sus papis. Siempre estamos con ellos, de hecho tenemos un grupo activo de mamás y papas de ángeles luchadores.



- Me encantaría saber un poco más sobre la Asociación, ¿cómo empezó y qué habéis conseguido en este tiempo? ¿Qué planes inmediatos tenéis y cuales son los nuevos objetivos que os marcáis?
La asociación nació gracias al empujón de un hada madrina, la doctora África Pertierra. En consulta con ella, hablábamos de la necesidad de unir a los padres HDC. Empezamos con un blog, y funciono poco la verdad, hubo poca unión. A sí que, decidí hacer un grupo de wasap que fue el detonante. Empezamos muy poquitos y a las pocas semanas éramos un número considerable. Vimos la necesidad de hacer algo más, y nos formamos como asociación. Una asociación que jamás hubiéramos pensado de tener la repercusión que tenemos.

Nuestros grandes lemas: sensibilizar, apoyar y recaudar.

Trabajamos con estos tres grandes pilares, con mucha dedicación y empeño diario. Promovemos campañas de sensibilización través de nuestras redes sociales.
Tenemos varios grupos de apoyo a familias con HDC (grupo de familias esperando bebé con HDC, grupo de familias que han perdido al bebé, grupo socios…) todos con un mismo fin, compartir y apoyarse.
Trabajamos mucho para captar socios colaboradores, un gran apoyo a nuestra causa. Y es uno de nuestros objetivos para este año. Junto con otro de más envergadura que es que ninguna familia se vea obligada a tratarse en hospitales no especializados en HDC. Sabemos que es difícil, pero pondremos voz en todas nuestras campañas a los hospitales de referencia. Algo que ya hemos conseguido es que las familias contacten con nosotros, nos encuentren y así podemos darles toda la información necesaria y aclaraciones si están bien asesorados o no.

Este año como gran meta tenemos hacer un documental HDC, para hacernos más visibles, para sensibilizar. Trabajamos con varias campañas para recaudar fondos, y más que irán surgiendo a lo largo del año.

Y el 19 de abril es el día mundial HDC y nosotros lo celebramos a lo grande con unas jornadas en el hospital universitario vall d`Hebrón. Donde escucharemos a profesionales y donde las familias HDC podremos compartir un bonito día.
Entrar en nuestra web www.lavidaconherniadiafragmaticacongenita.org y allí podréis ver nuestras campañas, nuestros avances y seguirnos por Facebook y tuiter.

Seguimos con nuestros tres lemas, seguimos luchando por y para la HDC


- Y respecto a la HDC, ¿cual es la evolución médica que lleva esta malformación y qué parece presentarse en su tratamiento de cara al futuro?
Las investigaciones, van lentas, muchas paradas por falta de fondos. Aun así van avanzando, mejorando las terapias fetales con mayor % de éxito. Mejorando la cirugía neonatal, y tema pendiente y nos consta que en estudio, es la hipertensión pulmonar con la que nacen nuestros pequeños, y que a muchos les lleva a no poder seguir. Esperamos por esta investigación y por muchas más, necesarias para nuestros pequeños poder seguir en la lucha, poder seguir recaudando y apoyando el futuro de la HDC.

Bea Fernández
Doula y Madre



sábado, 9 de abril de 2016

LACTANCIA EN LA DESPEDIDA DE NUESTRO BEBÉ

Hoy quiero trasladaros mi experiencia personal por si a alguien le puede servir de algo.
Hoy, hace 5 años que mi hija Alba partió. Lo hizo una semana después de su nacimiento y... no sólo yo lloraba lágrimas de sangre, sino que mi pecho me recordaba constantemente que seguía produciendo leche para alimentarla.
Durante la semana que sobrevivió, estuvo ingresada en la UCIN, era una bebé prematura de 32+5 semanas y, por l los problemas que presentaba, no llegó a ser alimentada con leche.
Aún así, desde el mismo día en que nació, fui estimulando el pecho y extrayendo leche para cuando pudiese tomarla.
Me sacaba durante el día cada 2 horas y durante la noche, aprovechando los picos de prolactina, cada 3 horas máximo.

Durante mi estancia en el hospital, me extraía en el lactario, iba rellenando los frascos que, entre extracción y extracción conservaba en la nevera que había para tal fin y, a la noche, lo llevaba a biberonería, donde, marcado con nombre del bebé, número de incubadora y fecha de extracción, la congelaban.

Una vez me dieron el alta... durante el día, me seguía sacando en el hospital, pq era donde permanecía y, durante la noche, en casa. Iba recogiendo la leche en los biberones que el hospital me facilitaba, la guardaba en la nevera, en la zona más fría (nunca en la puerta porque al abrir y cerrar se producen diferencias de temperatura que pueden hacer que se eche a perder) y, cuando por la mañana temprano salía hacia el hospital, guardaba la leche en una bolsa térmica, que dejaba en la nevera también y así me aseguraba que no se produjesen cambios hasta que era entregada de nuevo a biberonería.

Pero... y ¿Qué ocurrió cuando mi pequeña falleció? Pues... en mi caso, antes del desenlace, supimos unas horas antes que iba a ocurrir. De hecho, tuve la grandísima suerte de poder decidir pasar con Alba sus últimas horas de vida. Las únicas en las que pude sostenerla en mis brazos.
Durante ese tiempo, lleno de emociones, lágrimas, sentimientos... con su roce, su calor... simplemente sentir su cuerpecito en mi regazo, hizo que la leche subiese a ritmo acelerado.
No tenía subidas a cada X horas, sino que era casi un no parar.
Era algo así como si mi pecho supiese qué estaba ocurriendo y llorase también a su manera.

Tanto fue así que, durante las cinco horas que permanecí sin sacarme leche para no separarme de Alba ni un sólo segundo, tuve que poner gasas rellenas de algodón que las auxiliares y enfermeras me facilitaron.
Llegó un momento en el que el tomar aire hacía que me doliesen los pechos más aún.

Tras el desenlace... y con todo el dolor, las lágrimas, el sufrimiento. Con esa sensación de no estar con los pies en la tierra, como si no fuese contigo, como si todo fuese una pesadilla de la que en algún momento vas a despertar... tenía que aliviar el pecho. Y decidir qué hacer con esa lactancia. Y con la leche recogida hasta ese momento.
Muchas decisiones en un momento TAN DESGARRADOR. Decisiones que no podían hacerse esperar porque mi cuerpo seguía y seguiría produciendo leche, como gasta ese momento, para Alba. Mi cuerpo y mis hormonas no entendían ni sabían si Alba se había ido o si permanecía con vida.

Mi primera decisión era clara y completamente segura: todo el alijo de leche, sería donado para los grandes prematuros del hospital que así la necesitasen.

La segunda... tampoco me costó trabajo tomarla, aunque luego, meses más tarde, me arrepintiese.
Necesitaba "quitar" aquello. Necesitaba que mi cuerpo parase YA de recordarme que aún producía leche. Necesitaba parar cuanto antes. Bastante dolor era ya despedir a mi hija, despertar de aquella realidad y ser consciente de que JAMÁS la volvería a ver... como para tener que estar sacando leche o aliviando el pecho cada cierto tiempo.
Así que... pedí las pastillas. Creí que aquello sería la cura de mis "males" y... nada más lejos de la realidad.
A pesar del tratamiento, mi cuerpo aún producía, y yo entendía qué pasaba.
Me mandaron vendarme el pecho, usar sujetadores que me apretasen, que redujese la ingesta de líquidos.... y que no me sacase leche porque todo ello contribuía a la estimulación.
Por aquel entonces no tenía la información de ahora, y tampoco estaba yo como para contrastar ni buscar nada. Así que.... seguí sus indicaciones y... acabé con una mastitis de órdago.
Fiebre, dolor, rojez, bultos, muchos bultos, pechos piedra, más bultos (debajo de las axilas, por el pecho, casi en las clavículas...). Recuerdo llorar ya no sólo del dolor de la muerte de mi hija. Sino del dolor físico TAN GRANDE que tenía.
La cesárea, las grapas, la mastitis...
Pese a que mi entorno me regañaba, creyendo que era lo mejor para mí, yo empecé a sacarme leche por mi cuenta. Sólo para quitar aquellos bultos enormes. Eran tan grandes que me daba miedo mirarme al espejo.
Pero... en cuanto me sacaba un poco... otra subida bestial se producía.
No sabía qué hacer... por qué me estaba pasando todo eso a mí? Acaso no tenía suficiente con haber enterrado a mi hija?

La fiebre me obligó a acudir al médico. Esta vez fui a urgencias de mi CAP. No estaba preparada para volver a pisar maternidad. No podía.
El chico que me atendió, se echó las manos a la cabeza y me pidió que quitase aquel sujetador tallas más pequeñas que ls que necesitaba, me dio tratamiento para la mastitis y me volvió a pautar otra vez otro tratamiento para retirar la leche.
Me dijo que aliviase el pecho lo justo, las mínimas veces posibles, y que intentase no beber demasiados líquidos.

Esta vez... y 20 días después de fallecer Alba... la leche se fue.

Por una parte, sentía el alivio de no tener aquel dolor horroroso, aquellas subidas brutales, aquel martirio... sentía que era un martirio porque mi cuerpo fabricaba leche para alguien que ya no estaba...
Pero por otra... fue algo así como alejarme del todo de Alba. Como la despedida final. Ya nada me vinculaba a ella... (eso sentía en ese momento)

Con estas palabras, con esta vivencia, sólo intento explicar la importancia de recibir apoyo (un buen apoyo, uno "correcto") en estos casos. Porque ya bastante dolorosa es la despedida para siempre de un hijo... como para añadirle más dolor aún...


Doula, Asesora de Lactancia. Asesora Stillbirth Support en formación y Madre

martes, 27 de octubre de 2015

SON MIS ZAPATOS, NO LOS TUYOS

Hace un tiempo me casé. Sí, las etapas de esta vida me llevaron a casarme con quien creía que estaría siempre compartiendo mi vida y, pese a que no fue así, estoy muy agradecida por esa vivencia y por esa persona.

El caso es que, como toda novia, preparaba ese día con inmensa ilusión. Iba a ser un día único en mi vida y mimaba cada detalle porque sería irrepetible. Quería que todo fuera perfecto y había mucho que hacer y que elegir.
Desde las flores, lugar y tipo de ceremonia, vestido, invitados... y entonces, un día, me di cuenta de que no tenía zapatos aún y faltaba muy poco para la fecha de la boda. Me estresé mucho, porque realmente no tenía mucha idea de zapatos de novia y lo que había visto por ahí me había asustado un poco, la verdad tanto en cuanto a diseño como a precio. Además, mi presupuesto no me permitía errores ni segundas compras, por lo que solo tendría una opción para comprar los zapatos ideales.

(ya sé que a estas alturas estáis pensando que me ha cambiado al sector de la moda, pero os pido que sigáis leyendo y veréis como todo tiene sentido)

Pensé lo que era importante para mi: que fueran bonitos... Sí, eso era importante porque se verían bajo el vestido que con tanto mimo había elegido y pedido reformar a mi gusto. También que fueran cómodos, eso sí, pues eran muuuuuuchas horas de pie y no pensaba quedarme parada después de la cena. Quería disfrutar el día hasta la mañana siguiente sin problemas. Y, claro, estaba el tema del presupuesto. Debían adecuarse a él. Era lo que había, y era limitado porque se me había escapado ese gasto de mi cálculo.

Ordenadas mis ideas sobre los zapatos ideales, pensé que sería bueno que alguien más experto que yo me acompañara a comprarlos, por lo que llamé a una amiga que se había casado hacía poco y que mantenía toda esa sabiduría sobre bodas y sus entresijos que las personas atesoran cuando preparan su boda desde el principio. Un cúmulo de conocimientos sobre tiendas, precios, cuestiones prácticas y consejos. Ella lo había vivido y sabría orientarme seguro!

Encantada, accedió a acompañarme. De hecho, para ella era en parte como revivir la ilusión de su propia boda y, por otra parte, era muy halagador que yo confiara uno de los secretos de la boda en ella... y que le pidiera estar conmigo!

Pasamos la tarde recorriendo tiendas en Madrid. Tiendas de novias, especializadas en calzado para
novias, zapaterías normales... Y al fin, al borde de la desesperación, en una de ellas encontré los zapatos que había descrito a mi amiga días atrás! Los que había visualizado! "Son estos, son los tuyos!", reconoció ella rápidamente.
Pero yo estaba en otro planeta, enamorada de otros zapatos que reposaban cerca de aquellos que encajaban perfectamente con lo que había deseado hasta ese momento. Los que me atraían tanto como para hechizarme no eran lo pensado, sino unos preciosos zapatos de tacón infinito en color blanco roto, forrados y un poco más caros de lo presupuestado... Realmente no encajaban con lo que yo había imaginado y deseado antes, pero ahora eran lo que yo quería. Quería esos zapatos aunque tuviera que descalzarme a ratos para bailar!

Inmediatamente mi amiga me empezó a recordar lo que yo deseaba al empezar la búsqueda, las razones más que lógicas que le había dado para elegir los zapatos cómodos y no los que se habían convertido en el objeto de mis anhelos. Con toda su buena intención, me recordó cada palabra mía, cada motivación y circunstancia, que habíamos recorrido más de 15 tiendas de todo Madrid para encontrarlos y que ahora al fin los tenía delante y no podía dejarlos ir. Que ya los tenía casi en mi mano, que tenía en mi mano lo que había deseado que, además, era lo mejor que podía elegir de modo lógico.
- Tienes estos en el 38?
Así, con voz apagada pero amable pedí los zapatos cómodos, los imaginados. Y los que me enamoraron se quedaron en la estantería de esa tienda, en espera de otra novia que decidiera quizás por sí misma permitirse caer en profundo hechizo y olvidarse de las expectativas que traía antes.

Con el tiempo, sigo recordando aquellos zapatos y cuanto me costó renunciar a lo que deseaba en ese momento, cuan presionada me sentí y poco autorizada a cambiar mis decisiones previas para adecuarlas a lo que sentía en ese momento...
Eran mis zapatos, no los suyos. Y no tenía derecho a presionarme ni siquiera con los deseos que yo antes había expresado. Mi amiga ese día me robó los zapatos sin saberlo, desde el amor que me profesaba y con la mejor intención.

Recuerdo esta historia cada vez que alguien me dice que como Doula he de recordar a la mujer en su parto las cosas que deseaba para ese momento... Ella las sabe, ella las eligió, y ella elije en cada momento, vaya esto o no en contra de sus deseos iniciales. Son sus zapatos, no los míos. 
Por eso si alguna vez alguien os dice que no podéis ir en contra de lo que deseábais previamente, recordad aquellos preciosos zapatos, aquella novia que renunció a ellos y daos permiso para simplemente seguiros y escucharos más allá de expectativas, planes o consejos. 

Elegid vuestros zapatos, porque vosotras los llevaréis. 


Doula
Telf: 600218964


viernes, 2 de octubre de 2015

CARTA DE UNA DOULA A UNA MUJER...

Querida mujer,

Hemos hablado por teléfono hace poco, pero he sentido la necesidad de escribirte. Espero que no te parezca un atrevimiento excesivo por mi parte, pero creo que es importante que sepas ciertas cosas.

Como sabes soy Doula. Y me has llamado para que esté en tu parto, algo que me llena y me hace sentir muy feliz. Pues la maternidad es mucho más que mi trabajo, es mi vida. 
Lamento haber tenido que decirte que no podría estar como deseabas, pero es que lo que tú buscas para tu parto no es una Doula, sino una Matrona o una Partera tal vez. 

Quizás alguien te haya trasladado que puedes estar acompañada en tu parto por un/a profesional que no es profesional sanitario ni está formad@ en atención al parto, pero esa figura que de la que te han hablado en ningún caso es una Doula, pues las Doulas no tenemos papel "activo" en los partos. No podemos valorar como evoluciona aunque nos lo pidas, ni mirar tu dilatación aunque quieras que lo hagamos, ni evaluar tu estado de salud o el de tu bebé durante el parto para poder trasladarte si algo está saliendo de la seguridad habitual del proceso de parto fisiológico con toda la información y que puedas decidir y tomar las riendas. 
Todo eso lo hacen l@s profesionales que lo tienen como misión, que están formad@s para ello y que asumen esa responsabilidad y papel en los partos: Matronas, Ginecólog@s y/o Parteras, dependiendo del país en el que te encuentres y la disponibilidad de profesionales que tengas. 

La Doula que acompaña un parto en el que no se encuentra ese tipo de profesional no está actuando dentro de la buena praxis profesional, sino que está tomando un papel que está lejos de ser el que nos corresponde, un papel activo que va contra el acompañamiento en sí.
Acompañar es estar a tu lado, junto a ti mientras recorres tu camino y tomas tus decisiones. Nunca puede implicar tomar responsabilidad alguna en tu maternidad, nunca puede implicar aconsejarte, nunca puede implicar que dependas de mi... nunca puede implicar que yo actúe influyendo activamente en tu parto o tu maternidad porque sería como tomar parte de ella, y es solo tuya.

La Doula acompaña tus decisiones y caminos, y para ello hemos de respetarlos. Y créeme que yo respeto la opción libre y consciente que tomas en este momento en el que decides no contar con un/a profesional sanitari@ en el momento de tu parto. Y, a la vez, respeto lo que implica el acompañamiento real y también mi trabajo como Doula. Y es por estas dos últimas cuestiones por las que me veo obligada a decirte que no... que no puedo estar en tu parto como Doula aunque me encantaría vivir ese momento tan especial contigo y con tu familia como deseabas que hiciera.

Por eso te escribo a ti, mujer. Que quizás encuentres alguien que te diga que es Doula y acepte acompañarte sin ningún tipo de personal sanitario a tu lado. Y puede hacerlo por mil motivos: que no te sientas sola, que puedas sentirte arropada en tus decisiones, que no puedas sentir que no respeta tu decisión, tal vez esa persona que se hace llamar Doula no tiene claro lo que significa acompañar de verdad o la creencia de que haciéndolo no está tomando parte de tu parto... pero lo está haciendo. Y eso, querida mujer, no es un acompañamiento de Doula. 
Puedes llamarlo Partera si quieres, o de cualquier otro modo. Pero no es una Doula la que hace eso. 

Por eso, si buscas una Doula de verdad, que sepas que no te acompañará en tu parto si no hay un/a profesional formad@ en la atención al parto junto a ti. 

Por eso, si buscas una Doula de verdad, si lo que sientes que necesitas es el acompañamiento de una Doula, aquí me tienes sin duda. 


Un enorme abrazo. 

Bea Fernández.

lunes, 21 de septiembre de 2015

LAS DOULAS Y LA MATERNIDAD EN SUIZA: XIMENA SILVA

Las Doulas existen en todo el mundo, en cada lugar con unos matices adaptados a las realidades sociales, asistenciales y culturales de la maternidad, pero siempre desde un mismo objetivo: acompañar los procesos maternales. 

Hoy hemos querido hablar con una Doula que trabaja en un lugar cercano y lejano a la vez para ver la riqueza de estos matices. Hablamos con Ximena Silva, Doula en Suiza, sobre su experiencia, y la realidad de la maternidad y la de las Doulas en ese país. 



- ¿Ximena, cómo se vive la maternidad en Suiza?
Llegamos a Suiza hace cuatro años después de vivir 10 en Madrid (tanto mi pareja como yo somos chilenos) y para mi ha sido un mundo diferente; en España trabajábamos los dos al 100% y aquí por el nivel de ingresos perfectamente puede trabajar solo uno sin ser un desastre para la econonomía familiar. Con esto no digo que todas las mujeres se quedan en casa mientras el hombre va a trabajar, sino que cada familia encuentra su equilibrio. Hay familias en que los dos trabajan y para eso tienen que pagar una guardería, que son bastante caras (mas o menos 2,500€ al mes), o trabajan por porcentaje, por ejemplo la madre al 60%, es decir tres días y el padre al 80%, es decir cuatro días, así pagan solo dos días de guardería. El colegio es obligatorio a partir de los 5 años y van apenas unas horas al dia (de 9 a 12) con lo cual, la escolarización sigue exigiendo una atención continua de parte de los padres o cuidadores.

En cuanto a los partos, están pagados por el seguro ya sean en hospital, casa de partos o en casa. Además el seguro incluye tres consultas a la IBCLC o asesora de lactancia, más 10 días de visitas de la matrona, es decir, si sales por ejemplo de alta al tercer día del hospital, tienes otros siete días de visita de la matrona que se pactan con ella en cierto periodo de tiempo. En general la lactancia materna suele ser lo normal, pero hasta los seis meses y son pocos los casos que siguen más allá. Por el apoyo de parte del personal médico, hay pocas mamás que tengan problemas específicos de lactancia. A modo de ejemplo, a nuestros grupos de apoyo vienen mamás que no tienen problemas puntuales, pero sienten la pertenencia a un grupo con su idioma, cultura e ideas similares.


- ¿Cómo definirías una doula en Suiza?
La doula es una mujer con una experiencia personal en partos*, que ha hecho una formación específica para acompañar a parejas durante el embarazo, parto y postparto. No es personal médico, por lo que no prescribe tratamientos ni medicamentos, así como no toma decisiones durante el proceso. Ella está allí para acompañar a la pareja en el camino que ellos elijan para ejercer su paternidad. Una doula no responde preguntas, mas bien acompaña a la pareja a encontrar las respuestas que necesitan.
(*en la Suiza alemana es así, entiendo que para hacer la formación francesa no es necesario tener una experiencia personal en partos)

doula en suiza

- ¿Cómo llegaste a conocer la figura de la Doula y a decidir ser una de ellas?
Oí hablar de ellas en los grupos de apoyo a la lactancia. Cuando me formé como asesora y había una compañera que era Doula. Me pareció una labor fascinante. Además, como monitora de La Liga de la Leche, sé lo importante que es encontrar alguien que te acompañe en el camino de la maternidad, sin juzgar, ni guiar, ni decidir por tí.

Al llegar a Suiza hace cuatro años, me tocó aprender el idioma, "reinventarme" profesionalmente y aproveché la oportunidad para estudiar algo diferente. Fui a informarme sobre la formación de doula y no dudé ni un minuto que era lo mio.



- ¿Qué presencia tienen las Doulas en Suiza a nivel social? ¿Son conocidas y reconocidas?
Es una figura emergente y cada día nos hacemos mas conocidas. En general, quienes conocen la labor de las Doulas suelen ser muy respetuosos y agradecidos con ellas. En cuanto al personal sanitario, he tenido la suerte de trabajar con matronas y médicos muy generosos, de los que he aprendido muchísimo.


- ¿Qué formación reciben las Doulas en Suiza?
La mayoría hemos cursado una formación reglada que pertenece a la EB Zürich, que dura un año. Aparte de la asistencia y realización de los trabajos, es muy importante hacer cursos paralelos en temas que nos interesen, así como dos acompañamientos para poder titularnos. Al recibir el título de la formación oficial, tienes derecho a pertenecer a la Asociación de Doulas de Suiza (doula.ch), compuesta por más de 150 doulas, que a su vez nos ofrece presencia en su web, formación continua y los seguros necesarios para ejercer.

Todas las doulas de Suiza nos reunimos una vez al año y por regiones cada tres meses. Organizamos continuamente actividades como cursos, películas, cenas, con la idea de intercambiar experiencias. Por ejemplo estamos desarrollando ahora un servicio de Doula 24/7 donde si alguien necesita urgentemente una doula, nos escribe a ese grupo y la que esté disponible contacta con la pareja.



- ¿Hay tarifas estandarizadas o mínimos y máximos aproximados en cuanto al precio de una Doula en Suiza?
En la web de la asociación dice entre 700 y 900 euros. Esta tarifa incluye dos reuniones antes del parto, un mes de guardia en torno el parto (dos semanas antes y dos después de la fecha probable de parto) y dos reuniones después del parto. Ahora lo que cada doula cobra depende de los servicios que ella ofrece. Por ejemplo, si está en formación puede incluso acompañar gratis, pero si tiene una gran experiencia y es además monitora, por decir algo, de yoga o de parto hipnótico, cobrará más.

Algunas doulas ofrecemos también el servicio de postparto que consiste en un paquete de visitas a la familia para acompañarlos en este primer tiempo. Como diseñadora, ofrezco también tarjetas de nacimiento y agradecimiento de regalos, pero no están incluidos en mi tarifa, ni tampoco sujeto a mi contratación como doula.



- ¿Qué tipo de Doula o en qué etapa de la maternidad buscan las familias suizas una Doula?
Si bien aqui lo partos son bastante respetados en los deseos de las madres, las familias buscan una doula que les ofrezca un acompañamiento continuo durante esta etapa. Yo me especializado en familias hispanohablantes: son mujeres que tienen el español como lengua materna y que aunque hablen muy bien el alemán, buscan en el momento del parto no solo una compañía en su idioma, sino también alguien que culturalmente sea más cercano a ellos. He tenido también la oportunidad de trabajar con familias que no hablan español y me han elegido porque se sienten a gusto con la cercanía y la disponibilidad que ofrezco. La mayoría tienen sus expectativas bastante claras y saben que el tener o no una doula no hará que su parto sea mejor o peor, pero si saben que pueden contar conmigo en lo que vaya surgiendo en este camino y esto les da tranquilidad.

Algunos creen que la doula es solo para el parto en casa y la verdad es que creo que la doula es necesaria para la familia, independiente del lugar o del tipo de parto. Honestamente me puedo sentir muy afortunada ya que he tenido muchos partos y todos son una gran oportunidad de aprender; me gusta mucho lo que hago y por eso pongo toda mi energía y cariño en ello.

Como anécdota te puedo contar que mi trabajo final de curso fue "Qué esperan las mujeres hispanohablates que dan a luz en Suiza", para lo que entrevisté a varias mujeres y todas coincidían en que les habría venido muy bien tener a alguien de confianza durante el proceso que además se acercara a ellos culturalmente. Vamos, una doula, aunque no supieran de su existencia.

Ximena Silva
+41 (0)76 424 3451
Doula
www.doulaensuiza.com
Stillberaterin - Asesora  de Lactancia
La Leche League


martes, 1 de septiembre de 2015

SIN MIEDO SÍ HAY PARAÍSO

Tenía yo planificado no escribir esta semana más post y no sentía la necesidad de hacerlo hasta ayer por la noche. De repente, las redes sociales se encendieron en el mundo de la maternidad informada ante las declaraciones/consejos de una famosa comunicadora/actriz/presentadora/reportera... Profesional de los medios.

En un espacio televisivo de máxima audiencia en el que hablaba de embarazo y maternidad, la susodicha profesional de los medios espetó un consejo/advertencia respecto a los tatuajes en la espalda y el parto ya que, según ella, "sin epidural no hay paraíso". Es decir, que vivir un parto sin epidural, por descarte, es el infierno o, como mínimo, menos positivo, satisfactorio o feliz según se desprende de su consejo.

En un primer momento una puede pensar que cada uno es totalmente libre de dar los consejos que quiera cuando quiera y como quiera pero, claro, es que no estamos hablando de una persona cualquiera, sino de una profesional que debería tener cierta mesura a la hora de dar consejos de salud (sí, la utilización de una epidural es un consejo de salud) y aplicar criterios un poco más profundos que los de la propia experiencia, perfectamente respetable pero absolutamente fuera de lugar a la hora de aconsejar a nadie sobre algo tan importante como la aplicación de una medicación que puede afectar a la salud tanto de mamá como de bebé, así como al transcurso del parto y su finalización como parto natural, intervenido, instrumental o en cesárea.
Porque no, señores, no es lo mismo un parto natural que uno intervenido o una cesárea. Cada uno de ellos tiene sus indicaciones por motivos diversos de salud de madre o bebé que debe valorar e informar para decisión de la mujer el personal sanitario formado y acreditado para ello. Qué significa esto? Que no podemos ir recomendando de ningún modo intervenciones que no son inocuas en absoluto como es la epidural en base a nuestra simple experiencia personal cuando tenemos un púlpito desde el que expresarnos con tanta repercusión como el que tiene este tipo de profesionales.

En todo esto yo veo dos cuestiones clave de las que estas desafortunadas palabras que generan este post son reflejo a mi modo de ver: una es la irresponsabilidad y falta de consciencia que los comunicadores y personajes públicos tienen a la hora de expresarse. Olvidando que el privilegio de poder llegar a grandes cantidades de personas debe ir siempre acompañado de la obligación de hablar con criterio, al menos en temas tan importantes como es la salud de una madre y su bebé.
La segunda es la escasa importancia que damos a las experiencias maternales, a su parte emocional, fisiológica y a las mujeres que las viven, pensando en ellas como pobres víctimas de la naturaleza que están condenadas a sufrir lo indecible para tener hijos en lugar de pensar en una mujer de parto como una persona poderosa, fuerte, inmensamente importante que está haciendo una de las cosas más importantes para nuestra sociedad: darnos futuro.

Y, claro está, no olvidemos ese lenguaje del miedo tan instalado, tan coaccionante, tan amenazador... Ese que nos dice que sufriremos si no nos ponemos la epidural, que tendremos una experiencia de parto de pesadilla, que será insoportable... Señoras y señores, lamento llevarles la contraria, pero la experiencia de parto, la sensación de dolor, la vivencia del nacimiento de nuestros hijos es tan personal que, en contra de su teoría, son cada vez más las madres que viven un parto sin epidural, sin intervenciones, y que lo sienten como una experiencia plena y feliz así que, por favor, quédense su miedo, su amenaza de todo lo malo que nos pasará si no se nos interviene porque el miedo no informa, no aporta objetividad, no permite libertad de elección.
Dejemos de hablar desde el miedo y empecemos a hablar desde la consciencia y la información y objetividad para que las mujeres que decidan usar la epidural o tener cualquier otra intervención en su parto lo hagan informadas de verdad, no manipuladas, condicionadas, asustadas...

Termino ya porque mi intención no es sino reflejar el sentir y pensamiento de muchas personas que ayer nos quedamos atónitas al escuchar tal sinsentido. Pero antes invito a que la autora de esas palabras sobre el paraíso y la epidural visite las bibliotecas Cochrane, de la OMS y otros lugares donde la evidencia científica es la que prima. Sin ir más lejos, le puedo aportar el último artículo que casualmente leía hace unos días sobre la epidural y que la relaciona con posible mayor riesgo de depresión posparto y mayores dificultades en la lactancia. 

sin miedo sí hay paraísoEntiendo a Pilar Rubio, autora de la afirmación sobre la epidural y el paraíso, en la parte personal, ya que quizás ella habla por su experiencia, tal vez condicionada por ese lenguaje de miedo instalado desde hace tanto que ya ni recordamos cuando empezó, pero desde su experiencia... Pero no puedo sino pedir que seamos consecuentes con los lugares en los que aportamos según qué consejos y tratemos de informarnos antes de darlos.

Porque sin miedo sí hay paraíso, Pilar... con miedo no lo hay ni con la mayor dosis de anestesia o analgesia que nos puedan administrar.


Madre, Doula y Mujer.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964

domingo, 30 de agosto de 2015

EL PARTO DE LA PAREJA

Recuerdo cuando preparaba el parto de mi hija. Hace ya más de 7 años de ello, y realmente lo tengo como una enseñanza hermosa y reveladora en muchos sentidos.
Todo mi pensamiento respecto al padre de mi hija se centraba en la obligación que yo sentía que debía tener de estar a mi lado en ese momento. Y recuerdo su resistencia... yo le necesitaba allí, pero él no se sentía capaz de estar, de vivir ese momento. Por sus propias resistencias, miedos o experiencias vitales, creía que no aportaría más que nervios, tensión, torpeza y ser un estorbo para mi y para quienes me asistirían. Claro, a día de hoy, reflexionando y pensando con perspectiva me pregunto cómo no iba a sentir eso si es una imagen muy generalizada de la presencia de los hombres en los paritorios: el padre nervioso, al borde de la histeria, que no sabe qué hacer y no termina de encontrar su sitio, esperando siempre a que le dirijan. No es esa una imagen que todos hemos visto en películas, series y otros espacios? Y acaso no nos influyen?

padres en parto
Imagen correspondiente a campaña publicitaria de Flex
Hace un tiempo, en una reunión con personas dedicadas a la maternidad y madres y padres se me ocurrió preguntar a los padres presentes: "y vosotros, cómo habéis vivido el parto?". Esta pregunta inocente y que sólo tenía como objetivo permitir que las parejas de esas mujeres pudieran expresar su sentir respecto a SU vivencia del parto de su mujer y el nacimiento de su bebé, desencadenó un debate inesperado para mi y que realmente me convenció de la necesidad de espacios para la expresión libre, pero libre de verdad.

Personalmente yo me pregunto qué hay de malo, qué puede resultarnos negativo, de recibir las historias de la vivencia del parto que hay en las parejas, hombres o mujeres, de las mujeres que han parido. Me pregunto qué nos empuja a considerarlas secundarias en muchos casos cuando son una vivencia más de ese parto, tan válida como la de la mujer de parto y que, además, será muy importante para la formación de ese sistema familiar ya que va a influir claramente en el posparto de la mujer y en la crianza del bebé.

Cuando nace un bebé y una mujer da a luz a su bebé, con ellos nace mucho más. Una sociedad entera que les rodea comienza a cambiar, a recolocarse en sus nuevas identidades, espacios, armonizar expectativas propias con ajenas y equilibrarlas con lo que sienten... Porque cuando un bebé nace, se hace tangible y visible toda la familia que nace a su alrededor. Y esa familia comienza por la más próxima: por la pareja con la que se ha creado ese proyecto de vida en el que se escribe la maternidad.

Las mujeres que tienen una pareja a su lado con la que vivir su maternidad tienen habitualmente en esa persona con quien comparten su existir un pilar básico de su día a día y de su vida presente y futura, con lo que dar espacio a que esa pareja cuente su experiencia, su sentir, sus expectativas y su realidad en definitiva, lejos de ser negativo y de tratar de robar el papel de la mujer, es necesario para que ese sistema familiar que se está creando pueda crecer en armonía, con una comunicación positiva y con respeto y equilibrio de las necesidades de cada uno de los miembros del mismo.

Esta parte, este reconocer el derecho a la propia vivencia del parto de la pareja, es lo que me ha gustado del post que os aporto a continuación: Dads and Birth Trauma, de Maureen Campion
Abre la puerta a escuchar, validar y respetar las vivencias de esas parejas en los partos de las mujeres...
Yo propongo abrir esas puertas y los corazones, dejarnos espacio para escuchar sin prejuicios... Dar espacio para que la parte que no vive físicamente el proceso de parto, sino a través de nosotras, pero que sí vive su parte psicológica, emocional y logística propia y personal pueda darnos su visión, podamos aprender de esta visión. Qué os parece? Sabéis cual es el parto que ha vivido vuestra pareja?


Doula en Madrid y A Coruña
serdoulasmadrid@gmail.com


jueves, 18 de junio de 2015

ADELANTO DE "LA SOCIEDAD QUE VACIABA ÚTEROS":

A veces las personas nos hacen regalos personales, otras nos hacen enorme regalos que van más allá La sociedad que vaciaba úteros.
de lo personal y benefician a much@s más. Y éste es el caso del libro de Irene Garzón,
Tenemos la inmensa suerte de que a nosotras no sólo nos ha regalado el hecho de haberlo escrito, como a todos, sino que nos ha ofrecido una pequeña parte de una de las historias que contiene: la de Ingrid.

Aquí os dejamos la historia de adelanto, así como la entrevista que Irene nos concedió en días pasados.

Gracias, Irene, por el trabajo y por el doble regalo!

Aeropuerto de Madrid-Barajas. 
—¡Mamáa! 
—¡Ay mi niña bonita! ¡Pero qué alegría tan grande! —exclama Alicia mientras corre hacia su hija y la estrecha en sus brazos. 
—¡Qué guapa estás, mamá!
—¡Tú sí que estás guapa! Déjame que te vea. Pero si has engordado un poquito y todo. ¡Qué bien! Y yo que pensé que con lo mal que habrás comido, que seguro que venías más delgada aún…
 —Mamá, siempre te las ingenias para recordarme lo delgada que estoy, incluso cuando me dices que he engordado— le dice su hija con una gran sonrisa.
—No, hija, yo lo decía por bien; que estás muy guapa, que te quiero mucho y que estoy contentísima de que estés aquí. ¡Ay! Cómo te he echado de menos —dice mientras la vuelve a abrazar
—. ¿Qué tal el viaje? ¿Estás muy cansada? 
—Pues sí, mamá, estoy agotada. No he pegado ojo en el avión y encima, venía al lado de uno que acaparó todo el espacio que pudo y casi no podía ni estirar los pies; así que, me he pasado medio vuelo dando paseos por el avión. 
—No te preocupes, cogemos un taxi, vamos a casa, comes algo y te acuestas. 
—Bueno y tú, ¿qué te cuentas? ¿Te has echado un novio en mi ausencia? 
—Pues no, hija, algún tonteo pero así, serio, na de na. 
—Bueno, si te has dado una alegría de vez en cuando, eso está bien. Ya aparecerá un tío estupendo más adelante. 
—¿Y tú? 
—Pues como tú. Nada serio. Pero un montón de experiencias maravillosas, que ya te iré contando. 
—Pues me quedo más tranquila, hija, que yo estaba temiéndome alguna salida de las tuyas, como que te volvías para allá, a vivir en la selva medio en pelotas porque te habías enamorado de un negro enorme. 
—Pero, mamá, ¿dónde crees que he estado? —sonríe Ingrid— No me extraña que lo hayas pasado tan mal. Anda boba, no te preocupes que por ahora mis planes son quedarme por aquí y no irme demasiado lejos. 
—Bienvenida a casa, hija —dice Alicia mientras abre la puerta. 
—¡Ah, casa! Qué bien huele siempre esta casa. No sabes como he echado de menos este olor. El olor de mi casa. Tenía tantas ganas de volver a estar aquí. 
—Hija, parece que echabas más de menos a tu casa que a tu madre. 
—No seas tonta, mamá, pero entiende que he estado un año sin hogar, y eso es lo que más duro se me ha hecho. A ti te tenía cuando quería, aunque fuese por teléfono; pero esta sensación de descanso que se tiene cuando uno tiene una casa, eso llevo un año sin experimentarlo y es una sensación maravillosa estar entre las cuatro paredes de tu casa.
—¿Ves? Si es que no tenías que haberte ido. 
—Mamá, por favor, no empieces. Estoy encantada de haberme ido, ha sido maravilloso. Lo mejor que he hecho en mi vida, ha sido tomarme este año para mí, pero es normal que haya echado cosas de menos, lo haya pasado mal en algún momento… pero la balanza está muchísimo más inclinada hacia el otro lado, así que no te hagas la víctima de mi viaje. Ya estoy de vuelta y no quiero empezar a discutir tan pronto. Vamos a disfrutarnos un poquito, antes de volver a nuestra rutina de discusiones.
—Claro que sí, hija, que no quiero ser yo quien discuta contigo. Te he hecho cocido. ¿Te caliento un poquito? 
—Claro que sí, cocido de mamá ¡Qué maravilla! Yo voy a ducharme en lo que tú lo preparas, ¿vale? Mientras Alicia prepara la comida, Ingrid canturrea en la ducha. Está contenta y está encantada de estar de vuelta. Solo le queda contárselo a su madre y lleva un tiempo preparando cómo decírselo por lo que todo saldrá bien. Seguro que al principio se lleva un disgusto, pero ya lo entenderá; que para luchadora su madre, que la sacó a ella adelante: sola y con la cabeza bien alta. Ingrid cierra el grifo y se quita el agua de la cara con las manos, abre los ojos y allí está su madre, petrificada y con la boca abierta. —¿pero, hija?
—Lo siento mamá, no pensé que lo fueses a saber así. 
—Pero, ¿no pensabas decírmelo? 
—Claro que sí mamá, te lo iba a decir ahora durante la comida. No me parecía lógico soltártelo en medio del aeropuerto o en el taxi. Es algo grande y maravilloso y quería decírtelo aquí en casa. Voy a tener un hijo, mamá. 
—Pero, ¿y de quién?
—Mío mamá; mío y tuyo. No hay ningún negro enorme esperándome en la selva. No te preocupes por eso. Este niño no tiene padre. Así lo he querido y así va a ser. 
—Pero, ¿él lo sabe?
—No, mamá; ni siquiera yo sé de quién es. Deja de preocuparte. No me va a pasar lo que a ti. Este bebé va a tener una madre y una abuela maravillosas y nadie que dé problemas. Esto es lo que yo quería, esto no ha sido un descuido y quiero que te alegres por mí, porque estoy feliz. Te quiero mucho mamá —dice Ingrid mientras abraza a su atónita madre. 
—Y yo a ti, hija, y yo a ti.

miércoles, 17 de junio de 2015

IRENE GARZÓN: VACIANDO LA EXPERIENCIA



Muchos son los libros que vamos leyendo cuando somos personas curiosas y con deseos de saber. Algunos los recordamos más y otros menos, pero de todos nos queda siempre algún poso.
Irene Garzón nos ofrece uno de esos libros de los que el poso será profundo seguro, de esos libros que no nos olvidamos ni de su contenido, ni de cuando los hemos leído... Ni de su título!
"La sociedad que vaciaba úteros" es una novela que llega dejándonos ya una huella importante sólo al nombrarla. Representa el trabajo de 8 años de encaje de bolillos de esta Matrona con amplia experiencia tanto dentro como fuera del sistema sanitario público y nos traslada a un paritorio, a un entorno en el que se recibe vida, pero a través del crisol que supone precisamente esa experiencia de ser quien recibe la vida y de ser quien trae a otro a esta vida exterior, a esta vida fuera del útero.

Hemos querido acercarnos a Irene y contar un poco más sobre su novela en los últimos días del micro mecenazgo con el que prepara su edición para el mes de Agosto. Y esto es lo que os hemos traído de ese cálido encuentro.

- Cuando iniciamos un proyecto, tenemos unas expectativas de resultado pero también una motivación más allá de esas expectativas. ¿Cual es la motivación de "La sociedad que vaciaba úteros"?
Creo que la motivación es que las mujeres lleguen informadas a su parto, ya que he visto por su parte una confianza tan ciega en los profesionales que las atenderán que realmente me preocupa. No porque los hospitales vayan a hacer un mal trabajo, sino porque el propio hospital es una empresa en sí, y como tal gestiona sus recursos como mejor puede. 
Por ejemplo, los paritorios están llenos, procurarán que los partos sean más cortos para evitar el colapso y la falta de atención a las mujeres que esperan para parir. Y si están vacíos, se hará lo contrario.
Viendo esta situación desde dentro, como trabajadora del hospital he visto a muchas mujeres que acuden a estos hospitales y profesionales con una fe casi religiosa. Y es importante que esto cambie, que en España se cambie el cómo se trabaja por el cuidado de la maternidad, y este cambio ha de venir de la mano de las mujeres que dan a luz, haciéndose dueñas de ese momento y de toda su maternidad y eligiendo lo que desean.
Esto se refleja en cómo ha evolucionado, por ejemplo, la presentación del plan de parto en nuestro país. Algo que comenzó siendo recibido de modo conflictivo y que ahora es casi rutinario en muchas maternidades.

- La información podrías contarla de muchos modos. ¿Por qué a través de historias y personajes que nos la hacen llegar?
Empecé escribiendo la historia del hospital, con experiencias propias o que me llegaban a través de compañeras, lo que sucedía a las mujeres que venían a parir al hospital, la rutina entre compañeros en el hospital...
Pero entonces pensé en incluir las realidades diarias que iba viendo fuera de ese entorno, viendo las noticias diarias relacionadas con la maternidad. Y, más allá, no contar sólo la historia dentro del hospital (historia que se inicia cuando la mujer entra en el hospital para parir y termina cuando se va a su casa), sino las diferentes vivencias desde que se iniciaba el embarazo.
Cada historia la fui creando por su lado, dejando incluso historias aparcadas en estos 8 años que llevo preparando el libro. Desde la vivencia de una prostituta, una adolescente, una madre soltera por elección, una pareja de mujeres que busca se madres o, por ejemplo, una pareja con múltiples pérdidas prenatales anteriores (algo muy común, cotidiano, de lo que habitualmente no se habla en nuestra sociedad) De tal modo que las maternidades que aparecen en el libro pueden hacer que te veas más reflejado en una u otra, o en alguna parte de una de ellas, pero refleja una parte de la sociedad en la maternidad que, en algunos casos, no vemos habitualmente.
Claro, esto ha sido muy satisfactorio, pero ha complicado la unión de las diferentes historias hasta que me he sentido satisfecha con cómo han quedado montadas e hiladas entre sí. 

la sociedad que vaciaba úteros irene garzón

- Por qué ese título tan impactante, casi agresivo... ¿por qué vaciar úteros?
El título ha sido lo último en ser elegido, ya con la novela creada y concretada me pregunté cómo llamarla. Y me surgió una frase del propio libro, que uno de los personajes utiliza en una conversación entre una Ginecóloga y unas Matronas respecto a las cesáreas que se realizan por motivos de agendas, vacaciones u otros que son ajenos a la necesidad de salud.
En esa conversación entre profesionales, surge esta frase y la reflexión sobre qué impacto tiene o tendrá la asistencia a la maternidad actual, la cual controla como si fuéramos dioses el proceso del parto.
Por otro lado, además del significado que se le da a la frase al enmarcarla en el contexto de la historia, me pareció un título que no dejaría indiferente a quien lo viera, que le llamaría al menos a querer saber qué nos contaba la persona que escribía este título.

- ¿Qué visión de la maternidad podemos encontrar en "La sociedad que vaciaba úteros"?
He intentado ponerme en la piel de todas las personas que exponen sus razones para pensar como piensan. Mostrar los posibles motivos para estar en contra de un parto en casa, los que pueden hacer que un Ginecólogo realice una cesárea sin motivos médicos reales, los que mueven a una Matrona a decir a las mujeres lo que deben hacer respecto a la maternidad en lugar de darles información... Para que sea quien lo lea quien saque las conclusiones, las reflexiones.
Para que quien lea el libro no sólo lea un libro que le pueda entretener, sino que tenga información sobre muchas cuestiones del embarazo o el parto, incluyendo también al final del libro una gran cantidad de información científica. Porque sólo con información las mujeres podrán elegir y ser dueñas de sus decisiones.

- Ya nos has contado lo que puede aportar a las mujeres embarazadas pero... ¿qué puede aportar este libro a las parejas y a los profesionales?
Para un hombre es una puerta abierta a muchísima información, a cuestiones que pueden ayudarles a entender a sus parejas y el proceso de la maternidad, sus derechos en el parto, la atención que puede recibir en ese momento tanto él como su pareja.
En el libro aparecen de hecho, hombres maravillosos, que son grandes apoyos, muy conscientes e implicados, y que comprenden este proceso.
Respecto a los profesionales de la maternidad, he de decir que algunos lo han leído y les ha gustado mucho, ya que plantea una reflexión sobre nuevos planteamientos, cambios que pueden mejorar la atención a la maternidad y enfocarla más desde la mujer y menos desde la necesidad de protocolo que nos marca actualmente en general. Nos pone en la visión no sólo de los profesionales que trabajan allí, sino en cómo reciben y sienten las mujeres lo que desde los profesionales se les aporta.

- ¿Vaciamos úteros o vaciamos maternidades en nuestra sociedad?
Desde luego no estamos haciendo todo lo posible para que se vivan plenamente.
Tenemos contratos precarios, puestos de trabajo que desaparecen si te quedas embarazada, bajas maternales de cuatro meses, bajas de días a las parejas, puerperios en soledad...
Si a eso le añadimos la falta de información y apoyo, de redes de madres que se ayudan y el aislamiento general. Y que con cuatro meses debemos dejar a nuestros bebés al cuidado de otros porque tenemos la suerte de tener un trabajo esperándonos, está claro que como sociedad tenemos mucho que cambiar respecto a la visión, valoración y cuidado de la maternidad, y hemos de hacerlo pronto.
- ¿Cómo podemos acceder a tu libro? ¿Cómo podemos apoyar a este proyecto que es "La sociedad que vaciaba úteros?
Con las dificultades actuales que tiene un autor desconocido para publicar, decidí autoeditarme el libro, por lo que se está recaudando a través de una campaña de microfinanciación con la que se puede colaborar en ESTE ENLACE y que termina este viernes.
Apoyando esta campaña, se podrá acceder al libro de modo anticipado y también a un precio mucho más reducido, además, en el caso de profesionales se podrán incluir los logotipos en la edición en papel y también, si se distribuye, aparecer como punto de venta.
Desde el lanzamiento, previsto para agosto, estará disponible tanto en la web como en diferentes puntos de venta que indicaremos en la web.
- ¿Tendremos más?
Me han pedido más... Me han pedido saber más sobre qué pasa con esas mujeres, con sus historias tras el parto. 

Gracias inmensas a Irene Garzón por sentarse con nosotras, contarnos más, y abrirnos una ventana a este libro que sabemos que removerá visiones.
Bea Fernández para www.serdoulas.com

Sobre "La sociedad que vaciaba úteros" en las redes...

lunes, 8 de junio de 2015

LA VOZ DEL BEBÉ: ELENA BELGRANO EN EL DÍA MUNDIAL DEL PARTO Y NACIMIENTO RESPETADOS

Al preparar la presentación de este documental empecé reflexionando sobre que significa “derechos del nacimiento” y no pude no preguntarme qué sentido tiene celebrar un “día mundial” visto que parece que haya un día mundial para todo.

Volviendo a leer la petición de la PDN en relación con este día me encontré con esta frase: “Nuestro pensamiento y nuestra petición es que la experiencia de los bebés que se incorporan a la vida debe cuidarse y que cada niño o niña que nace debe ser tratado como un ser sagrado si queremos construir un mundo mejor.” Seguido por la famosa frase de Michel Odent che no puedo che compartir cada día más “Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”.

Entonces reflexioné sobre el hecho de que el sentido de este día mundial, como de cada día mundial es de dar voz a quien no la tiene pero tiene algo importante que decir! Y esto toca un punto débil que hace caer mis resistencias al activismo explicito (resistencias que puedo motivar pero cuyos motivos no tienen cabida en este espacio).

Entonces algo se me remueve dentro, gana de denunciar tantas violencias escuchadas una y otra vez, de traer a la luz tantas heridas que no logran sanar, justamente porque negadas, gana de hablar también de lo bueno, de lo maravilloso que puede ser un nacimiento con tan solo crear un ambiente respetuoso, de lo fácil que podría ser el cambio de paradigma del nacimiento.

Tendría muchas cosas que decir sobre el nacimiento: podría hablar en calidad de mujer, en calidad de doula, en calidad de madre…en todos estos casos tendría mucho que decir, pero visto que este año estamos homenajeando el trabajo de Leboyer quiero hablar hoy cómo quien menos es escuchado, quien menos voz tiene: quiero hablar en calidad de bebé!

En el junio 1974, (un año antes que se publicara “Pour une naissance sans violence”) los años en los que Leboyer empezó su gran cambio del punto de vista, mi madre entraba en el último mes de su primer embarazo, le tocaba revisión de rutina el día 3 de junio. Fue andando desde casa porque la entrada del hospital, uno de los hospitales pediátricos punteros en Italia, está a un centenar de metros. Estaba tranquila, el embarazo había sido bueno, hasta el momento en que el médico, uno de los de renombre en la ciudad, le soltó: “señora, este bebé está a punto de nacer, preséntese mañana a primera hora si no pasa nada antes!”.

Si cierro los ojos y me concentro creo que puedo sentir el torrente de adrenalina que invadió mi cuerpecito de 2,8 Kg en ese momento, así como su lento e inexorable goteo de la noche siguiente mientras mi madre, sin pegar ojo, intentaba desesperadamente buscar algún signo, alguna sensación diferente - sin encontrarlo por supuesto - y en ese goteo su confianza en sí misma se iba junto con su conexión conmigo…con este bebé que empezaba a ser separado de su madre. Poco cambió en el ritmo de fuga de la confianza la mañana siguiente cuando se presentó, siempre andando, sola, incrédula con su maleta al hospital, ni cuando intentó convencer al equipo que la ingresó de que a lo mejor estaban equivocados. No les fue muy difícil demostrar que ellos sí tenían razón, no ella, no su bebé, les bastó buscarle una vena y enchufarle un gotero. Fue casi inmediato, terriblemente violento, sacudidas las dos por contracciones tan horribles y agotadoras, solas, sola ella y sola yo, infantilizada y engañada ella, ninguneada y ponteada yo, obligada a parir ella, obligada a nacer yo “ves cómo teníamos razón! Nosotros sí que sabemos”.

En medio de este infierno sinsentido la naturaleza, siempre sorprendente, ha jugado alguna de sus cartas: ella ha intentado confiar en su cuerpo y se ha dejado llevar por un oleaje que, por cuanto de origen artificial, despertó ancestrales sabidurías. Y yo, le he seguido el rollo, en un intento de reconexión que las dos necesitábamos para sobrevivir, para no morirnos…y así a las 11 de la mañana ya había nacido! Y pocos minutos después ya nos habían separado, ella sola, sin poder recibir nadie, lamiéndose sus heridas físicas y emocionales, yo sola, en otro lugar, no he podido ni saber cuánto tiempo…pero qué más da, soy un bebé, para mí un instante es una vida entera, para mí soledad solo significa muerte!

“Parto pilotado” le llamaban, y sí, en esa época pasaba que también se hiciese sin consentimiento…o mejor dicho, con el engaño, era algo “normal” como todo, absolutamente cualquier atrocidad, se vuelve normal cuando se deshumaniza el ser humano!

Cuando de pequeña oía esta expresión, “parto pilotado” lo asociaba a la imagen de unas batas blancas con un mando a distancia y una mujer teledirigida en una camilla moviéndose a sus antojos, y un bebé al que nadie hacía caso ninguno…y no creo que iba muy lejos de la realidad! Las sospechas de mi madre fueron aumentando proporcionalmente a su deseo de conciencia y conocimiento, pero siempre se le negó la verdad, y solo volviendo a parir 11 años más tarde empezó a verlo claro – un parto de un niño prematuro y de nalgas, pero aun así más natural…y luego 15 años más tarde, nos convencimos las dos cuando la acompañé en el parto de mi segundo hermano: aunque fue con oxitocina y episiotomía de rutina, supe que yo no había nacido así, que a mí me habían obligado a nacer!

Federik Leboyer nasce en 1919, en un parto profundamente traumático, que según el es la razón de su interés en explorar los territorios del nacimiento. Se convierte en obstetra y trabaja en Paris. En los años ‘70 empieza a cuestionar su trabajo observando los bebés y haciendo un trabajo empático para intentar ver el nacimiento desde su punto de vista. No es un dato irrelevante el hecho que ya tenía 55 años, ya llevaba una treintena de años ejerciendo, no se trataba de un joven entusiasta en busca de novedades sino de un profesional en el pleno de su carrera que tuvo el valor de meter todo en discusión.

En 1975 publica “Por une naissance sans violence” contribuyendo al comienzo de un cuestionamiento a 360º que cautivará discípulos cómo Michel Odent. Creo que seguimos sumergidos en este intento de cambio de paradigma y la celebración de este día mundial para los derechos del nacimiento lo demuestra.

Se pregunta “El bebé es feliz de nacer”…y si no porqué? Porqué parece que entra en el mundo con extremo sufrimiento? Es posible otra manera de entrar en el mundo…empieza a ver que, con partos diferentes, los niños al nacer tienen actitudes y comportamientos totalmente diferentes, se convence que esto tiene repercusiones sobre el resto de su vida.

Tuvo repercusiones sobre mi vida el parto en el que vi la luz? Ha determinado mi vida? Y en que medida? Admito que me cuesta ponerme estas preguntas porque me da miedo! También puedo decir que lo he hecho y lo sigo haciendo aunque tenga que encontrar cada vez el valor, pero lo encuentro en el convencimiento que hay que encontrar esos lazos rotos y que hay que buscar los cabos para volver a conectar, mientras haya vida siempre es posible reparar!

Hubo un tiempo en que se pensaba (y desgraciadamente se sigue haciendo como si así fuera) que el bebé era privo de conciencia y por eso no podía tener recuerdos hasta mucho después (un año por lo menos) el bebé es por lo tanto deshumanizado, cosificado. Hoy sabemos en detalle que pasa en el cerebro del bebé, sabemos que solo carece de la memoria consciente, explicita, que tiene que ver con el desarrollo del hipotálamo, pero no carece de memoria, solo carece de la memoria a corto plazo, y es precisamente esto lo que puede hacer sus vivencias más espantosas y traumáticas: no puede contextualizar ni temporizar, un instante es infinito! No puede relativizar el sufrimiento y el miedo, por eso le quedará grabado para siempre!

Para el bebé, cualquier cosa que no vaya como esperado en la naturaleza significa muerte, supervivencia en grave peligro, por eso las vivencias del bebé son sin duda las más traumáticas que se puedan tener, así como son beneficiosas en la construcción del nuevo ser las vivencias positivas.

Si es así hay esperanza? Si casi todos hemos tenido nacimientos espantosos que vidas estamos teniendo y que nacimientos podemos dar a nuestros hijos? Sinceramente estoy segura que la manera en la que hemos nacido muchos de nosotros, tiene un peso, tanto a nivel psicológico como a nivel social, pero también estoy cada día más convencida que todo se puede reparar…las capacidad del ser humano de reponer piezas es increíble, la resiliencia no nos viene solo “de fabrica” sino que también se puede entrenar. Sí hay esperanza! Mientras haya gente que tiene el valor y el deseo de querer ser consciente y de querer tomar la responsabilidad que como queremos nacer.



“Los bebés no son una versión simplificada de nosotros, vienen al mundo como seres complejos” (Nils Bergman)

ELENA BELGRANO, DOULA
elenabelgranodoula@gmail.com 
Telfs. 687014816 – 982300167

lunes, 13 de abril de 2015

SHEYLA KITZINGER: SABIDURÍA FEMENINA

Este fin de semana una noticia muy triste nos ha llegado. La gran Sheyla Kitzinger ha partido, nos ha dejado sin su estar tras una vida plena de crecimiento y de enseñanza y luz trasladada a los demás y, en especial, al mundo de la maternidad.

Hace unos años tuve el privilegio de conocer en uno de sus actos públicos a Sheyla Kitzinger, y fue uno de los encuentros con profesionales reconocidos y conocidos que me han marcado más desde que inicié mi etapa profesional como Doula. Por la magia que supuso recibir tanto de alguien tan grande que en ningún momento te hacía sentir pequeña... Y por la enorme sabiduría que destilaba en todos los sentidos.


Esta mujer increíble, Antropóloga especializada en embarazo, transmitía no sólo su saber, sino su saber estar. La experiencia bien integrada, bien utilizada para el aprendizaje y la enseñanza desde la sencillez y la humildad, que es, sin duda, la señal más clara de quien sabe de verdad, de quien tiene integrado su saber y conoce el hecho de que sólo el aprendizaje diario y la apertura le han llevado donde está y le seguirán llevando a crecer.

Sheyla era, además, una escritora prolífica que, desde esa sencillez, ha hecho llegar al mundo una gran cantidad de información respecto al embarazo y el parto, aportando puntos de vista más que interesantes y plenos de una gran coherencia.

Entre sus publicaciones se pueden encontrar, por ejemplo:

- El nuevo gran libro del embarazo y el parto.

- La nueva experiencia de dar a luz.

- Embarazo a partir de los treinta.

- Nacer en casa.

- Cómo amamantar a tu bebé.

Pero lo que más sorprendía de esta mujer era su energía, su ilusión y su mirada curiosa, que hacía que esa ilusión e inquietud por seguir aprendiendo se transmitiera.

Os dejo aquí un pequeño video para que podáis acercaros un poco más a esta gran profesional que nos ha dejado en estos días. Espero que lo disfrutéis como yo. Y os invito a conocer un poco más en su web: http://www.sheilakitzinger.com/

Donde esté, gran mujer, gran profesional: GRACIAS.