jueves, 31 de julio de 2014

YOGA TRAS EL PARTO: NUEVO CUERPO, NUEVA PERSONA... NUEVA VIDA

Tras los primeros 40 días de posparto, empezando todavía tímidamente a asimilar el trabajo de parto; con el cansancio, la alegría, la felicidad y todas esas emociones que nos llenan, podemos comenzar a realizar unos ejercicios de recuperación que nos permitirán canalizar toda esta energía. Pero no se trata sólo de una cuestión relativa a "recuperar la figura" como se nos suele decir, sino que ese periodo normalmente requiere mucho más en la reserva de tiempo que nos requiere. Necesitamos realmente bienestar, y para ello es importante trabajar desde varios aspectos: físico, mental, emocional… Encontrar el equilibrio.

Trabajar tantos aspectos juntos desde el “Yoga”, una disciplina muy amplia y milenaria que reúne una gran cantidad de técnicas, nos ayudará a una recuperación más integral y efectiva. Este conjunto de herramientas y este trabajo armonioso con ellas permite equilibrar mente (integración de nuestro nuevo "yo" sin nuestro bebé en el interior, sino en brazos), cuerpo y alma (emociones que hemos de manejar desde el equilibrio) Todo ello a través de la práctica intensa de las asanas (posturas), pranayamas (técnicas de respiración) y meditaciones (toma de consciencia).
Porque lo primero que el Yoga nos ofrece en esta etapa es el equilibrio y la conexión. Desarrollando nuestra capacidad respiratoria, nuestra fortaleza muscular (musculatura pelvis, esfínter, etc); flexibilidad (estiramientos, relajar la musculatura); potencia (fuerza en acción y alerta) toda la musculatura a nivel general para así trabajar de forma más puntual en aquella musculatura más debilitada, pudiendo ser mediante esta técnica o echando mano de otras técnicas que son más específicas (Kegel, Pilates y respiración Hipopresiva). Pero ofrece mucho más.

Podemos hablar de muchas técnicas que nos ayuden a recuperarnos como la técnica de Kegel, el Pilates y la gimnasia Hipopresiva. No obstante, por mi experiencia personal y profesional, necesitamos inicialmente un trabajo integral, que nos aporte estabilidad, que nos permita lograr un estado de relajación y de alerta positiva, llegando al estado de consciencia. Por ello es tan recomendable la práctica del Yoga con tu bebé, donde puedes realizar un trabajo de recuperación con una gran parte de ti mientras disponéis de un espacio y un tiempo en exclusiva, en relax, para vuestro disfrute.

Existe una fuerte conexión con tu bebé, iniciada desde el útero y reescrita una vez que os habéis encontrado cara a cara con vuestro día a día, vuestra comunicación, vuestros espacios... Esta conexión corporal y emocional es necesaria, sana y placentera y es importante aprovechar los espacios que podamos para enriquecerla y fortalecerla; al principio es normal que nos resulte quizás extraño trabajar nosotras al tiempo que trabajamos con los bebés, tanto junto a ellos como teniéndolos sobre nosotras. Ellos, como es normal, demandan nuestra atención y en nuestro instinto está el ofrecérsela, y por ello puede parecer que el centrarnos en alguna otra actividad junto a ellos es imposible. Pero poco a poco esto fluye naturalmente y nos mimetizamos con la respiración, con los movimientos y todo surge como ha de hacerlo para lograr este estado de relajación al que se une nuestro bebé y a través del que disfrutamos juntos no sólo en ese momento, sino que se va instalando en nosotros, en nuestra relación y nuestro día a día.

Al tiempo que trabajamos y fortalecemos todos los aspectos hablados anteriormente, nos abrirnos hacia esta aventura que compartiremos para siempre. Observamos las reacciones de nuestros bebés al mecerse con nosotras en el movimiento combinado con nuestra respiración. Experimentamos sensaciones juntos y nos creamos nuestro rincón exclusivo, nuestro tiempo exclusivo sin otras obligaciones, sin otros reclamos, sin otros pensamientos que no sean nosotros. Ayudamos a nuestros pequeños a conocer su cuerpo, a experimentar con él desde bebés, a integrar sensaciones y movimientos adaptados a él y disfrutamos viendo como los vive junto a nosotras mientras trabajamos con diversas técnicas. 
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- Al tiempo que trabajamos distintos tipos de Pranayamas (técnicas de respiración), acariciamos a nuestros bebes conectando con la energía, el Prana.
- Mientras realizamos posturas, Asanas, columpiamos, mecemos a nuestros bebes en esa cunita en la que estuvo 9 meses.
- Cuando realizamos estiramientos, nuestros bebes se estiran tratando de tocar nuestras manos.
- Al realizar torsiones ayudamos a nuestros bebes a volar y disfrutar de nuevas sensaciones. 

A medida que va creciendo nuestra práctica, nuestros bebes también crecen sanos, fuertes y seguros y nosotros podemos enriquecer nuestra práctica al tiempo que ellos crecen y así compartir haciendo que nuestros bebés sean nuestro motor, la luz que nos permita ver el camino por donde ir y nos haga sentir mayor bienestar.

Y, por si esto fuera poco, en ocasiones hasta hacemos espacio con otras mamás y peques que viven sensaciones similares.




Por Vivi Tilota
Correo electrónico: serdoulas@gmail.com

EL YOGA CON NUESTROS HIJOS...


El Yoga es una herramienta milenaria cuyos beneficios son ya más que demostrados y conocidos. 
Practicado con nuestros bebés e hijos más mayores estos dones que nos ofrece se trasladan a ellos mientras la diversión y los momentos compartidos nos unen y ofrecen espacios de disfrute y experiencias de aprendizaje en familia.




miércoles, 30 de julio de 2014

PESO EN EL EMBARAZO: NO COMO ALPISTE

Desde los 12 años he estado por debajo del peso que se considera ideal para una mujer de mi estatura y edad. Por ello he tenido que pasar por sospechas de malnutrición, por presuposiciones de que era una fan de las dietas y estaba obsesionada, de que era una persona con fijación por no subir de peso y otras muchas cosas. Hasta que, señores, me quedé embarazada.
En ese momento todo el mundo empezó a decirme que me desfiguraría, que al fin iba a “tener carne”, que ya sí que me iba a tener que acostumbrar a estar a dieta porque las madres quedaban “con kilos de más” y más historias que tenían como objeto hacer que tuviera cuidado con el peso que cogía. De hecho, cuando llevaba 11 kilos se aconsejó a mi pareja que me “cambiara el alpiste” en un acto de infantilización y falta de respeto absoluto hacia mi persona. Y, la verdad, lo ignoré por completo porque llevaba una dieta adecuada y tampoco me asustaron porque no me asustaba cambiar… estaba ocupada haciendo justamente eso: cambiar. Convertirme en madre día a día.

La realidad es que en muchas ocasiones el control de peso de la mujer embarazada es fruto de ansiedad y de preocupación, en ocasiones de forma desmedida y con una excesiva estandarización. Así nos encontramos a mujeres que llegan al séptimo mes de embarazo habiendo “engordado” 10 kilos y son sometidas a dieta o amenazadas con la pérdida de su persona tras el parto si no lo hacen. Todo ello sin entrar a preguntarse siquiera si esta mujer sigue una dieta saludable o no. Y si ella se siente bien como está o no.

La ganancia de peso de una mujer puede oscilar fácilmente entre los 8 y los 16 kilos a lo largo de todo el
embarazo sin que por ello haya que intervenir para ponerla a dieta, salvo que exista alguna patología diagnosticada por un profesional de la salud. Y ejercer este tipo de presión con el sometimiento de una madre embarazada al juicio permanente de la báscula no favorece en absoluto la vivencia positiva de la maternidad, sino que la convierte en una preocupación constante. Y que traslada esta preocupación a su entorno a quien se insta en muchas ocasiones a que la vigilen, y desde donde se la presiona para que se “controle” y no “engorde demasiado”.
Todos sabemos que cada cuerpo es diferente pero es que, además, en el embarazo no estamos tratando con un cuerpo en estado normal, sino en gestación. Cambiante, en constante adaptación, en continuado reajuste hormonal y que, adicionalmente, está plenamente vinculado a otro pequeño cuerpo en cambio permanente desarrollo y crecimiento. Y conectados ambos a través de un órgano que “negocia” entre ambos. Es decir, estamos frente a muchos factores que pueden variar de una mujer embarazada a otra convirtiendo la estandarización “tarifa plana” en algo contraproducente.

Una mujer sana, con un bebé sano y una dieta razonablemente equilibrada engordará aquello que ambos necesiten… Esa mujer no necesita presiones para mantenerse en un peso “ideal”, no necesita “videntes” que le digan si quedará “gorda” o “delgada” según el criterio de quien lo juzga. Necesita poder disfrutar de su embarazo, que si la aconsejan sea desde el conocimiento de las necesidades nutricionales de su cuerpo y su maternidad, necesita poder sentirse bien, vivir su embarazo y decidir por sí misma si, dentro de la salud, se permite o no coger algún kilo más.


Por cierto… por si os lo preguntáis, cogí 18 kilos en todo el embarazo, no me cambiaron el alpiste y 6 meses más tarde me volvían a llamar desnutrida porque ninguno de esos kilos se quedó conmigo pese a no hacer más que criar a mi hija y vivir mi maternidad. 



Bea Fernández
Madre que no come alpiste, 
Doula y Educadora Infantil.
serdoulasmadrid@gmail.com

Imagen tomada de: www.pregnacyweekbyweek.co.za

PLAN DE PARTO Y NACIMIENTO: MUCHO MÁS

Un plan de parto, casi todo el mundo lo sabe ya, es un consentimiento informado. Un documento que expresa los deseos y las decisiones de una mujer que va a traer al mundo a su bebé. Un escrito que abarca no sólo los deseos de la mujer para ella misma en ese momento, sino también para su bebé y respecto a quienes la atenderán y acompañarán en esa vivencia tan importante.

Hace unos años hablar de plan de parto era motivo de preguntas sobre para qué lo queríamos o qué queríamos conseguir. Incluso se nos consideraba caprichosas e irracionales porque íbamos “contra el sistema establecido”. Se llegaba a la burla, a la crueldad y al maltrato incluso como represalia dirigida a quienes presentaban un plan de parto. Se hablaba de ellas como si pidieran que el hospital se convirtiera en su esclavo cuando lo único que pedían era respeto a sus deseos y que se les informara y consultara ante cualquier intervención. Que se les permitiera decidir sobre SU PARTO y el nacimiento de SU HIJO.

Afortunadamente, en los últimos años las estrategias de atención al parto normal del sistema público de salud se han encaminado mayoritariamente a la inclusión del plan de parto como un punto más de la atención adecuada y lo pone a disposición de las madres y parejas a quienes atienden.

Sin embargo, el plan de parto es mucho más que un consentimiento informado o un documento de expresión de deseos. Se trata de una oportunidad… Una oportunidad para descubrir todo lo que podemos decidir, para indagar sobre los motivos por los que se nos atiende acorde con un protocolo u otro y decidir si nos acogemos o no a ello, para dialogar abiertamente con nuestros proveedores de servicios de salud y, sobre todo, para preguntar…

Gracias a la creación de un plan de parto (lo entreguemos o no en nuestro centro hospitalario, demos a luz en el hospital o en nuestra casa, acabemos o no revocándolo llegado el momento…) nos comenzamos a preguntar muchas cosas que de otro modo quizás no cuestionaríamos. Abrimos diálogo sobre los deseos y necesidades que tenemos respecto al parto y sobre los que pueda tener nuestra pareja, si la tenemos. Revisamos nuestros miedos y nuestros límites de cara al parto. Buscamos el papel que deseamos cada uno en ese momento y, de la mano, comenzamos a preguntarnos mucho más… ¿De dónde salen nuestros miedos? ¿Por qué esperamos una cosa u otra para nuestro parto? ¿Qué sabemos del parto y el nacimiento y cómo nos influye? ¿Qué esperamos de quien nos atienda en ese momento y por qué? ¿Qué necesitamos de quien nos atienda? ¿Y de quien nos acompañe ese día? Y quien nos acompaña… ¿qué nos puede ofrecer? ¿Qué espera ser en nuestro parto? Y nuestro bebé… ¿cómo será en el parto y después? ¿Cómo sentiremos nuestras primeras experiencias piel con piel? ¿Qué deseamos para él en su nacimiento?

Aún así, por si eso fuera poco, no es todo… Porque con ese canal de diálogo que abrimos, con esa forma
de preguntarnos sobre lo que necesitamos y queremos, sobre lo que tememos y esperamos, sobre lo que queremos ser y cómo en ese momento… Comenzamos a preguntarnos mucho más allá del parto. Comenzamos a ser realmente conscientes de todas las decisiones que tomaremos en la maternidad/paternidad desde el primer minuto. De todas las cuestiones en las que tendremos la responsabilidad de representar lo que sentimos y creemos mejor para nuestros hijos y su bienestar presente y futuro. Y creamos, poco a poco, nuestro ser de madres y padres incluso antes de tener a nuestro pequeño con nosotros. Comenzamos a actuar como madres y padres… Comenzamos a crecer aún más.

Por todo ello el plan de parto es algo tan interesante y positivo tanto para la madre que dará a luz, como para el padre si está a su lado y también para los profesionales de la maternidad que la atienden y para la sociedad en general. Porque si ya de entrada es importante por todo lo que implica a nivel protocolario y legal, lo que aporta a nivel personal a quienes lo preparan y a la sociedad y los profesionales a nivel de comprender y atender las necesidades reales de cada mujer y comprender la maternidad lo convierte en algo maravilloso.

¿Has hecho el tuyo ya?


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
Especializada en Duelo y nuevos caminos maternales,
Madre
.
serdoulasmadrid@gmail.com

martes, 29 de julio de 2014

MIL RAZONES PARA PREPARAR UN PLAN DE PARTO

Hay mil razones para hacer un plan de parto, y no todas significan desconfiar de la atención que recibiremos ni mucho menos, sino más bien al contrario. 
El plan de parto es siempre una herramienta positiva para mamás, papás, bebés, profesionales sanitarios y sociedad en general.


domingo, 20 de julio de 2014

PLAN DE PARTO EN CASO DE PÉRDIDA PRENATAL/NEONATAL INMEDIATA

El nacimiento de un bebé, bien sea un bebé vivo y sano o un bebé que fallece intraútero o poco tiempo después de nacer, implica un parto que lleva asociados los mismos derechos en todos los casos, así como cuestiones que pueden ser cruciales de cara al proceso de duelo y que se pueden contemplar respecto a los momentos posteriores al del parto.

A la importancia del momento del nacimiento y parto que tiene esa vivencia para toda madre, bebé y familia, se añade en el caso de la pérdida prenatal y neonatal el hecho de que se inicia un duelo, momento intenso y duro que se puede ver facilitado o entorpecido por las circunstancias que lo rodean desde el primer momento y durante todo el proceso de duelo. A esto le añadimos el hecho de que el estado emocional de las madre y padres en este instante tan crítico puede dificultar el pensar en opciones y posibilidades. Ser presentadas de modo sencillo y claro por parte de los centros asistenciales puede facilitar enormemente las decisiones y ampliar las posibilidades. 

Por todo ello y mucho más el plan de parto en caso de pérdidas prenatales o neonatales es una herramienta que puede ayudar a muchas madres y familias en estos momentos y está ya presente en distintos centros hospitalarios de nuestro país a disposición del personal sanitario para que puedan ofrecerlo a los usuarios que puedan requerirlo.

Este es un ejemplo de algunas de las cuestiones que se pueden manifestar al centro hospitalario en dicho plan de parto.

Aspectos generales:

- Solicitar intimidad en el centro hospitalario, pidiendo una habitación individual o espacio sin presencia de personas ajenas a la pareja, familia y profesionales por los que deseen ser acompañados y atendidos siempre que sea posible.
- Solicitar las mínimas intervenciones y visitas del personal sanitario durante todo el proceso y la estancia hospitalaria.
- Personalización del bebé por parte de todos los implicados en el parto (llamarle por su nombre)
- Informar al centro hospitalario sobre el acompañamiento deseado durante el parto y posparto.
- Aceptación o no de la asistencia personal en formación durante el parto y/o posparto.

Durante el trabajo de parto:

- Aspectos generales del parto: inducción (elección del modo si la misma fuera necesaria o deseada), libre deambulación, ingestión de líquidos/sólidos, decisión sobre episiotomía, administración o no de analgesia, colocación o no de vía de rutina, administración o no de enema, realización o no de rasurado, elección de postura para el momento expulsivo, elección del momento de clampado de cordón umbilical y donación o no del contenido del mismo, etc.

Respecto al bebé:

- Pedir o no entrega inmediata del bebé a la madre aunque suponga posponer las pruebas de pesada y medida, entre otras.
- Realizar o no orden de no resucitación.
- Pedir espacio y tiempo para que madre/familia y bebé puedan estar juntos en intimidad.
- Pedir la asistencia de un/a religioso/a para la realización de cualquier ceremonia o bautizo.
- Pedir vestir al bebé con su propia ropa.
- Pedir material y/o espacio para realizar estampación de las huellas del bebé como recuerdo.
- Pedir espacio y acceso para realizar fotografías del bebé con o sin su familia.
- Pedir cualquier tipo de objeto que pueda ser guardado por los padres como recuerdo.
- Pedir específicamente autopsia del bebé.
- Pedir específicamente entrega del cuerpo del bebé a los padres independientemente de la semana de gestación en la que se produzca el parto.
- En caso de parto múltiple con fallecimiento de uno de los dos bebés, pedir no separación del bebé que ha sobrevivido.
- En el caso de un bebé con pronóstico de fallecimiento en tiempo breve posterior al parto, acceso permanente a los padres y familia para ver al bebé y permanecer a su lado siempre que lo deseen.

Respecto a la madre/los padres/la familia:

- Pedir específicamente atención psicológica y/o apoyo emocional.
- Pedir el alta anticipada tras el parto.
- Pedir asesoramiento para el manejo de la subida de la leche y lactancia.
- Pedir historial médico completo tanto de la madre como de las pruebas realizadas al bebé.

Por todas esas madres y padres, por todas esas familias... Visibilicemos y avancemos.



Beatriz Fernández, SerDoulas
Telf: 600218964
Correo: serdoulasmadrid@gmail.com

viernes, 11 de julio de 2014

UNA GRAN SEMILLA PARA NUESTROS PEQUEÑOS: OPCIONES EDUCATIVAS





Todo parece dicho en educación, parece que nadie se cuestiona que lo mejor es el sistema establecido. Llevar a los pequeños a la escuela infantil, luego al ciclo infantil y que de ahí accedan a primaria. Que aprendan a leer y escribir cuanto antes, que conozcan los números lo antes posible… Que sigan el ritmo marcado por todo el sistema creado para convertirles en “personas de provecho”.
Pero no todo está dicho. Muchas son las voces que se cuestionan este estándar, esta forma de educar y de ayudar el desarrollo de los niños. Y por ello surgen propuestas, proyectos y opciones diversas que nos ofrecen alternativas reales al sistema instaurado.

Una de estas opciones tangibles y en marcha es la asociación sin ánimo de lucro La Semilla Violeta, ubicada en Galapagar (Madrid). En esta pequeña localidad ha nacido, al cobijo de otro (La Violeta) un espacio caracterizado por el respeto a los ritmos y tiempos de los pequeños y de sus familias.
Para conocerles un poco más y saber los motivos por los que surgen este tipo de proyectos, hemos contactado con Nuria, coordinadora del proyecto.



- Nuria, lo primero que tenemos que preguntarte es por qué ¿Por qué aparecen proyectos fuera del sistema educativo “habitual”? ¿Qué se busca con la creación de espacios diferentes?

Creo que la aparición de este tipo de proyectos responde a nueva sensibilidad de familias y profesionales relacionados con el mundo de la infancia, una nueva mirada hacia éste que deja ver un gran malestar, un alejamiento de las verdaderas necesidades del niño y, muchas veces, una pérdida del sentido común.
La creación de estos espacios busca ofrecer una alternativa a aquellas familias que, implicadas en la crianza y educación de sus hijos, sienten que el sistema educativo "tradicional" no escucha esas necesidades, no los acoge en su integridad.



- ¿Conocemos realmente como padres las necesidades reales de nuestros pequeños en su desarrollo durante la primera infancia en lo que se refiere a aprendizaje? ¿Cuáles crees que son estas necesidades?

En los últimos años, se observa un número creciente de familias en la búsqueda de formación que les permita conocer y atender estas necesidades. El nacimiento de un hijo es una oportunidad maravillosa de crecimiento propio, de camino y trabajo personal.
Durante su infancia (y diría que durante toda nuestra vida...), los niños necesitan fundamentalmente, sentirse amados. Desde ahí, desde el profundo amor, llega el respeto, la seguridad (física y afectiva), la confianza, la escucha, el límite...



- ¿Qué alternativas tienen las familias a ese sistema educativo instaurado que nos muestran habitualmente los medios de comunicación y los organismos oficiales?

Al igual que el número de familias que buscan una alternativa a la educación convencional para sus hijos es creciente, también lo es el número de profesionales que se encuentran en un camino de cambio profesional. Algunos llegan a él tras años de experiencia profesional en relación con la infancia, otros ya desde finalizar sus estudios comienzan esa búsqueda e, incluso, hay maestros que desde su ámbito de trabajo (en la educación pública y privada “tradicional”) también aspiran a desempeñar su labor de una manera diferente.
Así, cada vez nacen nuevos proyectos relacionados con distintas perspectivas pedagógicas (Montessori, Waldorf, Educación Activa…) y promovidas desde distintos lugares: familias, asociaciones, profesionales…



- ¿Qué buscan los padres que llevan a sus hijos a La Semilla Violeta, por ejemplo? ¿qué encuentran? ¿Qué
motiva a colaborar con el proyecto a los padres y ofrecérselo a sus hijos?

Las familias llegan a espacios como La Semilla Violeta desde diferentes “lugares”. Muchos buscan ofrecer una alternativa a los centros escolares tradicionales en los primeros años de vida de sus hijos, otros inician un proceso de crecimiento desde el nacimiento de sus pequeños, otros llegan tras una experiencia poco positiva en otros centros, pocos nos encuentran casi por casualidad…


- ¿Se puede decir que La Semilla Violeta tiene un programa educativo o es más correcto decir que son unas bases educativas? ¿Cuáles son?

Sin duda, preferimos hablar de bases educativas; programa educativo es un término demasiado rígido para dar cabida a todo lo que surge en el día a día, en lo cotidiano. Quizá esa sea una de las primeras bases educativas de nuestra propuesta: en un espacio que alberga vida, no podemos hacer otra cosa que fluir con ella; de aquí se deriva la flexibilidad, la creatividad, para adaptarnos a cada situación, al momento, al aquí y ahora.

Uno de los motores principales de La Semilla Violeta es el juego espontáneo, como motor de aprendizaje, como lugar de encuentro, como posibilidad de conocerse, de conocer, de descubrir al otro…
Otro aspecto fundamental es el respeto por el niño y sus necesidades; acogerlo en su estar y posible malestar, con sus intereses e inquietudes, sus dificultades y retos, sus elecciones, sus ritmos, su SER. Partimos de la confianza en el niño y sus posibilidades, de la confianza en la vida y en sus procesos. Desde la confianza, establecemos relaciones de acompañamiento amorosas, sanas y transformadoras.
El valor del grupo como lugar de encuentro con el otro y los otros, como espacio anímico. Un grupo heterogéneo en un espacio respetuoso y amoroso, como primer acercamiento a lo social, como primer paso desde la familia hacia el mundo, hacia la vida.
La familia como primer lugar de desarrollo del niño, desde el que crece y camina; la familia como sustento y soporte fundamental del niño.
El cuidado delicado y la calidad de las relaciones, el modelo del adulto en ese acompañamiento.
Los límites y las pautas como elementos fundamentales de un acompañamiento respetuoso; aquellos que proporcionan seguridad afectiva y física, que permiten mantener un lugar relajado, un ambiente sereno en el cada uno pueda buscar, encontrar y hacer lo suyo, lo propio.
La naturaleza, como posibilidad de aprendizaje, de conexión con la Madre Tierra, con lo más

primitivo y ancestral que está en nosotros.

La autonomía como sólida base de construcción del propio “yo”, para permitir la apertura desde dentro hacia fuera, hacia el otro, en una relación sana. Autonomía no solo en las actividades cotidianas, sino sobre todo en la toma de decisiones, en la búsqueda de lo propio.



- Nos gustaría que nos contaras cómo puede ser un día cualquiera en La Semilla Violeta ¿Qué encuentran nuestros hijos cuando van a este espacio?

Los niños/as que vienen a nuestro espacio llegan generalmente acompañados por su padre o madre. Tras el momento de acogida, comienza el tiempo del juego espontáneo; cada niño escoge y despliega su juego en alguno de los espacios (sala de “saltos”, lugar de experimentación psicomotriz y musical, la sala central, para el juego proyectado y manipulativo, la biblioteca para el acercamiento a la lectura y el juego más cognitivo y de reglas, la sala de plástica o el espacio de juego simbólico).
Cuando ya han llegado todos los niños que acudirán ese día, se hace una propuesta de taller. Cada día se hace una propuesta diferente: taller de pan, carpintería, masaje, experimentos, pintura, arcilla... Por supuesto, la participación en ellos es voluntaria.
Una vez finalizado el taller, comienza el tiempo del almuerzo. Quien quiere participar de él, puede tomar, según el día, fruta, cereales, galletas, alguna receta elaborada en el taller de pan, tortitas de arroz… todos ellos de origen ecológico.
Tras el desayuno y, según el tiempo meteorológico, continúa el juego en el interior, o bien se hace una propuesta de salir al exterior, al jardín.
Finalizamos la jornada con un cuento, que los acompañantes inventan para los niños. Es el único momento de la jornada en el que el grupo comparte un espacio al mismo tiempo, una oportunidad para la fantasía, la imaginación, el simbolismo.

Y nos despedimos celebrando el tiempo compartido, con un baile…





Podréis contactar con La Semilla Violeta en... 

(699869394 durante julio y agosto).


jueves, 10 de julio de 2014

LOS PAÑALES DE TELA: SÓLO EN EL PASADO?

Cada vez son más las cuestiones que nos planteamos dentro de la crianza de nuestros hijos. Cada día somos más quienes nos preguntamos si lo que hace “todo el mundo” es lo que realmente queremos o es lo mejor para nosotros y nuestros bebés. Y cada vez, en respuesta a estos cuestionamientos, se normalizan más opciones que hace 10 años serían impensables, pero hace unos pocos más suponían la cotidianidad… Una de las cuestiones que todos parecemos tener “normalizada” es el uso de los pañales desechables. Un elemento que se da por hecho dentro de lo que llamamos “canastilla” de nuestro bebé, dentro del “kit imprescindible”. Sin embargo, muchos nos preguntamos ya si la única y, más importante, la más sana opción que tenemos es el uso de ese tipo de pañales. 
Respondiendo a esa necesidad de buscar opciones cada vez hay un mayor mercado con posibilidades diferentes, fuera de los comunes pañales de usar y tirar: desde pañales ecológicos desechables a pañales de tela que se reutilizan hasta que nuestro pequeño decide no utilizar pañales. 
Para hablarnos de este tema y aclararnos un poco dentro de tanta opción y variedad hemos llamado a Paula Vázquez, Trabajadora Social y Asesora de porteo, pañales y de lactancia, que nos clarifica el “panorama pañaril” y nos muestra la importancia de esta decisión.



- Paula, lo primero es preguntarte ¿realmente hay otras opciones al pañal que encontramos en los supermercados? ¿Por qué buscan las familias esa otra opción en tu experiencia asesorándolas?

Pues sí, existen otras opciones, claro, y además según pasa el tiempo, va siendo cada vez más fácil llegar a lo que ahora es una alternativa, minoritaria, pero que va en aumento. Lo que una familia busca en los pañales de tela, digamos que los motivos que llevan a usarlos, son variados, y todos ellos válidos. Por un lado evitar productos que puedan ser perjudiciales para la piel de su hija o hijo, también la preocupación por el cuidado del entorno, y por supuesto, también por cuidar la economía familiar en tiempos complicados. En definitiva, mi sensación es  que las familias que se pasan a la tela, encuentran una forma de hacerse responsables del cuidado de su familia y del medio que les rodea, esforzándose por salir de la opción predominante. Y precisamente la falta de cultura en su uso, hace que muchas recurran a quién las asesore, bien sea, madres experimentadas, grupos en redes sociales, o a asesoras en este tema.


- ¿Cuáles son los puntos clave que pueden aconsejar el uso de otro tipo de pañales diferentes a los que se vienen comercializando masivamente? ¿Qué desventajas tienen estos pañales?

En parte, esta pregunta está muy relacionada con la anterior, y está muy bien que sea así, porque significa que se trata de un producto que responde a necesidades e inquietudes de las propias familias.
En cuanto a las desventajas, podemos ir colocándonos de nuevo en los motivos que lleva a usar la tela. Si nos preocupa el medio ambiente, ya os puedo mencionar un dato que saldrá más adelante, un bebé usa unos 7000 pañales durante sus tres primeros años de vida, y cada uno de estos 7000 estará entre nosotros, en vertederos, en el mar o en la arena de la playa…unos 400 años, si no se acelera el proceso con método artificiales.
En cuanto al cuidado de la piel, los desechables utilizan componentes derivados del petróleo, que están en contacto directo con la piel, además de sustancias desodorantes y blanqueantes que pueden resultar agresivas. Y otro punto importante es el del aumento de la temperatura en la zona del pañal, con todo lo que implica, en una lugar donde hay restos de pis y de cacas.
Si hablamos de economía, también me adelanto a temas que trataremos después, los desechables, al final, son mucho más caros.
Otra desventaja que apreciaréis cuando vuestras hijas e hijos crezcan un poquito…los desechables son mucho más aburridos, y no se puede elegir en estampados como lo hacemos con los de tela, normalmente a ellos también les gusta ponerse un pañal de su color favorito, de monos, dinosaurios, mariposas…
Entre los desechables no hay tantas posibilidades de elección, en los supermercados hay dos o tres marcas, no más, y la composición de los mismos no siempre figura de una forma clara.
Y ya por último, con los desechables tienes que estar durante años, pendiente de comprar pañales…los de tela están siempre en casa, una cosa menos de la que preocuparnos.


- Dentro de las posibilidades que podemos barajar, ¿qué tipo de pañales existen básicamente?

Una ventaja de los pañales de tela, es que existe una gran variedad, en cuanto a sistemas, materiales, formas de producción…Lo cual, en ocasiones, echa a las familias para atrás, parece que es muy complicado elegir entre tantos tipos, pero al final en cada casa se usan pañales de uno o dos sistemas, o tres como mucho.
En cuánto a los tipos, pues en este mundillo, hablamos por un lado de sistemas, por otro de tallas, y también de materiales, y yo añadiría un cuarto, sistemas de producción y uso de materiales respetuosos.
Dentro de los diferentes sistemas, están desde los más sencillos de usar como el Todo en uno, pasando por Todo en dos, Rellenables y Pañales de dos piezas o de dos pasos.
En cuanto a las tallas, los hay unitalla, que se venden para usar desde los 0 meses hasta el final, pero en a práctica, es difícil que ajusten bien a bebés recién nacidos,  y a veces, quedan pequeños hacia el final, Y también se venden por tallas en función del peso, aquí cada familia tomará la decisión que mejor se ajuste a su bebé y a sus propias preferencias.
Y entre los materiales, se utiliza mucho el PUL, como tejido impermeable, pero también transpirable, la lana, o el forro polar, y para absorber la humedad, microfibra, poliéster, algodón, bambú, cáñamo y otros menos usados como el tencel o el modal.
Si hablamos de sistemas de producción, y lugares de fabricación, hay pañales fabricados en la Unión Europea, con al menos, algunas garantías de protección de los derechos de trabajadoras y trabajadores, fabricación en China, con todo lo que supone, en China, pero cuidando materiales y condiciones de trabajo, en Estados Unidos y en muchos otros lugares del mundo, cada uno con sus peculiaridades...Y por supuesto también hay producción nacional, y artesanas que consiguen pañales de mucha calidad. Otro aspecto a tener en cuenta son las marcas que trabajan con materiales orgánicos, esta opción de fabricación responde también a preferencias de algunas familias. 


- Muchas personas, quizás por desconocimiento, ven un atraso en volver a lavar pañales, ¿realmente es tan engorroso como se nos “vende”? ¿Qué cuidados especiales requieren los pañales de tela, por ejemplo?

Es verdad que esa visión, como algo del pasado, existe, y es un argumento muchas veces mencionado, en contra de su uso. Pero, la verdad, es que, los actuales, poco tienen que ver con los pañales que usaban nuestras madres y abuelas. Lo que ha cambiado principalmente, aparte del diseño, por supuesto, pero lo que realmente ha quitado trabajo, es el uso de la lavadora. Los pañales deben de ser tratados como una prenda de ropa más, e igual que hay lavadoras para el resto de la ropa, pues lo mismo sucede con los pañales de tela.
Puesto que es una prenda de ropa, con materiales diferentes, debemos tener en cuenta que las partes sintéticas, sufren con las altas temperaturas, por tanto debemos evitarlas, o usarlas sólo en ocasiones muy puntuales. En cuanto al tipo de detergente a utilizar, existen múltiples teorías, pero en principio, si tu hija o hijo no tiene problemas con detergentes convencionales, vale perfectamente la recomendación de usar muy poca cantidad, 1/3 parte de lo recomendado por el fabricante y aclarar muy bien. Los suavizantes y la lejía tampoco se recomiendan. Y no es necesario lavarlos por separado, aunque muchas familias prefieren hacerlo así.



- Cuando hablamos con alguien que ha explorado un poco el mundo de los pañales de tela, se suele hablar de que son costosos, ¿es realmente así? ¿Cuánto puede gastar una familia de media en pañales de tela para toda la etapa de uso de los mismos?

Si comparamos lo que cuesta un pañal de tela con lo que cuesta uno desechable, nos echamos las manos a la cabeza. Pero es que no somos muy conscientes de la cantidad de pañales desechables que usa una niña o niño en la etapa de 0 a 3 años, por poner una media. Pues en ese período, de media, se usan unos 7000 pañales, con este dato, junto con el de la cantidad de pañales que se usan de tela, unos 20, la comparativa ya puede ser más realista. Así frente a unos 1300 €, se gastan unos 500€, teniendo en cuenta el gasto extra de agua, electricidad y detergente. Y en estos cálculos tiro a la baja con respecto a los desechables, y casi a la alta con los de tela, porque se puede pañalear por menos dinero, otras compañeras hablan de una diferencia incluso mayor. Y además en caso de los pañales de tela, se pueden reutilizar con otros bebés de la familia. Imaginaros ahí lo que se reduce el gasto en pañales!!!


- En la cotidianidad, ¿Cuál es la diferencia de uso a la hora de cambiar al bebé entre unos pañales y otros? ¿Se pueden encontrar con facilidad?

En cuanto al uso, podemos optar por sistemas casi iguales a los desechables, la diferencia es que con los de tela el pañal hay que lavarlo, y ¿qué hacer cuando hay caca?, pues se retiran los restos que queden con la toallita que usamos para limpiar el culo, aclarar con agua, y a la lavadora, o al cubo donde almacenemos los sucios.
Para comprarlos, pues ahora mismo, la mayor oferta sigue estando en tiendas on line, la verdad, pero también hay cada vez más en tiendas físicas, e incluso en algunos establecimientos comerciales grandes y especializados en productos para bebés. También hay asesoras, con formación y experiencia que os podemos ayudar a la hora de elegir los que más se ajusten a las necesidades de bebés y familias, y a las que también se puede recurrir en caso de encontrarse con alguna dificultad.




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