lunes, 30 de noviembre de 2015

CUANDO VOMITAR NO ES LO NORMAL: HIPERÉMESIS GRAVÍDICA

La hiperémesis gravídica apareció en mi vida hace 8 años. Hasta ese momento, esas palabras no significaban nada para mi, ni sabía siquiera de su existencia, significado semántico y, mucho menos, lo que implicaba a nivel de vivencia semejantes palabrejas.

Recién descubierto mi sorprendente primer embarazo, empecé a tener las "típicas" naúseas. Nada importante, creía yo. Nada por lo que consultar o que pudiera ser preocupante. Serían unas mañanas malas y nada más... Pero pasaban los días... las mañanas eran horribles, pero las tardes no eran mejores y las noches de terror... Vomitaba entre 8 y 10 veces al día, no podía beber líquidos de ningún tipo y todo lo que comía terminaba conmigo agachada en el water, casi sin poder respirar y con los ojos llenos de lágrimas por los esfuerzos del vómito.
No pasa nada, todo normal. Habrá quien vomite más y quien vomite menos, pensé... Y entonces, empecé a vomitar también cuando ya no quedaba nada que vomitar. Mis días pasaban entre escalofríos, sofocones de calor, retortijones de estómago, intentos vanos de contener los vómitos... Y así llegué al día en el que me dijeron que mi bebé no tenía latido fetal...

Otro día seguro hablo de mi primera experiencia maternal propia (prometido), pero hoy me centraré en lo que supone la HG. Ya que el siguiente embarazo, pese a las previsiones de quienes me atendieron, transcurrió también por el camino de los vómitos, las naúseas, los mareos, las lágrimas, el sentir que nunca volvería a tener una vida normal ni podría disfrutar de mi embarazo como lo hacían todas las mujeres "normales". "Nomales", cómo pesa esa palabra! Qué es lo normal y qué no es normal... cómo de extraordinario era eso que me pasaba?

Pasaban los días, las semanas, y yo seguía vomitando todo... sueros, agua, zumos, sólidos... Vomitaba las pastillas para no vomitar un día tras otro. Probaba todos los trucos posibles: puntos de presión, té de jengibre, dietas de proteínas, fármacos, relajación... nada funcionaba, y mi ánimo cada día estaba más bajo.
Nadie le daba importancia, eran los vómitos de embarazada, unas teníamos más que otras, y se me pasarían a las 12 semanas... Las ansiadas 12 semanas!!

Pero llegaron las 12 semanas y todo seguía igual... las 15, las 18, las 20 semanas... Y empezaron las acusaciones de que yo misma me provocaba el vómito, de que me ponía nerviosa, de que le hacía daño a mi bebé... Mi impotencia iba a más... cómo podemos acusar a una mujer embarazada, que lleva 2 meses vomitando y encontrándose mal de ser mala madre porque no puede evitarlo? Qué tipo de pensamiento nos lleva a esa conclusión y a la necesidad de trasladársela? Prefería no pensarlo y tratar de llevar mi estado lo mejor posible.

Al fin, en la semana 24 aproximadamente los vómitos empezaron a remitir... sí, tenía alguna naúsea, pero ya no sentía esa necesidad constante de expulsar todo el contenido de mi estómago y los espasmos y dolores que acompañaban a ese horrible momento que se venía repitiendo desde hacía 18 semanas a diario una media de 8 veces... Y entonces pude pararme a reflexionar, a buscar información más amplia y centrada en posibles soluciones.

Entonces descubrí que hasta un 3% de las mujeres embarazadas sufren este transtorno, que en la mayor parte de los casos pasa desapercibido o se mitiga en parte con los remedios paliativos que se les ofrecen, pero que hay un porcentaje que parece resistirse a cualquier remedio y persiste hasta incluso el momento del parto.
Comprobé que ni siquiera había demasiado consenso sobre los motivos claros, o que al menos no había relaciones causa-efecto definitivas. Se hablaba de altos niveles de HCG, de antecedentes propios o familiares de hiperémesis, de deficiencias de ciertas vitaminas o minerales... Todo desde el punto de vista estadístico. Pero, claro, la estadística no es más que números... si te ha correspondido ser una de las mujeres que entran en ese porcentaje, por bajo que sea, la estadística no te ayuda ni te consuela...

Y reflexioné sobre cómo se siente una mujer en esa situación:
- débil: se encuentra mal permanentemente, está vulnerable física y emocionalmente porque este estado va minando su estado anímico.
- ajena a su vida: toda su vida se trastoca! No puede apenas moverse de casa, no puede tener una vida normal, ni siquiera en el simple acto social de comer con su familia es normal...
- culpable: y si los vómito dañan a mi bebé? y si le están faltando nutrientes? y si no crece sano por lo que me está sucediendo?
- extraña: por qué me está pasando esto a mi? Todas las mujeres que me rodean pueden tener vida normal en sus embarazos, permanecen más o menos activas y pueden disfrutar... todas menos yo.
- impotente: he hecho todo lo que me han dicho, he probado todos los remedios, he parado mi vida para poder reposar y favorecer mi tranquilidad... no puedo hacer más! qué hago?
- sola: todo el mundo da por hecho que las embarazadas vomitan, nadie valora ese malestar permanente, ese sentir que en cualquier momento desfallecerás si vomitas una vez más, ese sentir que toda tu vida está pasando entre frustración e impotencia por no poder hacer nada...

La hiperémesis gravídica es un problema que viven no pocas mujeres, y la mayoría lo hacen sin saber lo que es o cómo pueden intentar mejorar su calidad de vida, sintiéndose extrañas porque nadie valora o valida lo que sienten y lo que viven... viendo como, en cada vómito, su energía se va desgastando en el camino y sinténdose solas...

La hiperémesis gravídica no son los vómitos normales del embarazo, sino algo mucho más intenso y agotador. Escuchemos lo que tienen que contarnos las mujeres y apoyemos sus necesidades. Porque apoyar a estas mujeres es apoyar a sus bebés y su maternidad. Y porque vivir el embarazo de este modo puede ser muy frustrante, y más si sentimos que no nos escuchan, que no nos entienden, que no nos apoyan...


Bea Fernández
Doula.
Telf: 600218964


martes, 27 de octubre de 2015

SON MIS ZAPATOS, NO LOS TUYOS

Hace un tiempo me casé. Sí, las etapas de esta vida me llevaron a casarme con quien creía que estaría siempre compartiendo mi vida y, pese a que no fue así, estoy muy agradecida por esa vivencia y por esa persona.

El caso es que, como toda novia, preparaba ese día con inmensa ilusión. Iba a ser un día único en mi vida y mimaba cada detalle porque sería irrepetible. Quería que todo fuera perfecto y había mucho que hacer y que elegir.
Desde las flores, lugar y tipo de ceremonia, vestido, invitados... y entonces, un día, me di cuenta de que no tenía zapatos aún y faltaba muy poco para la fecha de la boda. Me estresé mucho, porque realmente no tenía mucha idea de zapatos de novia y lo que había visto por ahí me había asustado un poco, la verdad tanto en cuanto a diseño como a precio. Además, mi presupuesto no me permitía errores ni segundas compras, por lo que solo tendría una opción para comprar los zapatos ideales.

(ya sé que a estas alturas estáis pensando que me ha cambiado al sector de la moda, pero os pido que sigáis leyendo y veréis como todo tiene sentido)

Pensé lo que era importante para mi: que fueran bonitos... Sí, eso era importante porque se verían bajo el vestido que con tanto mimo había elegido y pedido reformar a mi gusto. También que fueran cómodos, eso sí, pues eran muuuuuuchas horas de pie y no pensaba quedarme parada después de la cena. Quería disfrutar el día hasta la mañana siguiente sin problemas. Y, claro, estaba el tema del presupuesto. Debían adecuarse a él. Era lo que había, y era limitado porque se me había escapado ese gasto de mi cálculo.

Ordenadas mis ideas sobre los zapatos ideales, pensé que sería bueno que alguien más experto que yo me acompañara a comprarlos, por lo que llamé a una amiga que se había casado hacía poco y que mantenía toda esa sabiduría sobre bodas y sus entresijos que las personas atesoran cuando preparan su boda desde el principio. Un cúmulo de conocimientos sobre tiendas, precios, cuestiones prácticas y consejos. Ella lo había vivido y sabría orientarme seguro!

Encantada, accedió a acompañarme. De hecho, para ella era en parte como revivir la ilusión de su propia boda y, por otra parte, era muy halagador que yo confiara uno de los secretos de la boda en ella... y que le pidiera estar conmigo!

Pasamos la tarde recorriendo tiendas en Madrid. Tiendas de novias, especializadas en calzado para
novias, zapaterías normales... Y al fin, al borde de la desesperación, en una de ellas encontré los zapatos que había descrito a mi amiga días atrás! Los que había visualizado! "Son estos, son los tuyos!", reconoció ella rápidamente.
Pero yo estaba en otro planeta, enamorada de otros zapatos que reposaban cerca de aquellos que encajaban perfectamente con lo que había deseado hasta ese momento. Los que me atraían tanto como para hechizarme no eran lo pensado, sino unos preciosos zapatos de tacón infinito en color blanco roto, forrados y un poco más caros de lo presupuestado... Realmente no encajaban con lo que yo había imaginado y deseado antes, pero ahora eran lo que yo quería. Quería esos zapatos aunque tuviera que descalzarme a ratos para bailar!

Inmediatamente mi amiga me empezó a recordar lo que yo deseaba al empezar la búsqueda, las razones más que lógicas que le había dado para elegir los zapatos cómodos y no los que se habían convertido en el objeto de mis anhelos. Con toda su buena intención, me recordó cada palabra mía, cada motivación y circunstancia, que habíamos recorrido más de 15 tiendas de todo Madrid para encontrarlos y que ahora al fin los tenía delante y no podía dejarlos ir. Que ya los tenía casi en mi mano, que tenía en mi mano lo que había deseado que, además, era lo mejor que podía elegir de modo lógico.
- Tienes estos en el 38?
Así, con voz apagada pero amable pedí los zapatos cómodos, los imaginados. Y los que me enamoraron se quedaron en la estantería de esa tienda, en espera de otra novia que decidiera quizás por sí misma permitirse caer en profundo hechizo y olvidarse de las expectativas que traía antes.

Con el tiempo, sigo recordando aquellos zapatos y cuanto me costó renunciar a lo que deseaba en ese momento, cuan presionada me sentí y poco autorizada a cambiar mis decisiones previas para adecuarlas a lo que sentía en ese momento...
Eran mis zapatos, no los suyos. Y no tenía derecho a presionarme ni siquiera con los deseos que yo antes había expresado. Mi amiga ese día me robó los zapatos sin saberlo, desde el amor que me profesaba y con la mejor intención.

Recuerdo esta historia cada vez que alguien me dice que como Doula he de recordar a la mujer en su parto las cosas que deseaba para ese momento... Ella las sabe, ella las eligió, y ella elije en cada momento, vaya esto o no en contra de sus deseos iniciales. Son sus zapatos, no los míos. 
Por eso si alguna vez alguien os dice que no podéis ir en contra de lo que deseábais previamente, recordad aquellos preciosos zapatos, aquella novia que renunció a ellos y daos permiso para simplemente seguiros y escucharos más allá de expectativas, planes o consejos. 

Elegid vuestros zapatos, porque vosotras los llevaréis. 


Doula
Telf: 600218964


jueves, 22 de octubre de 2015

JIMENA, TRES AÑITOS DESDE LAS ESTRELLAS

Hoy la familia de la pequeña Jimena, como cada día desde que se despidieron, la recuerda y la añora. La ama y la sueña... pero hoy, en el tercer cumpleaños de Jimena, han deseado que ese amor y ese recuerdo llegara no sólo a Jimena, sino a todas las familias que pasan por el momento de despedir a sus bebés y comenzar el camino del dolor al amor...

Besos soplados al cielo para la linda Jimena en su cumpleaños y cada día, junto a las palabras de su familia en el día especial que es hoy.

Feliz cumpleaños, Jimena.




Sueño que te acurrucas en mis brazos cada noche y que pones tu carita preciosa junto a la mía...


Sueño que el tiempo ya no importa y que por fin ya nada, ya nadie, nos va a separar jamás....




Tres años sin nuestra pequeña Jimena.
Con todo el amor de tu familia. Te queremos siempre.




viernes, 2 de octubre de 2015

CARTA DE UNA DOULA A UNA MUJER...

Querida mujer,

Hemos hablado por teléfono hace poco, pero he sentido la necesidad de escribirte. Espero que no te parezca un atrevimiento excesivo por mi parte, pero creo que es importante que sepas ciertas cosas.

Como sabes soy Doula. Y me has llamado para que esté en tu parto, algo que me llena y me hace sentir muy feliz. Pues la maternidad es mucho más que mi trabajo, es mi vida. 
Lamento haber tenido que decirte que no podría estar como deseabas, pero es que lo que tú buscas para tu parto no es una Doula, sino una Matrona o una Partera tal vez. 

Quizás alguien te haya trasladado que puedes estar acompañada en tu parto por un/a profesional que no es profesional sanitario ni está formad@ en atención al parto, pero esa figura que de la que te han hablado en ningún caso es una Doula, pues las Doulas no tenemos papel "activo" en los partos. No podemos valorar como evoluciona aunque nos lo pidas, ni mirar tu dilatación aunque quieras que lo hagamos, ni evaluar tu estado de salud o el de tu bebé durante el parto para poder trasladarte si algo está saliendo de la seguridad habitual del proceso de parto fisiológico con toda la información y que puedas decidir y tomar las riendas. 
Todo eso lo hacen l@s profesionales que lo tienen como misión, que están formad@s para ello y que asumen esa responsabilidad y papel en los partos: Matronas, Ginecólog@s y/o Parteras, dependiendo del país en el que te encuentres y la disponibilidad de profesionales que tengas. 

La Doula que acompaña un parto en el que no se encuentra ese tipo de profesional no está actuando dentro de la buena praxis profesional, sino que está tomando un papel que está lejos de ser el que nos corresponde, un papel activo que va contra el acompañamiento en sí.
Acompañar es estar a tu lado, junto a ti mientras recorres tu camino y tomas tus decisiones. Nunca puede implicar tomar responsabilidad alguna en tu maternidad, nunca puede implicar aconsejarte, nunca puede implicar que dependas de mi... nunca puede implicar que yo actúe influyendo activamente en tu parto o tu maternidad porque sería como tomar parte de ella, y es solo tuya.

La Doula acompaña tus decisiones y caminos, y para ello hemos de respetarlos. Y créeme que yo respeto la opción libre y consciente que tomas en este momento en el que decides no contar con un/a profesional sanitari@ en el momento de tu parto. Y, a la vez, respeto lo que implica el acompañamiento real y también mi trabajo como Doula. Y es por estas dos últimas cuestiones por las que me veo obligada a decirte que no... que no puedo estar en tu parto como Doula aunque me encantaría vivir ese momento tan especial contigo y con tu familia como deseabas que hiciera.

Por eso te escribo a ti, mujer. Que quizás encuentres alguien que te diga que es Doula y acepte acompañarte sin ningún tipo de personal sanitario a tu lado. Y puede hacerlo por mil motivos: que no te sientas sola, que puedas sentirte arropada en tus decisiones, que no puedas sentir que no respeta tu decisión, tal vez esa persona que se hace llamar Doula no tiene claro lo que significa acompañar de verdad o la creencia de que haciéndolo no está tomando parte de tu parto... pero lo está haciendo. Y eso, querida mujer, no es un acompañamiento de Doula. 
Puedes llamarlo Partera si quieres, o de cualquier otro modo. Pero no es una Doula la que hace eso. 

Por eso, si buscas una Doula de verdad, que sepas que no te acompañará en tu parto si no hay un/a profesional formad@ en la atención al parto junto a ti. 

Por eso, si buscas una Doula de verdad, si lo que sientes que necesitas es el acompañamiento de una Doula, aquí me tienes sin duda. 


Un enorme abrazo. 

Bea Fernández.

lunes, 21 de septiembre de 2015

LAS DOULAS Y LA MATERNIDAD EN SUIZA: XIMENA SILVA

Las Doulas existen en todo el mundo, en cada lugar con unos matices adaptados a las realidades sociales, asistenciales y culturales de la maternidad, pero siempre desde un mismo objetivo: acompañar los procesos maternales. 

Hoy hemos querido hablar con una Doula que trabaja en un lugar cercano y lejano a la vez para ver la riqueza de estos matices. Hablamos con Ximena Silva, Doula en Suiza, sobre su experiencia, y la realidad de la maternidad y la de las Doulas en ese país. 



- ¿Ximena, cómo se vive la maternidad en Suiza?
Llegamos a Suiza hace cuatro años después de vivir 10 en Madrid (tanto mi pareja como yo somos chilenos) y para mi ha sido un mundo diferente; en España trabajábamos los dos al 100% y aquí por el nivel de ingresos perfectamente puede trabajar solo uno sin ser un desastre para la econonomía familiar. Con esto no digo que todas las mujeres se quedan en casa mientras el hombre va a trabajar, sino que cada familia encuentra su equilibrio. Hay familias en que los dos trabajan y para eso tienen que pagar una guardería, que son bastante caras (mas o menos 2,500€ al mes), o trabajan por porcentaje, por ejemplo la madre al 60%, es decir tres días y el padre al 80%, es decir cuatro días, así pagan solo dos días de guardería. El colegio es obligatorio a partir de los 5 años y van apenas unas horas al dia (de 9 a 12) con lo cual, la escolarización sigue exigiendo una atención continua de parte de los padres o cuidadores.

En cuanto a los partos, están pagados por el seguro ya sean en hospital, casa de partos o en casa. Además el seguro incluye tres consultas a la IBCLC o asesora de lactancia, más 10 días de visitas de la matrona, es decir, si sales por ejemplo de alta al tercer día del hospital, tienes otros siete días de visita de la matrona que se pactan con ella en cierto periodo de tiempo. En general la lactancia materna suele ser lo normal, pero hasta los seis meses y son pocos los casos que siguen más allá. Por el apoyo de parte del personal médico, hay pocas mamás que tengan problemas específicos de lactancia. A modo de ejemplo, a nuestros grupos de apoyo vienen mamás que no tienen problemas puntuales, pero sienten la pertenencia a un grupo con su idioma, cultura e ideas similares.


- ¿Cómo definirías una doula en Suiza?
La doula es una mujer con una experiencia personal en partos*, que ha hecho una formación específica para acompañar a parejas durante el embarazo, parto y postparto. No es personal médico, por lo que no prescribe tratamientos ni medicamentos, así como no toma decisiones durante el proceso. Ella está allí para acompañar a la pareja en el camino que ellos elijan para ejercer su paternidad. Una doula no responde preguntas, mas bien acompaña a la pareja a encontrar las respuestas que necesitan.
(*en la Suiza alemana es así, entiendo que para hacer la formación francesa no es necesario tener una experiencia personal en partos)

doula en suiza

- ¿Cómo llegaste a conocer la figura de la Doula y a decidir ser una de ellas?
Oí hablar de ellas en los grupos de apoyo a la lactancia. Cuando me formé como asesora y había una compañera que era Doula. Me pareció una labor fascinante. Además, como monitora de La Liga de la Leche, sé lo importante que es encontrar alguien que te acompañe en el camino de la maternidad, sin juzgar, ni guiar, ni decidir por tí.

Al llegar a Suiza hace cuatro años, me tocó aprender el idioma, "reinventarme" profesionalmente y aproveché la oportunidad para estudiar algo diferente. Fui a informarme sobre la formación de doula y no dudé ni un minuto que era lo mio.



- ¿Qué presencia tienen las Doulas en Suiza a nivel social? ¿Son conocidas y reconocidas?
Es una figura emergente y cada día nos hacemos mas conocidas. En general, quienes conocen la labor de las Doulas suelen ser muy respetuosos y agradecidos con ellas. En cuanto al personal sanitario, he tenido la suerte de trabajar con matronas y médicos muy generosos, de los que he aprendido muchísimo.


- ¿Qué formación reciben las Doulas en Suiza?
La mayoría hemos cursado una formación reglada que pertenece a la EB Zürich, que dura un año. Aparte de la asistencia y realización de los trabajos, es muy importante hacer cursos paralelos en temas que nos interesen, así como dos acompañamientos para poder titularnos. Al recibir el título de la formación oficial, tienes derecho a pertenecer a la Asociación de Doulas de Suiza (doula.ch), compuesta por más de 150 doulas, que a su vez nos ofrece presencia en su web, formación continua y los seguros necesarios para ejercer.

Todas las doulas de Suiza nos reunimos una vez al año y por regiones cada tres meses. Organizamos continuamente actividades como cursos, películas, cenas, con la idea de intercambiar experiencias. Por ejemplo estamos desarrollando ahora un servicio de Doula 24/7 donde si alguien necesita urgentemente una doula, nos escribe a ese grupo y la que esté disponible contacta con la pareja.



- ¿Hay tarifas estandarizadas o mínimos y máximos aproximados en cuanto al precio de una Doula en Suiza?
En la web de la asociación dice entre 700 y 900 euros. Esta tarifa incluye dos reuniones antes del parto, un mes de guardia en torno el parto (dos semanas antes y dos después de la fecha probable de parto) y dos reuniones después del parto. Ahora lo que cada doula cobra depende de los servicios que ella ofrece. Por ejemplo, si está en formación puede incluso acompañar gratis, pero si tiene una gran experiencia y es además monitora, por decir algo, de yoga o de parto hipnótico, cobrará más.

Algunas doulas ofrecemos también el servicio de postparto que consiste en un paquete de visitas a la familia para acompañarlos en este primer tiempo. Como diseñadora, ofrezco también tarjetas de nacimiento y agradecimiento de regalos, pero no están incluidos en mi tarifa, ni tampoco sujeto a mi contratación como doula.



- ¿Qué tipo de Doula o en qué etapa de la maternidad buscan las familias suizas una Doula?
Si bien aqui lo partos son bastante respetados en los deseos de las madres, las familias buscan una doula que les ofrezca un acompañamiento continuo durante esta etapa. Yo me especializado en familias hispanohablantes: son mujeres que tienen el español como lengua materna y que aunque hablen muy bien el alemán, buscan en el momento del parto no solo una compañía en su idioma, sino también alguien que culturalmente sea más cercano a ellos. He tenido también la oportunidad de trabajar con familias que no hablan español y me han elegido porque se sienten a gusto con la cercanía y la disponibilidad que ofrezco. La mayoría tienen sus expectativas bastante claras y saben que el tener o no una doula no hará que su parto sea mejor o peor, pero si saben que pueden contar conmigo en lo que vaya surgiendo en este camino y esto les da tranquilidad.

Algunos creen que la doula es solo para el parto en casa y la verdad es que creo que la doula es necesaria para la familia, independiente del lugar o del tipo de parto. Honestamente me puedo sentir muy afortunada ya que he tenido muchos partos y todos son una gran oportunidad de aprender; me gusta mucho lo que hago y por eso pongo toda mi energía y cariño en ello.

Como anécdota te puedo contar que mi trabajo final de curso fue "Qué esperan las mujeres hispanohablates que dan a luz en Suiza", para lo que entrevisté a varias mujeres y todas coincidían en que les habría venido muy bien tener a alguien de confianza durante el proceso que además se acercara a ellos culturalmente. Vamos, una doula, aunque no supieran de su existencia.

Ximena Silva
+41 (0)76 424 3451
Doula
www.doulaensuiza.com
Stillberaterin - Asesora  de Lactancia
La Leche League


miércoles, 16 de septiembre de 2015

CUANDO UNA MUJER ENTRA EN URGENCIAS...

Cuando una PERSONA entra en un servicio de urgencias. En este caso, cuando una mujer entra en el servicio de urgencias de ginecología, lo mínimo que debería recibir es RESPETO. Y, si además del RESPETO, recibe una dosis de EMPATÍA, ya sería la bomba.
Una mujer que acude a urgencias con un pronóstico negativo, como lo es la pérdida de un bebé, la interrupción involuntaria de un embarazo o como lo queráis llamar no debería pasar por cierta situaciones JAMÁS. 

Una mujer que llega a una sala de espera de maternidad, RODEADA de mujeres embarazadas felices, radiantes, respirando entre contracciones, mirando a sus parejas entre contracción y contracción con esas miradas de complicidad, de felicidad, acariciándose la tripa con todo el amor del mundo.... No puede ser llamada al control y escuchar palabras tales como: "Si vienes a repetir la beta, mejor te vayas a tu casa y vuelvas mañana, que hay muchas mujeres de parto". 
Ni un "buenas noches", ni un " cómo te encuentras " previos a la indicación en la que parece que lo que se desea es no ser molestad@ por esa mujer que no trae un parto inminente de un bebé a término (más quisiera ella que llegar con esa realidad y no con la que tiene)
Una mujer que va a maternidad a las 12 de la noche o a la 1 o a las 2 de la madrugada (o a la 1 de la tarde, da igual) a sabiendas de cuál es su pronóstico, no lo hace por gusto. No está allí porque se aburra, ni porque no tenga mejores cosas en las que invertir su tiempo. Lo hace, casi con toda probabilidad, con miedo, con angustia, con el corazón encogido en un puño. Lo hace... Porque así se lo indicaron anteriormente en otra visita a urgencias, porque quede constancia en su historia de que ha tenido un aborto, para quedarse lo más " tranquila" posible (todo lo que se puede estar en esos momentos), para confirmar que todo esté "yendo bien" dentro de lo terrible que siente lo que le sucede en esos momentos. 

Y.... ¿Cómo creéis que se puede sentir con un recibimiento así, con unas palabras así, con un trato así? Si, por si eso fuera poco, esa mujer, lo más centrada posible explica que ha ido a urgencias no por la beta (que por cierto dan por hecho que sabe el significado de esta palabra!!!) sino porque tiene una PÉRDIDA, porque lleva todo el día sangrando, porque expulsa coágulos y porque en el anterior informe le piden que si esto ocurre regrese de nuevo, y explica que sólo se queda allí para que la exploren si es ESTRICTAMENTE NECESARIO, porque de no serlo regresa a su casa a seguir llorando, a seguir peleando con uñas y dientes con su dolor, a meterse en la cama y ahogar en lágrimas sus sentimientos, recibe otra respuesta así: 
- "No mujer, pero entonces quédate y te echo un vistazo". (A todo esto, otro ginecólogo entrando e interrumpiendo continuamente) " Quería decir que si era sólo (¡sólo!) para la beta es mejor que vuelvas mañana, pero si me dices que tienes manchado, te exploro. Pero tienes que esperar porque hay muchas mujeres de parto (insiste)" (Interrupción de nuevo) 
La mujer, sintiendo que aquello era una escena de una película absurda y sin sentido, repite con voz frágil que lo sabe, que es consciente de las mujeres de parto que hay porque le tocó venir con 2 de ellas por el pasillo acompañadas de la celadora y porque ella misma las ve en la sala de espera. Por eso, por eso y porque NO PUEDE GESTIONAR SU DOLOR de un aborto frente a la felicidad de aquellas mamás, le dice, una vez más que si se puede ir a su casa, lo hará. Que sólo se queda si es absoluta y estrictamente necesario. 

¿Cómo se puede sentir esa mujer? ¿Qué se le puede pasar por la cabeza? ¿En qué clase de Sistema Sanitario estamos metidos, en el que un Ginecólogo, esa persona supuestamente experta en cómo tratar a una mujer en estos casos, tiene la frialdad de una serpiente? ¿Qué clase de sanitarios, en este caso de Ginecólog@s están formando en las facultades? ¿O en sí mismos? ¿Es, acaso, una forma de evitar sentir dolor? ¿Una forma de alejarse, de no involucrarse en el dolor? 

Quiero pensar que es por ese motivo. Pero es que... Aún poniéndome en ese caso, no me sirve, no es justificable de ninguna manera. ¿Cuando estas personas llegan a su casa y se meten en la cama... tendrán su conciencia tranquila? ¿Serán capaces de pegar ojo, sabiendo la forma en la que tratan a las mujeres? 
Esta respuesta... Tiene mucha miga. Si la respuesta es "sí", es que vivimos en un mundo de locos, de insensibles. En un mundo en el que todo y todos les importamos muy poco y somos un número más. Un número con el que terminar lo antes posible y pasar al siguiente. Como en la cola de la panadería.
Si la respuesta es "no".... Pero no mueven un dedo, no mueven un pelo, no trabajan consigo mismos por ponerse en el pellejo del de enfrente, no trabajan su empatía, su ¡¡HUMANIDAD!!

No sé dónde vamos a ir a parar. Sólo les deseo, a este tipo de "profesionales" que ojalá NUNCA en sus vidas, tengan que pasar por una experiencia así. Que nunca tengan que vivir en sus propias carnes lo que es perder a un hijo. 
Les deseo... Toda la suerte del mundo porque la van a necesitar. Porque confío en que las mujeres que sufran ese mal trato denuncien, pongan voz a sus sentimientos y emociones y esto acabe ya.


Doula

lunes, 7 de septiembre de 2015

EMPODÉRAME, QUE YO NO SÉ

Hace unos años que un término ha entrado en el vocabulario de la maternidad con fuerza, creando largas conversaciones y ríos de tinta sobre él y la consecución de lo que implica, de lo que nos puede aportar: empoderamiento.

Empoderar, según la RAE, es un término usado en los textos de sociología "con el sentido de ‘conceder poder [a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente] para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida’." Quizás, como en ocasiones anteriores, la RAE haya de revisar su definición para actualizarla y adecuarla a la sociedad actual, pero el sentido de esta palabra es básicamente el que esta entidad describe: ceder el poder, favorecer la autogestión para que, a través de ella, alguien que ahora está en situación más débil pase a estar en otra posición mejor. 

Hasta ahí estamos todos conformes; todos estamos de acuerdo en dar el poder a cada individuo para que decida cómo ha de gestionar su vida y, en concreto en nuestro caso, cómo ha de vivir su maternidad y qué decidirá en ella, haciéndose así responsable y propietaria de esa vivencia. 


En aras de este empoderamiento trabajamos muchos profesionales de la maternidad y la salud. Dedicamos nuestro tiempo a aprender y mejorar en nuestro día a día para poder ofrecer informaciones más completas y mejores servicios a las mujeres y familias que deciden acudir a nosotros pero... cómo enfocamos ese empoderamiento? Lo hacemos de modo adecuado?

Cada día encuentro pistas que me llevan a creer que quizás no estamos trabajando del modo que debemos... Se trata de frases, palabras sueltas a veces, tonos en conversaciones o mensajes escritos u orales... muchos mensajes más o menos explícitos que realmente no dejan espacio a la entrega de poder, sino a un conductismo diferente al anterior en cuanto al destino al que nos quieren llevar, pero conductismo al fin.

Quizás, para que se entienda mejor, será bueno que ponga un ejemplo... 

Esta mañana, en la tutoría que ofrecía a una alumna de la formación online para Doulas, hablábamos sobre parto y expectativas. Y entonces llegó. El momento que muchas Doulas hemos vivido. Ese en el que pesa sobre las expectativas que los demás tienen respecto a nosotras la palabra Doula y la imagen que parte de la sociedad tiene de ella. 
A mi alumna (me cuesta llamar así a las Doulas en formación porque para mi son también grandes maestras) ya le habían dicho que, claro, al ser Doula, si tenía otro hijo pariría en casa. Y al responder mi alumna que a día de hoy no se lo planteaban así, su interlocutora se apresuró a juzgar que lo que necesitaba era un "empujoncito" hacia el "buen parto" y le recomendó hablar con esta u otra persona para que se le quitaran "esas cosas de la cabeza".

En toda esta conversación, aparentemente sin importancia, se ve claramente a lo que me refiero con el adoctrinamiento hacia otros lugares diferentes... pero adoctrinamiento al fin.

Dejando a un lado esa imagen falsa de que las Doulas hemos de cumplir el estandar de parir en casa o tener una crianza específica de nuestros hijos, cosa que de por sí es un prejuicio absoluto hecho desde el desconocimiento, me voy a centrar en la segunda parte...

Qué implica decirle a una mujer que si no quiere parir en casa es porque ha de quitarse esto o lo otro de la cabeza? No supone dejar de dar valor a los criterios de esa mujer y, por tanto, dejarla sin poder porque se la considera desinformada o manipulada en la toma de decisiones? 
No es acaso lo mismo que se hace cuando se vulnera la ley de atención al paciente y se ignora el criterio de las mujeres respecto a sus decisiones de parto diciéndoles que sólo el personal sanitario sabe lo que es mejor para ellas?
Para mi sí es lo mismo. Quien hace uno u otro intento de convencer a la mujer lo hace desde la absoluta creencia de que aconseja lo mejor para ella, de que las otras opciones son negativas para ella. Pero... dónde está ahí el poder de la mujer a la hora de decidir? En qué sentido le estamos dando poder alguno a una mujer a quien le decimos de modo más o menos sutil que es incapaz de decidir? 

Claro que hay una serie de evidencias científicas que apoyan un tipo de parto más fisiológico, más natural, menos intervenido pero... acaso damos poder a la mujer tratándola como una pobre marioneta desinformada? Es esta la forma en la que somos conscientes, respetuosos y tratamos de mostrar a las mujeres el poder inmenso y la gran capacidad que tienen? No sería mucho más respetuoso con sus decisiones, su poder y su camino darles la información que poseemos si la desean de modo objetivo y no esperando que cambien sus opciones en modo alguno?

Nos falta mucho camino, me temo... Porque este no es un hecho aislado, es algo que se puede observar con cierta cotidianidad. 
Se ven caras de pena cuando hablas de una u otra intervención en tu parto, mujeres que esconden el hecho de haber elegido esto o lo otro para su parto, lactancia de su bebé o crianza... Por qué lo hacen? Por qué sienten la necesidad de esconderse o incluso de justificarse o mentir ante una decisión que toman? 
No será que en el camino a la maternidad consciente y el empoderamiento nos hemos perdido por senderos que conducen a otro tipo de conductismo y adoctrinamiento? No es tal vez muy fácil caer en ello cuando crees absolutamente en que ese tipo de maternidad, de parto, es el mejor? Claro que sí, puede ser el mejor. Pero el mejor para quién? Para quien ofrece la información o para el total de las mujeres y familias sin tener en cuenta sus circunstancias?
Honestamente, eso no es devolver el poder, eso no es ofrecer el espacio para que la mujer decida libremente y se autogestione. Con este modo de actuar lo que hacemos es trasladarle que ella no puede, no sabe, está atada y manipulada, y por ello nosotros la hemos de ayudar, salvar... la hemos de empoderar... Y, en el camino, quién se empodera? Ellas o nosotros? No es ella quien ha de decidir tomar las riendas, tomar sus decisiones y valorar sus alternativas? No es ella acaso quien ha de empoderarse?

Personalmente no creo que haya un estandar de maternidad bueno para todas las mujeres, ni para todos los bebés. No creo que haya un manual de actuación para una maternidad feliz que indique que si tienes este parto, esta lactancia y esta crianza seréis felices. Creo en el camino individual de cada mujer, en su capacidad de decisión de lo que es mejor para ella y su bebé, en que la información que le llegue la procesará en el momento que sienta que ha de hacerlo, y que solo ella puede identificar. Creo en cada maternidad y paternidad individual, en cada bebé.
Porque ellos pueden, ellos son poderosos, y yo... yo no soy más que una persona que está a su lado, confiando, conteniendo y escuchando lo que desean trasladar.
Y tú? Crees en su poder?


Doula, Formadora y madre.
serdoulasmadrid@gmail.com

martes, 1 de septiembre de 2015

SIN MIEDO SÍ HAY PARAÍSO

Tenía yo planificado no escribir esta semana más post y no sentía la necesidad de hacerlo hasta ayer por la noche. De repente, las redes sociales se encendieron en el mundo de la maternidad informada ante las declaraciones/consejos de una famosa comunicadora/actriz/presentadora/reportera... Profesional de los medios.

En un espacio televisivo de máxima audiencia en el que hablaba de embarazo y maternidad, la susodicha profesional de los medios espetó un consejo/advertencia respecto a los tatuajes en la espalda y el parto ya que, según ella, "sin epidural no hay paraíso". Es decir, que vivir un parto sin epidural, por descarte, es el infierno o, como mínimo, menos positivo, satisfactorio o feliz según se desprende de su consejo.

En un primer momento una puede pensar que cada uno es totalmente libre de dar los consejos que quiera cuando quiera y como quiera pero, claro, es que no estamos hablando de una persona cualquiera, sino de una profesional que debería tener cierta mesura a la hora de dar consejos de salud (sí, la utilización de una epidural es un consejo de salud) y aplicar criterios un poco más profundos que los de la propia experiencia, perfectamente respetable pero absolutamente fuera de lugar a la hora de aconsejar a nadie sobre algo tan importante como la aplicación de una medicación que puede afectar a la salud tanto de mamá como de bebé, así como al transcurso del parto y su finalización como parto natural, intervenido, instrumental o en cesárea.
Porque no, señores, no es lo mismo un parto natural que uno intervenido o una cesárea. Cada uno de ellos tiene sus indicaciones por motivos diversos de salud de madre o bebé que debe valorar e informar para decisión de la mujer el personal sanitario formado y acreditado para ello. Qué significa esto? Que no podemos ir recomendando de ningún modo intervenciones que no son inocuas en absoluto como es la epidural en base a nuestra simple experiencia personal cuando tenemos un púlpito desde el que expresarnos con tanta repercusión como el que tiene este tipo de profesionales.

En todo esto yo veo dos cuestiones clave de las que estas desafortunadas palabras que generan este post son reflejo a mi modo de ver: una es la irresponsabilidad y falta de consciencia que los comunicadores y personajes públicos tienen a la hora de expresarse. Olvidando que el privilegio de poder llegar a grandes cantidades de personas debe ir siempre acompañado de la obligación de hablar con criterio, al menos en temas tan importantes como es la salud de una madre y su bebé.
La segunda es la escasa importancia que damos a las experiencias maternales, a su parte emocional, fisiológica y a las mujeres que las viven, pensando en ellas como pobres víctimas de la naturaleza que están condenadas a sufrir lo indecible para tener hijos en lugar de pensar en una mujer de parto como una persona poderosa, fuerte, inmensamente importante que está haciendo una de las cosas más importantes para nuestra sociedad: darnos futuro.

Y, claro está, no olvidemos ese lenguaje del miedo tan instalado, tan coaccionante, tan amenazador... Ese que nos dice que sufriremos si no nos ponemos la epidural, que tendremos una experiencia de parto de pesadilla, que será insoportable... Señoras y señores, lamento llevarles la contraria, pero la experiencia de parto, la sensación de dolor, la vivencia del nacimiento de nuestros hijos es tan personal que, en contra de su teoría, son cada vez más las madres que viven un parto sin epidural, sin intervenciones, y que lo sienten como una experiencia plena y feliz así que, por favor, quédense su miedo, su amenaza de todo lo malo que nos pasará si no se nos interviene porque el miedo no informa, no aporta objetividad, no permite libertad de elección.
Dejemos de hablar desde el miedo y empecemos a hablar desde la consciencia y la información y objetividad para que las mujeres que decidan usar la epidural o tener cualquier otra intervención en su parto lo hagan informadas de verdad, no manipuladas, condicionadas, asustadas...

Termino ya porque mi intención no es sino reflejar el sentir y pensamiento de muchas personas que ayer nos quedamos atónitas al escuchar tal sinsentido. Pero antes invito a que la autora de esas palabras sobre el paraíso y la epidural visite las bibliotecas Cochrane, de la OMS y otros lugares donde la evidencia científica es la que prima. Sin ir más lejos, le puedo aportar el último artículo que casualmente leía hace unos días sobre la epidural y que la relaciona con posible mayor riesgo de depresión posparto y mayores dificultades en la lactancia. 

sin miedo sí hay paraísoEntiendo a Pilar Rubio, autora de la afirmación sobre la epidural y el paraíso, en la parte personal, ya que quizás ella habla por su experiencia, tal vez condicionada por ese lenguaje de miedo instalado desde hace tanto que ya ni recordamos cuando empezó, pero desde su experiencia... Pero no puedo sino pedir que seamos consecuentes con los lugares en los que aportamos según qué consejos y tratemos de informarnos antes de darlos.

Porque sin miedo sí hay paraíso, Pilar... con miedo no lo hay ni con la mayor dosis de anestesia o analgesia que nos puedan administrar.


Madre, Doula y Mujer.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964

domingo, 30 de agosto de 2015

EL PARTO DE LA PAREJA

Recuerdo cuando preparaba el parto de mi hija. Hace ya más de 7 años de ello, y realmente lo tengo como una enseñanza hermosa y reveladora en muchos sentidos.
Todo mi pensamiento respecto al padre de mi hija se centraba en la obligación que yo sentía que debía tener de estar a mi lado en ese momento. Y recuerdo su resistencia... yo le necesitaba allí, pero él no se sentía capaz de estar, de vivir ese momento. Por sus propias resistencias, miedos o experiencias vitales, creía que no aportaría más que nervios, tensión, torpeza y ser un estorbo para mi y para quienes me asistirían. Claro, a día de hoy, reflexionando y pensando con perspectiva me pregunto cómo no iba a sentir eso si es una imagen muy generalizada de la presencia de los hombres en los paritorios: el padre nervioso, al borde de la histeria, que no sabe qué hacer y no termina de encontrar su sitio, esperando siempre a que le dirijan. No es esa una imagen que todos hemos visto en películas, series y otros espacios? Y acaso no nos influyen?

padres en parto
Imagen correspondiente a campaña publicitaria de Flex
Hace un tiempo, en una reunión con personas dedicadas a la maternidad y madres y padres se me ocurrió preguntar a los padres presentes: "y vosotros, cómo habéis vivido el parto?". Esta pregunta inocente y que sólo tenía como objetivo permitir que las parejas de esas mujeres pudieran expresar su sentir respecto a SU vivencia del parto de su mujer y el nacimiento de su bebé, desencadenó un debate inesperado para mi y que realmente me convenció de la necesidad de espacios para la expresión libre, pero libre de verdad.

Personalmente yo me pregunto qué hay de malo, qué puede resultarnos negativo, de recibir las historias de la vivencia del parto que hay en las parejas, hombres o mujeres, de las mujeres que han parido. Me pregunto qué nos empuja a considerarlas secundarias en muchos casos cuando son una vivencia más de ese parto, tan válida como la de la mujer de parto y que, además, será muy importante para la formación de ese sistema familiar ya que va a influir claramente en el posparto de la mujer y en la crianza del bebé.

Cuando nace un bebé y una mujer da a luz a su bebé, con ellos nace mucho más. Una sociedad entera que les rodea comienza a cambiar, a recolocarse en sus nuevas identidades, espacios, armonizar expectativas propias con ajenas y equilibrarlas con lo que sienten... Porque cuando un bebé nace, se hace tangible y visible toda la familia que nace a su alrededor. Y esa familia comienza por la más próxima: por la pareja con la que se ha creado ese proyecto de vida en el que se escribe la maternidad.

Las mujeres que tienen una pareja a su lado con la que vivir su maternidad tienen habitualmente en esa persona con quien comparten su existir un pilar básico de su día a día y de su vida presente y futura, con lo que dar espacio a que esa pareja cuente su experiencia, su sentir, sus expectativas y su realidad en definitiva, lejos de ser negativo y de tratar de robar el papel de la mujer, es necesario para que ese sistema familiar que se está creando pueda crecer en armonía, con una comunicación positiva y con respeto y equilibrio de las necesidades de cada uno de los miembros del mismo.

Esta parte, este reconocer el derecho a la propia vivencia del parto de la pareja, es lo que me ha gustado del post que os aporto a continuación: Dads and Birth Trauma, de Maureen Campion
Abre la puerta a escuchar, validar y respetar las vivencias de esas parejas en los partos de las mujeres...
Yo propongo abrir esas puertas y los corazones, dejarnos espacio para escuchar sin prejuicios... Dar espacio para que la parte que no vive físicamente el proceso de parto, sino a través de nosotras, pero que sí vive su parte psicológica, emocional y logística propia y personal pueda darnos su visión, podamos aprender de esta visión. Qué os parece? Sabéis cual es el parto que ha vivido vuestra pareja?


Doula en Madrid y A Coruña
serdoulasmadrid@gmail.com


lunes, 24 de agosto de 2015

RECHAZAR LA LACTANCIA DE MI BEBÉ TRAS UN ABORTO

Recuerdo la primera vez que oí hablar del agitamiento de la lactancia o del amamantamiento. Me pareció de entrada chocante llegar a tener incluso sentimientos de rechazo por un hijo, pero luego, dejándome ir al lugar de las mujeres que así lo sentían, a la parte de especie, biológica pura, comprendí lo que podían experimentar y mi visión de la situación se convirtió en más completa, más clara, más objetiva... Las entendí.

Tiempo más tarde, acompañando a una mujer en el posparto de su segundo bebé, llegó a mi la oportunidad de estar junto a ella en ese proceso, en ese sentir y en esa lucha interior que tan dura le resultaba.
Recuerdo que decía no entenderse a sí misma: "pero si soy una madre de lactancia, porteo y apego! por qué rechazo a mi hijo... que sólo tiene 2 años y medio?". Recuerdo también su consuelo al sentir que no estaba loca, saber que eso podría suceder y no la convertía en mala madre o mala persona... Simplemente la convertía en una madre más, una mujer más, con sus propias experiencias y emociones. Tan válidas como las de las demás mujeres y madres.
Puedo recordar la vergüenza con la que escondía el tema incluso de su pareja. Temerosa de ser juzgada por las personas, como ella decía, "de uno u otro bando". Y recuerdo claramente mi sentir doloroso, casi enrabietado, por vivir en una sociedad en la que todo el mundo espera que cumplamos SUS expectativas y nos sintamos como ellos creen que debemos sentirnos y nos comportemos como ellos deciden que es mejor para nosotras...

Tras esta mujer, la historia se repitió en diferentes ocasiones. Distintas mujeres llegaron a mi con ese sentir, esa experiencia, esa vergüenza por sus emociones... Esa mujer fue la primera, pero el agitamiento de la lactancia siguió llegando a mi de vez en cuando. y lo seguí explorando...

Al tiempo, comencé a especializarme en duelo por pérdidas prenatales/neonatales y nuevas
maternidades tras ellas. Maternidades nuevas, y plenas de emociones que suben y bajan aún más de lo que es habitual en una maternidad, maternidades en las que se mezcla ilusión, temor, bloqueo, deseo de fluir, apertura, necesidad de permanecer cerradas al mundo... Ay, cuánto y qué variado sucede en una maternidad tras la pérdida de uno o varios bebés!
Tanto sucede que, como en el resto de las maternidad, o más aún si cabe, todo se centra en el embarazo y el parto. En cómo se siente la madre y la pareja si la hay, en cómo ayudar a superar esos temores y ese dolor que a veces nos atenaza... Y, claro, una vez pasado el embarazo y el parto... ya está, no? Ya eres feliz con tu bebé, no?

Por experiencia personal y por revisión y aprendizaje profesional yo sabía que eso no era así, que el que desees mucho tener a tu bebé o hijo no garantiza en absoluto un 100% de felicidad en un 100% de los momentos de tu maternidad. Y, de hecho, lo que parece que sí garantiza es que se te elimine el derecho a quejarte, a pensar que no puedes más, a sentir que no llegas a lo que querrías o que esto no es lo que esperabas.
Si una mujer en posparto en general parece no tener derecho a sentir o (el Dios/a a que cada cual rece no lo permita) expresar algo similar.

Así, acompañando mujeres y familias tras una pérdida, descubrí los claroscuros del posparto de un bebé arcoiris. Los sentimientos de culpabilidad por el mero hecho de sentirse menos felices de lo que se esperaba, o por verse superadas por una crianza y un posparto que parecían abrir la puerta (y de hecho lo hacían) a todos esos duelos que no sabían que tenían pendientes: el duelo por los primeros cuidados, por ver su primera sonrisa, por esa primera vez que les regalamos un masaje, la primera vez que tenemos de verdad tiempo y energía para verles dormir plácidamente sin caer rendid@s nosotr@s, el duelo por toda la ropita que elegimos... el duelo por todas las cosas que no haremos jamás con ese bebé que partió de nuestros brazos o de nuestro cuerpo de un modo que no deseábamos pero que siempre será nuestro bebé. Parte de nuestra familia.

Y así, sin comerlo ni beberlo... escuchando a las madres, sintiendo a las madres, dando espacio a las madres... me lo encontré: el duelo por la lactancia no vivida con el primer bebé!
Resultaba que no era yo la única persona en el mundo a quien amamantar a mi hija le creaba sentimientos contradictorios en los que entraba una profunda tristeza porque eso mismo, como sucedía con muchas otras cosas cotidianas, no podría hacerlo nunca con su hermana...
No fue mi caso, pero encontré madres a quienes esa lactancia de ese bebé les causaba tal contradicción que sentían algo sospechosamente parecido al agitamiento de la lactancia... Pero con el añadido de que al que rechazaban era al bebé que tenían en brazos y que, por supuesto, no tenían derecho a expresar semejante cuestión antinatura en ningún espacio de personas respetables... Habrase visto semejante mala madre!

Pues no... no es una mala madre, no es una mala persona, no es más que un duelo dentro de otro duelo, dentro de un posparto, dentro de una lactancia... un golpe de realidad que nos enfrenta a todo lo que jamás tendremos con ese bebé que marchó, que murió físicamente. Es un golpe de realidad de "todo lo que me he perdido", como muchas de ellas dicen. El enfrentarse a la realidad de lo valioso que es para ellas todo lo que no será nunca posible... Y la lucha entre eso y el deseo de disfrutar, el instinto de vivir esta nueva maternidad en medio de toda esa marea emocional con olas que cuesta mucho remontar cada día, en cada vivencia, y más si no encuentran un espacio donde expresarlo, si no encuentran una persona que no les diga que están locas, que eso es irreal, que no pueden sentirlo... si no encuentran una persona que les diga que las puede acompañar en ese momento o que pueden buscar ayuda porque está bien hacerlo, porque no es vergonzoso ni negativo reconocer lo que se siente. No las convierte en peores madres... Las convierte en mujeres, en personas...

Si lo habéis sentido, si vosotras o vuestras parejas habéis sentido contradicción en esos momentos, en ese posparto y esa cranza, o en esa lactancia, que sepáis que no estáis sol@s... Que no sois malas madres o padres ni malas personas. Que no sois desagradecid@s ni valoráis menos la vida de este nuevo ser que ha llegado a vosotr@s...

Estamos aquí...


Doula y madre
Telf: 600218964

lunes, 17 de agosto de 2015

ASESINANDO LA MATERNIDAD

Me encantaría no escribir este post nunca, jamás llegar a sentir la necesidad de hacerlo o, al menos, de hacerlo con este sentimiento de tristeza profunda y miedo con el que lo hago...

En este mundo hay muchos mundos. Tantos como personas, porque cada cual tenemos nuestro mundo y nuestra visión del que nos rodea, y esa visión depende de muchas cosas: nuestra educación, experiencias, forma de sentir, expectativas, filtros de diversos tipos que hacen que cada cual veamos la realidad de una forma.
Y, además de esas realidades personales, están las realidades que nos muestran, las que los medios de diversos tipos nos ofrecen y en las que estamos de algún modo adoctrinados porque son las que vemos en la TV, cine, literatura más popular, prensa escrita, radios... Y esa, esa realidad influye mucho más de lo que creemos.

Esa realidad que nos "ofrecen" o "nos venden" incluye una mujer estupenda y sonriente en su posparto. Que no tiene ni un pelo despeinado, con la manicura hecha, con una casa recogida y limpia, un bebé sonriente y tranquilo... una mamá encantada de la vida y del mundo en general que hasta ha recuperado su cuerpo de antes del embarazo de modo casi inmediato.
Alguna habéis parido? Alguna habéis vivido un posparto? Os cuento las diferencias entre esa imagen y la realidad o no es necesario?
No, no creo que sea necesario, verdad?

El caso es que todo en la maternidad parece ser así en nuestra sociedad: todo bajo un velo de ficción. Ficción sobre el embarazo, sobre el parto, sobre el posptarto y la crianza... Cada cual con su ficción, en base a su interés o necesidad de trasladar una imagen concreta. Pero todos bajo una misma premisa: dar SU realidad.
Pero cual es la realidad de la maternidad en nuestra sociedad?

La realidad es que la maternidad está infravalorada... desvirtuada como valor para nuestra sociedad, como vivencia personal y transformadora, como laberinto de emociones y de conexiones y desconexiones con nuestras creencias, escalas de valores y realidades aprendidas en general.
La mujer embarazada y de parto está, a día de hoy, relegada al papel de usuario sumiso en el sistema que le dice qué comer, cómo dormir, qué pruebas hacerse o cuando caminar o beber, cómo parir y recibir a su bebé en lugar de ser escuchada para atender sus necesidades e inquietudes.

Diferencias entre la depresión postparto, la psicosis postparto y la tristeza postparto
Erica Medina-Serdán
Pero... y la mujer de posparto? Todo va encaminado a la salud en el embarazo y al momento del parto en sí, a la llegada del bebé pero... hay una vida después! Y vaya vida más repleta de matices, por cierto!
A la mujer se le presupone una tristeza que ha de asumir como normal, que la convertirá en una loca temporal, pero que se le pasará. Y yo me pregunto... es eso apoyo? es eso escucha? es eso comprensión del posparto de cada mujer? Personalmente, lo tengo claro: no lo es en absoluto.

Nos centramos tanto en preparar el embarazo y el parto, la llegada y primera crianza de nuestro bebé que terminamos por olvidar a esa mujer... esa mujer que puede que llore o no, que puede sentirse un poco triste o muchísimo, que puede sentirse triste, sentir que necesita ayuda y no pedirla porque le han dicho que es normal. Esa mujer que quizás se siente avergonzada porque no llega ni de lejos a esa imagen que la sociedad y los medios dan de la mujer de posparto y, encima, tampoco se atreve a pedir ayuda en lo que siente que va mal. Quizás porque se avergüenza, tal vez porque no sabe ni que ha traspasado ese límite de la tristeza a algo más, tal vez porque nadie le ha hablado de ello, tal vez porque nadie le ha contado que hay salidas, que hay ayuda y profesionales y que no es malo ni vergonzoso acudir a ellos...

Tal vez por todo ello junto pero... lo primero de todo, según yo lo veo, porque no hemos mirado a esa mujer como sociedad, no hemos mirado a su maternidad, a su realidad... ni a la de esa mujer ni a la de muchas otras. Porque no mirando la maternidad estamos asesinando como sociedad esa maternidad y muchas otras... y eso implica a veces que una madre se sienta mal, otras que necesite una ayuda urgente que no llega... y en ocasiones que leamos noticias sobre asesinatos de bebés. Sí, así de claro y de frío: asesinatos.

Podemos seguir asesinando maternidades y personas mirando a otros lado y mostrando realidades destiladas o decidirnos a escuchar, valorar y apoyar de verdad la maternidad?


Doula
Telf: 600218964

martes, 11 de agosto de 2015

¿QUÉ ES LA MATERNIDAD?

Hace unos meses preparé unas Jornadas para profundizar en la base de la Doula, en los conceptos clave de la profesión que acompaña emocionalmente a la maternidad. Y esta fue precisamente la primera cuestión que desgrané: maternidad.
¿Qué es la maternidad? ¿Qué implica la maternidad?

Desde luego, no es mi intención desgranar aquí el contenido de las jornadas ni mucho menos, pero en los últimos tiempos he vivido y sentido debates intensos que quizás se hubieran entendido desde otros prismas si realmente todos supiéramos lo que para aquel con quien dialogamos significa la maternidad. Así que hoy iré a la base de todo por difícil que se haga explicarlo y por más ampollas que pueda levantar quizás (cosa que lamentaría porque realmente no es mi intención, sino más bien al contrario)

¿Qué es maternidad? Esa es la pregunta clave.
Está claro que si para alguien maternidad es gestar y parir a un bebé, es lógico que esa persona no
considere maternidad la vivencia de un hombre que cría a sus hijos solo, o la de una mujer que pasa por un legrado por una pérdida prenatal y nunca ve a su bebé, o la de una mujer que adopta a un bebé o niño, o la de una persona que recibe a su bebé gracias a la maternidad (o gestación) subrogada.
Si para alguien la maternidad pasa exclusivamente por parir como acto fisiológico en sí, las mujeres que han recibido a sus bebés tras una cesárea tampoco tienen maternidad, o quienes tienen a sus hijos fruto de un proceso de adopción.
Y si para alguien la maternidad pasa por criar a un bebé o niño, excluye a las personas que pierden a sus bebés antes de que nazcan o poco después.
Y de este modo podemos continuar acotando vivencias, poniendo límites a lo que significa la maternidad, estableciendo reglas para determinar quienes son madres y quienes no, y quienes maternan y quienes no...

A día de hoy no hay un único camino para llegar a la maternidad, como no lo había hace siglos (no, no hemos inventado ni los tratamientos de fertilidad, ni las adopciones ni la maternidad subrogada, aunque sí hemos incorporado tecnologías, controles o factores diferentes a estos caminos) Cada sociedad ha ido abriendo los caminos maternales en función de sus creencias sociales, religiosas, culturales y, desde luego, de las técnicas a su disposición para favorecer el proceso de maternidad.
De hecho, todos hemos escuchado expresiones como: "su abuela ha sido como una madre para ellos" o "su padre ha ejercido de madre y padre". Y están absolutamente introducidas en la normalidad social, totalmente aceptadas como frases hechas pero... son sólo frases hechas o nos aportan una pista para acceder a una visión más global y abierta?

Cuando vamos a la RAE, encontramos que maternidad es la condición de madre pero... ¿qué es lo que marca la condición de madre? ¿Gestar? ¿Parir? ¿Lactar? ¿Colechar? ¿Portear? ¿Criar? ¿Que la genética nos una? ¿Todo ello unido? ¿Sólo algunas partes?
¿Acaso no convierte a una persona en figura maternal el hecho de maternar? ¿El hecho de que ese pequeño sienta que le materna? ¿El que esa persona sienta que ama y cuida como madre? ¿Podemos negar el maternaje a alguien por no cumplir unas condiciones concretas o se trata de amar como madre y cuidar como madre? Amar y cuidar incondicionalmente, ¿no es eso maternar? ¿No es eso ser madre?
Y, más allá, ¿qué nos da derecho a juzgar si una u otra persona vive o no un proceso maternal por el hecho de que cumpla o no alguna de las condiciones de más arriba? ¿Cuantas personas conocemos que consideran y sienten a sus abuelas, tías o padres como una figura maternal, como su figura maternal?

Realmente me sigo considerando aprendiz de todo y experta en nada (bueno, experta en ser aprendiz quizás), pero creo en la maternidad como un proceso de amor, mostrado físicamente o proyectado a un ser que quizás nunca tengamos en nuestros brazos. Un proceso de aprendizaje, de construcción y de desarrollo, de descubrimiento de cuanto podemos amar. Pero amar de verdad, por el placer de amar y no porque esperemos nada en compensación. Para mi la maternidad es ese maternar, amar de esa forma diferente y especial, esté con nosotros o no ese bebé, se haya gestado o no en nuestro ser...
Por ello considero que la maternidad es ese proyecto mental, emocional, que se produce en una persona que ansía tener un hijo y vivir ese amor a su lado, y también considero maternidad esa vivencia diaria junto a un pequeño para el que lo somos todo y es todo para nosotros. Independientemente del origen de cada una de las llegadas a esas experiencias, son parte de la maternidad, van marcadas por el sentir de madre. Y para mi es suficiente porque para sus protagonistas lo es.

Porque, por ejemplo, yo soy tan madre de la pequeña que crece cada día a la vista del mundo como de esos bebés estrella que jamás verá el mundo si no es a través de mis ojos. Y nadie tiene derecho a negar mis maternidades y las de nadie.

¿Qué consideráis los demás maternidad?


Bea Fernández
Doula



martes, 4 de agosto de 2015

COLABORANDO EN... HIPERMOTHERS

Hace unos días os presentamos hiperMothers, una nueva red de encuentro entre madres que nace con la intención de ofrecerlos espacio para compartir, información y mucho más. 

Creemos en la colaboración y en la creación de REDES para el mejor crecimiento de la libertad en la maternidad. Por ello hemos aportado a hiperMothers un pequeño artículo que aquí os enlazamos.

https://www.hipermothers.com/articulos/32-parto-emocional

Porque... cómo preparamos la llegada de nuestros bebés? Cómo enfocamos la creación de nuestro plan de parto? Sabemos qué puede implicar hacerlo no sólo a nivel legal sino a nivel emocional?
Esto os contamos en hiperMothers a través de las palabras de Bea Fernández.

Disfrutad mucho vuestro camino. 

domingo, 2 de agosto de 2015

CRECIENDO Y CAMINANDO: CURSO DESPROGRAMA TU MENTE

Hace unos meses tuve una conversación casual con una profesional a quien conozco de hace tiempo... Cómo nos iba la vida, cuánto tiempo sin hablar, cómo sentíamos este mundo de la maternidad y los profesionales, cuales habían sido nuestras vivencias... y así, por casualidad, llegué a un curso que no esperaba y que, la verdad, no tenía muy claro si podría encajar en mi horario imposible: Desprograma tu mente

Os podría contar muchas cosas sobre este curso... cuánto me ha ayudado a recordar todo lo que me
ata para no volar, cuánto me ha hecho mirar dentro y usar con apertura las herramientas que me ha facilitado Mónica Alvarez... Pero prefiero trasladaros un ejemplo que sé que quienes me seguís o me conocéis vais a entender.

Y os lo traslado porque vivirlo es creerlo, y yo lo he vivido. Y porque tenéis la oportunidad de vivirlo también en la nueva edición que saldrá dentro de muy poco... Aquí va el cómo yo abrí mi botella para conseguir lo que quería... Y el cómo intentaré seguir abriendo las botellas que la vida me presente...

Tras un mes fuera de mi casa al fin regresé. 
Deshacer maletas, colocar cosas, poner lavadoras… Y, merecidamente, una cenita tranquila! Mi intención era hacerme una ensalada de tomate, queso fresco, cacahuetes y un aliño con vinagre de Módena pero cual fue mi sorpresa cuando la botella de vinagre no abría. 
Con el calor de Madrid se había resecado el vinagre que quedaba en la tapa y no conseguía que girara la rosca. Lo intenté de todos los modos y, cansada, casi a punto de desistir, decidí dársela a mi pareja para ver si tenía más suerte. 
Apretó con todas sus fuerzas, hasta el punto de hacerse daño, pero la botella seguía cerrada… Mi ensalada se esfumaba… 
Entonces pensé… si el calor la ha cerrado, por qué no probar con lo mismo? Agarré la botella por el tapón y la mantuve un par de minutos entre mi mano cerrada. Quizás necesitaba algo tan sencillo y tan complicado a la vez como pensar en el origen del problema para resolverlo, en lugar de pelearme con él. 
Así, mágicamente, el tapón se dejó desenroscar con sorprendente facilidad. Y del mismo modo nuestros anclajes, marcas, lealtades y patrones pueden aflojarse para dejarnos ser cuando desprogramas tu mente. 
Que a qué venía esto? Ah, sí: gracias, Mónica Alvarez, por enseñarme en “Desprograma tu Mente” a abrir mi botella de vinagre y disfrutar de mi ensalada más que merecida.

Bea Fernández
Madre, Doula

jueves, 30 de julio de 2015

MI PARTO... MI BEBÉ ESTRELLA

Pocos post personales, íntimos de verdad, he escrito realmente. Pocos en los que exprese mi sentir y mi vivir. Y no es porque no quiera compartirlo, sino porque no sé si es de interés para alguien que lo haga o realmente al resto del universo (salvo a mis íntimos) les da igual mi vida. Quizás sea así, pero hoy voy a romper mi norma de no escribir sobre mi como madre, como mujer... Porque hoy os contaré uno de mis partos.

Mi primer embarazo llegó en el año 2007, de modo inesperado. Para sorprenderme, desmontarme y ponerme patas arriba, como muchas cosas importantes de la vida llegan. Y de modo inesperado terminó; rodeada de sueros, calmantes, antibióticos, y entrando en un quirófano en el que me jugaba mantener la posibilidad de ser madre gestante de mis futuros bebés o no: me jugaba mi útero.
A ese pequeño bebé, de 10 semanas, lo despedí en mis manos, tras serme suministrado Zytotec por ausencia de latido fetal y sospecha de que el embarazo se había parado. De pie, en el baño del hospital, con esa pequeña cosita en mis manos, lloré, ahogué mis gritos y entregué a mi bebé para que se hiciera un análisis que jamás llegó a convertirse en realidad.
Días más tarde entraba en ese quirófano que recuerdo como si estuviera allí ahora mismo. Entraba por segunda vez en 24 horas; por segunda vez en 24 horas lloraba y temblaba como una hoja, esta vez no sólo de miedo sino también por los efectos de una infección muy extendida debido a un primer legrado que no había salido como debía y que me mantenía en 42 grados de temperatura y con poca consciencia de la realidad. Rodeada de personas que corrían, gritaban y me preguntaban cosas que yo no llegaba ni a escuchar.

Así fue mi primer parto y mi primer posparto, que continuó con un mes más de antibióticos y tratando de digerir todo lo sucedido en los 15 días que permanecí en el hospital.
Me sentí vacía, rota, desconectada de esa experiencia de madre que la vida me había arrancado tan pronto. Sentí que todo había sido una especie de película, una de esas películas de sobremesa que ves casi dormida tumbada en el sofá... de esas de las que apenas te acuerdas. Sentí que no me había pasado a mi, que yo no había sido la protagonista de todo lo sucedido, que simplemente lo había visto suceder... Traté de recordar cuando había expresado lo que quería en ese tiempo, cuando había tomado alguna decisión consciente, cuando había vivido de verdad lo sucedido... Y resultó que todo ello tenía una única respuesta: nunca.
Sólo había sentido que estaba allí en el momento de ver ese pequeño saquito en mis manos... nada más...

Pasaron los años, viví otras experiencias, viví un parto en el que sí recibí a mi bebé sano en brazos, conocí otras formas de hacer, sentir... Y viví de nuevo la despedida... Viví varias, de hecho, pues despedí a 5 de mis bebés en etapas tempranas de mis embarazos, de sus crecimientos...

Así llegó Jorge. Años después de mi primera despedida de uno de mis bebés. Como el primero de mis
hijos, llegó sin ser esperado, y del mismo inesperado modo partió de mi vida.
Conociendo lo que suponía y con la ayuda absolutamente respetuosa de mi Ginecólogo para cualquier duda e imprevisto, decidí que, como algunos de sus hermanos, este bebé llegaría a mi en la intimidad de mi casa, en la intimidad de mi vida. Era su despedida, pero también su llegada. Y para mi era importante darle una llegada amorosa, sintiendo que le daba la bienvenida mejor sentía que podía darle dadas las circunstancias.

Durante días fui teniendo pequeños sangrados, pequeñas punzadas que parecían ir avisando de su llegada. Y así viví los días... dejándome llevar por esa montaña rusa de emociones en la que me encontraba y que hacía que mi alma se moviera entre la más profunda tristeza y las lágrimas de emoción que me provocaba el permitirme ese espacio, transitando por el agradecimiento que ese pequeño me hacía sentir por el amor tan inmenso que me despertaba, caminando desde el desgarro absoluto a la tristeza serena, a la aceptación. Así pasaba los días. Y así llegó él.

En una noche con más pinchazos de los que había tenido hasta entonces, con la plena convicción de que iba a llegar ya... Con el corazón dividido entre el amor y la tristeza de la despedida. Entre el sentimiento de que siempre estaría conmigo y el rechazo a que se fuera físicamente...
Así parí a Jorge. Y así sentí haber sido dueña de esa vivencia, haber estado plena en ella, haber sentido cada momento, haber decidido cada detalle... dentro de lo que la vida me presentaba, que no era deseado en absoluto por mi, me había adueñado de mi vivencia.
Ahora que parece estar tan de moda el empoderarse, yo lo había hecho. Así me sentía: triste, claro, pero fuerte, madre, conectada, entregada, viva...

Y es justo este sentir el que me empuja a escribir hoy... porque hace poco leía que no se podía comparar un aborto con un parto. Pero es que un aborto es un nacimiento de un bebé que no crecerá en los brazos de quienes le aman, pero sí en sus almas. Un aborto es el nacimiento de tu bebé, es tu parto. Y tú puedes elegir en tu parto, en todos tus partos. Con información clara, definida, verídica y libre.
Yo me sentí dueña de mi parto. De todos mis partos salvo del primero. Y nadie puede decir que no he parido a mis bebés, que mis bebés no han nacido. Porque negar mis partos es negar a mis bebés, y son reales, han estado en mi y son parte de mi vida y de mi familia aunque para el mundo no hayan estado.

A día de hoy doy gracias a cada uno de estos bebés, tanto a la que crece a mi lado cada día como a los hermanos que sabe que tiene en algún lugar, por haber llegado a mi vida y haberme regalado su existir y mi vivencia con ellos, les agradezco todo lo que soy, todo el amor que me inspiraron e inspiran cada día, y darme la energía para decir con amor infinito y claridad que mis bebés que nacieron muertos son también mis hijos, sus llegadas fueron mis partos. Que sentí cada etapa del parto; que sentí cómo cada uno de ellos salía al mundo, que decidí lo que creí mejor en cada momento y que nadie tiene derecho a juzgarlo porque no es eso acaso lo que hacen las madres? No deciden lo que creen mejor cada día?

A vuestra estrella, con amor, mamá.
A cada estrella de cada madre, de cada familia, con cariño y dulce recuerdo.
A cada madre, padre y familia que tienen su estrella, con comprensión y apoyo...


Bea Fernández
Madre y Doula



miércoles, 29 de julio de 2015

LLEGA UN NUEVO PORTAL PARA LAS MADRES: HIPERMOTHERS

En los últimos años, la maternidad ha aprovechado los espacios que aportan las nuevas tecnologías para volver a convertirse a una etapa más social, casi tribal, que poder compartir con personas que coinciden en ese momento vital tan especial.

Hace poco que un nuevo proyecto de portal dedicado a la maternidad ha visto la luz. HiperMothers es un espacio en el que poder conectarse tanto con otras madres como con profesionales de la maternidad. Por ello hemos querido saber un poco más de este proyecto, de la mano de Isabel Vilches, Diplomada en Ciencias Empresariales y colaboradora en la fundación de HiperMothers.

- ¿Qué es hiperMothers y qué la hace diferente de otros portales de maternidad?
Hipermothers es una red social para ayudar a las madres y embarazadas en su día a día en cualquier asunto que les preocupe o inquiete en su camino como madres.
Lo que le hace diferente del resto de portales es que en nuestra red, las mamás van a poder hablar entre ellas y también queremos conseguir registros de pediatras, psicólogos, nutricionistas, ginecólogos y resto de especialistas para que todas las mamás puedan tener un grupo de charla con estos especialistas y puedan resolver sus dudas. Esto será posible ya que la red social soporta multimedia, grupos, eventos, relaciones de amistad y el resto de funciones que presenta una red social. También nos gustaría que los grupos y eventos se puedan aprovechar para el seguimiento pre y post charlas para mamás y embarazadas. Además se ha habilitado una sección de artículos de interés.

- ¿De donde surge la idea de crear este espacio abierto a todas las madres? ¿Quién está tras
hiperMothers?
Surgió la idea tras montar una tienda online de puericultura que se llama hiperbaby. Tras crear esta tienda online, decidimos hacer tangible esta idea con el fin de ayudar a todas las mamás con sus dudas además de habilitar un espacio compartido para todas las madres, embarazadas y especialistas.
HiperMothers ha sido fundada por Juan Carlos Toral con la colaboración de Isabel Vilches.

- ¿Cómo visualizáis HiperMothers en un futuro quienes aportáis al proyecto vuestra energía?
La visualizamos como una red social con un número elevado de usuarias y especialistas, y un espacio en el que toda madre y embarazada pueda encontrar y solucionar cualquier duda relacionada con el embarazo, parto, lactancia, etc.

- ¿Qué encontrará una madre que se registre y qué os gustaría que encontrara en un futuro?
Encontrará un espacio donde va a poder hablar con otras madres, donde va a poder asistir a charlas online con profesionales, va a poder consultar con un especialista cualquier problema que tenga con su hijo.
Creemos también que las mamás van a poder pedir cita online con sus especialistas, ya que han tenido un primer paso con ellos.
Y que las revistas, asociaciones, Escuelas Infantiles, etc van a colaborar con las mamás para poder realizar charlas online con ellas. Además podrá inscribirse a grupos y eventos de interés.

- ¿Y los papás? ¿Habrá un espacio para ellos en HiperMothers?
¡No los olvidamos! Para los papás también estamos pensando, ya que, los realizan una función muy importante en la vida del bebé y de la mamá. Ahora mismo estamos comenzando con las mamás pero si todo va como creemos que va a salir, también habrá un espacio para ellos.


Para SerDoulas, Bea Fernández

viernes, 17 de julio de 2015

LA MATERNIDAD SUBROGADA AL DESCUBIERTO

En las últimas semanas un nuevo tema ha salido a debate en las redes y en la sociedad. No porque sea algo realmente nuevo, sino porque su visibilidad ha aumentado y, con ella, también el número de personas que "oyen campanas" sobre ello y deciden que tienen conocimiento suficiente como para opinar (algo absolutamente respetable si se aclara que se trata de opinión y no se utiliza una opinión para juzgar y sentenciar)
Se trata de la maternidad subrogada.

Lo llamativo de este caso es que incluso, en medio de la marabunta de visiones sobre esta realidad, ha surgido un activo movimiento que promueve la prohibición de este tipo de procesos por considerarlos esclavitud sobre las mujeres que participan en ellos. Claro, se nos olvida que para que haya esclavitud o abuso ha de existir la ausencia de consentimiento por parte de quien se supone es la víctima, o bien el desconocimiento de lo que supone aquello a lo que se ofrece y que, teóricamente, la convierte en víctima.
Pero no escribo este post para desmontar teorías de nadie, ni siquiera para exponer teorías. Escribo este post para exponer realidades. Sin menospreciar otras que puedan existir, pero dando voz a las que yo he vivido. Dando voz a la verdad que yo he presenciado. Sí, a mi verdad y la de muchas personas que viven una maternidad subrogada.

Conocí la maternidad subrogada hace años, viéndola simplemente en una serie de TV que no tenía mayor importancia en mi vida. Una de esas cosas "para no pensar" que vemos en la llamada caja tonta. Pero resultó que ni era tan tonto eso que salió como un hilo argumental más de una serie de ficción, ni tampoco me dejó precisamente sin pensar pues, como curiosa que soy, comencé a investigar un poco sobre el tema.
¿Era posible que mujeres voluntariamente se ofrecieran a gestar uno o más bebés de otras personas? ¿Se hacía ese tipo de acuerdos en base a una igualdad entre las partes y al consenso entre todos los adultos implicados en ello? ¿Cómo podía sentirse una mujer que llevaba en su vientre el bebé de otra persona y que era su nido para luego entregarlo a quienes serían su familia? ¿Sería capaz yo de hacer algo así?

Hay preguntas de las que en esas semanas me hice que todavía no han encontrado respuesta. Y son las más personales, las referidas a mis elecciones, mis límites y los motivos por los que son límites para mi.
Pero para otras sí encontré respuestas y, para mi sorpresa, no pocas. Pues no eran pocas las mujeres que habían alcanzado esos acuerdos de subrogación con otras personas, y muchas contaban orgullosas su experiencia. Así conocí la diferencia de visiones y vivencias de esta realidad en diferentes países, supe que en nuestro país no era legal pero sí legalizable el bebé que nacía y era traído por sus padres (entiéndase padres no sólo como pareja, sino como madre, o padre, o madres o padres) También supe de las situaciones mejores o peores tanto de quienes ofrecían su vientre como de quienes buscaban una mujer que gestara a su bebé en los diferentes países en los que esta técnica de reproducción asistida está contemplada como legal... Pero ahí quedó la cuestión, no indagué más.

Durante ese tiempo estaba formándome como Doula, comenzando a caminar en este mundo de la maternidad ya no como madre, sino como profesional. Y me rodeaba de otras compañeras con quienes ni me atrevía a hablar del tema porque sabía que produciría rechazo en ellas por lo controvertido que lo encontraban. Fue un tiempo más tarde cuando mi experiencia profesional me llevó a bucear con mayor profundidad en la maternidad subrogada, pues una de las mujeres a quien acompañaba comenzó a planteársela...
Así volví a informarme, volví a investigar... esta vez más desde el prisma emocional, desde los procesos de apego o desapego, desde la vivencia del bebé, desde la vivencia de quien gesta y de quien recibe a su bebé de los brazos de otra mujer... Y descubrí un mundo de ilusiones, generosidad, amor y entrega tanto por parte de unos como de otros.

http://www.naciendojuntos.com/
Encontré a mujeres y hombres que llegaban a la maternidad subrogada tras caminos de renuncias,
aceptación, ilusión y búsqueda de caminos que les llevaran a lo que más deseaban: a su bebé.
Encontré a mujeres que ya habían vivido la maternidad, que ya habían tenido embarazos y tenían a sus pequeños en muchos casos y que, pese a que ni de lejos un año de su tiempo, energía e intensa vivencia emocional sería compensado económicamente por nada en el mundo, decidían ayudar a otras personas a tener lo que deseaban con todo el alma.
Encontré agencias y profesionales que mediaban, que trataban de ayudar al entendimiento entre las personas implicadas en esta elección, mediando y tratando de paliar en muchos casos barrera del idioma para que la comunicación permitiera un proceso lo más cercano posible.
Encontré familias que vivían junto a los suyos estos caminos, desde el silencio, a veces incluso desde el miedo a los juicios y prejuicios sociales que podían dañarles en un momento en el que si algo necesitaban era apoyo.
Encontré una sociedad que desconoce pero critica, que se agarra a cada noticia negativa sobre aquello que es novedad como a un clavo ardiendo y va tejiendo opinión desde la distancia, sin implicarse, sin sentarse a escuchar con la mente vacía de juicios y teorías y el corazón abierto...

Tanto encontré eso que me apasioné por esta vivencia, por este mundo, por este camino maternal, este camino de maternaje. Tanto encontré luz en estas vivencias reales y claras que a día de hoy no puedo callar cuando se intenta imponer un criterio parcialista a esta decisión que libremente viví como tomaban todos los protagonistas adultos, conscientes de lo que suponía para cada uno y también de las implicaciones para el bebé o bebés que llegarían a este mundo para tener una mujer maravillosa que los acunó en su vientre nueve meses y una familia que los acunará el resto de sus vidas.
Tanto encontré eso que viví cosas como informaciones ofrecidas a las mujeres que iban a parir, apoyo emocional a ellas por parte de los padres del bebé, regalos y cuidados a esa mujer gestante o expresiones de agradecimiento posteriores tanto por parte de la familia que recibía al fin ese amado bebé como por parte de su entorno cercano.
Tanto encontré en esas vivencias que a día de hoy sigo admirando y agradeciendo a alguna de esas mujeres que tuvieron la enorme generosidad de gestar a alguno de esos bebés toda la felicidad que regalaron a la familia y todo el aprendizaje que me regalaron a mi sin saberlo.

Sí, todo eso encontré. Y también encontré historias menos claras, menos limpias, más cercanas al oscurantismo al que muchas personas quieren vincular la maternidad subrogada. Historias a las que he de decir que ni yo ni las personas que conocía que vivían maternidad subrogada nos acercamos de forma directa, pues no nos parecían ni aceptables ni adecuadas ni tolerables. Y es justo en estas historias, en esos países que no tienen una regulación clara y permiten realmente una explotación donde se ha de actuar para proteger a las mujeres, para evitar que la maternidad subrogada sea la única salida que les queda y por ello la tomen, o que sean obligadas a ello por sus parejas o familias o entorno en general.
Es ahí donde debemos mirar con crítica. Pero no teñir el resto de las realidades con el oscuro de estas vivencias...

Por una maternidad (gestación) subrogada legal y regulada.
Por los derechos de las mujeres gestantes y de las familias con quienes acuerdan ese camino.



Bea Fernández
Doula
Telf: 600218964