viernes, 28 de noviembre de 2014

¿ACOMPAÑAR ESTÁ DE MODA?

No soy persona que busque polémica ni que remueva de forma activa las cosas para que las polémicas aparezcan, tampoco me gusta reprender a nadie por lo que hace y reprender significa haber juzgado a alguien o algo y ni siento autoridad moral ni de otro tipo para juzgar a nadie ni conozco los motivos y el camino de cada persona como para valorar sus actos.
Pero lo que sí puedo y suelo hacer es reflexionar sobre las realidades que me rodean y, la verdad, me muevo en el mundo de la maternidad y por ello suelo reflexionar mucho sobre él. Y hace meses que una reflexión me ronda, y cada vez con más energía.
Está de moda acompañar?

Hasta que las Doulas nos empezamos a hacer más presentes en nuestra sociedad como profesión, nadie hablaba del acompañamiento porque no había una figura concreta que personalizara esa labor. Se hablaba del apoyo, la información, la ayuda... pero nadie acompañaba a las mujeres en su camino maternal. Nadie encontraba la necesidad de ello y mucha gente sigue sin encontrarla de hecho.
Se entendía como acompañamiento, como mucho, el apoyo de madre a madre de los grupos de apoyo, que dista mucho de un acompañamiento en sí.
También el de las amigas o las familiares, el de la "tribu" de cada mujer, que nada tiene que ver con el de la Doula tampoco...

Pero el caso es que en los últimos dos años fundamentalmente parece que todos los profesionales relacionados con la maternidad parecen querer acompañar a las mujeres, y así lo incluyen en sus ofertas de servicios y en las declaraciones que realizan. El caso es que, lo siento, esto no es así...
Ni todos acompañamos de modo profesional ni acompañar es únicamente escuchar y comprender a alguien, implica mucho más.

Esto que se ofrece desde otras profesiones como acompañamiento no lo es como tal, no es un acompañamiento real y puro por un motivo más que sencillo: no son profesionales cuya única y principal función sea acompañarnos.
Todos tienen un objetivo principal diferente al del acompañamiento como tal y tan valioso como nosotras decidamos que lo es: vigilar nuestra salud y la de nuestro bebé, ayudarnos a superar algo que nosotras les hemos presentado como problema, ofrecernos herramientas de crecimiento personal o para superar una etapa, asesorarnos para que vivamos una etapa de nuestra maternidad o para que tomemos una decisión maternal de un modo consciente e informado...
Para todos ellos el éxito o fracaso de su trabajo con nosotras se basa en ese objetivo que tienen como profesión o en el que como usuarias les trasladamos y hacen suyo.
Todos los profesionales menos una: la Doula.

La Doula se dedica única y exclusivamente al acompañamiento emocional. No a intentar que
vivamos felices nuestra maternidad, o seamos más seguras, o tomemos la mejor o más consciente decisión, o a que tomemos las riendas de nuestra salud y la de nuestro bebé... No tiene un objetivo propio, ni siquiera el que nosotras tengamos en nuestra maternidad. Y por ello nos acompaña sin expectativas, sin juicios sobre si estamos teniendo una experiencia buena o no, sobre si estamos consiguiendo el objetivo o no... Porque acompañada por una Doula la expectativa deja de ser un objetivo final del que depende nuestra vivencia positiva o negativa para convertirse en aquello que nos mueve en el camino...
Es decir, tu Doula te ofrece el acompañamiento sin influencias, que no pretende más que ofrecerte el espacio para que desarrolles tu maternidad como decidas, como sientas... Sin esperar que cumplas con esta meta u otra, sin sentir fracasos ni éxitos por sí misma... Validando lo que tú sientas pero sin juzgar las situaciones que surjan para convertirlas en un resultado positivo o negativo...

Y lo puede hacer así porque esa es su función, porque entiende y conoce el arte de acompañar. No sólo de apoyar, sostener, comprender y escuchar, sino el de acompañar de verdad... Sin aditivos.
Quizás en ese camino acompañado por tu Doula te empoderes, te sientas más segura, más consciente, más libre y más fuerte... Pero tampoco ella espera que esto suceda, solo permanece a tu lado y te ofrece ese espacio íntimo entre ambas para que seas tú quien lo cree y, si así lo sientes, lo traslades al resto del mundo. Pero sólo si tú lo decides y lo deseas.

Eso es acompañar. No es apoyar ni ayudar ni comprender ni escuchar, aunque algunas de ellas son necesarias en el acompañamiento. Y esta corriente de atención a la maternidad más humanizada y respetuosa que se está alimentando a día de hoy confunde en muchos casos el acompañar con algunas de estas cuestiones que nombro. Ansía esa atención más humana, más comprensiva, más empática, y por ello introduce el término acompañar aunque en realidad no sea un acompañamiento lo que se hace, sino un apoyo, una ayuda... Desde la comprensión y la empatía con el fin de ofrecer el papel de cada una de sus profesiones desde un lado mucho más humano, respetuoso y cercano, pero no un acompañamiento en ningún caso. Porque acompañar, ya lo veis, implica otras cuestiones y, por mucho que otras profesiones sientan un hacer más cercano como camino a una mejor atención, sigue sin ser acompañar.

Creo que queda claro por qué un acompañamiento es lo que es y otras profesiones aportan otro tipo de cosas también muy valiosas para la maternidad y por qué ahora puede parecer que muchos parecen querer aparecer como acompañantes pese a tener otras funciones principales.
Es lógico pensar que cuando queremos a alguien que nos haga una ecografía acudimos a alguien especializado, por lo que, por la misma lógica, tampoco si queremos a alguien que nos acompañe acudiremos a alguien que no esté especializado en ello.
De hecho, los profesionales que saben de verdad lo que es el acompañamiento trabajan con una Doula o derivan esta tarea a una Doula, como nosotras derivamos a otros profesionales otras funciones que no nos corresponden.

Pero... ¿cómo nos preparamos para acompañar? ¿qué tenemos las Doulas que no tienen otras profesiones?
Para empezar, a día de hoy existen formaciones específicas para Doulas que parten del conocimiento y comprensión de cada etapa maternal y, fundamentalmente, de la comprensión e integración de lo que supone acompañar de verdad y cómo hacerlo.
Son formaciones que rondan en nuestro país los 9 meses a 1 año de duración porque implican muchas cuestiones que hacen necesario un cierto tiempo y estas formaciones facilitan en ese espacio y tiempo el lugar para entender, empatizar y escuchar de modo activo cada una de las realidades maternales. Un año en el que, aplicado a cada una de las etapas maternales, vemos e integramos cómo acompañar de verdad en ellas como único objetivo e identificamos nuestros límites a la hora de hacerlo para poder trabajarlos y acompañar. Donde integramos las necesarias reflexión y revisión continuas para poder acompañar como las Doulas que somos. La Doula que llevamos dentro encuentra poco a poco el espacio y los caminos para expresarse y hacerse real, como cualquier otra profesión vocacional lo hace a través de la formación.
Por ello una acompañante que pretende ser una profesional responsable, que pretende ser una Doula, debe buscar su formación ya que, de otro modo, realmente está practicando, experimentando, con cada mujer a quien acompaña, con cada familia con la que permanece durante la maternidad. Y experimentar nos hace cometer errores en muchas ocasiones, por ello formarse es ser responsable.

Somos Doulas, sí. Somos profesionales del acompañamiento emocional en la maternidad que nos formamos, nos actualizamos y nos revisamos de modo constante y consciente. Y estamos para acompañarte en lo que sientas que deseas que te acompañemos dentro de tu maternidad.

Y, pese a que indicar que alguien te acompaña esté de moda, acompañar es mucho más que escucharte, respetarte o estar a tu lado o comprenderte... Acompañarte en la maternidad es ser tu Doula.



Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964


jueves, 27 de noviembre de 2014

PROPUESTA DE LEY PARA LA PROTECCIÓN DEL PARTO Y NACIMIENTO EN VENEZUELA

Coincidiendo con las fechas de la conmemoración del día contra la violencia de la mujer, en Venezuela se ha dado un paso fundamental para erradicar una parte de esa violencia de género: la violencia obstétrica.

Está claro que la ley siempre va detrás de las necesidades sociales y que cada sociedad tiene unas características, pero en este caso desde muchos países deberíamos mirar a la decisión de admitir a trámite el proyecto de ley de la  Ley para la Promoción y Protección del Derecho al Parto y el Nacimiento Humanizado.
La Asamblea Nacional venezolana ha aprobado el proyecto para que pase a revisión por parte de la comisión parlamentaria, lo cual supone un paso más hacia una ley que se basa en el reconocimiento de la violencia obstétrica como delito penal, el derecho de la madre a decidir sobre dónde, cómo y con quien vivir su parto y el reconocimiento del protagonismo de mamá y bebé como únicos protagonistas de ese momento.

Queda mucho por avanzar, en cada sociedad hay uno y mil caminos en los que hacerlo porque ninguna sociedad es perfecta ni mucho menos. Pero este tipo de legislaciones ponen en el mapa de esos caminos a seguir algo fundamental que se suele dejar a un lado: la maternidad.

Por ello, por una maternidad libre de verdad: felicidades por este paso.




miércoles, 26 de noviembre de 2014

UN NACIMIENTO COMO CUALQUIER OTRO... EL MÍO, POR EJEMPLO

Cuando se trabaja en el mundo de la maternidad desde el punto de vista emocional y se tiene cierta presencia en redes y espacios públicos parece que tu intimidad está expuesta, que has de abrir tu ser y tu experiencia. Muchas personas acostumbran a hacerlo y a exponerse, pero no suele ser mi caso.
Sí, muchas personas saben cosas de mi experiencia maternal o alguna pincelada de mi vida, pero no es motivo habitual de mis publicaciones en redes sociales y suelo mantener distancia entre mi círculo de confianza personal y mi vida laboral porque lo siento positivo para mi.

"Circle of women" de Addie Boswell
Nunca habréis leído una historia personal mía sobre maternidad, aunque tengáis la posibilidad de leer mucho que he escrito. De hecho, creo que esta es la primera vez que leeréis algo en primera persona que no sea una anécdota.

En estos días se cumplen 26 años de una de las despedidas más duras que nunca he tenido: la despedida de mi madre. Y en ese momento comprendí que muchas cosas nos habían quedado por vivir y compartir, pero no me imaginaba cuantas.
Cuando me quedé embarazada por primera vez, todo fue inesperado: el positivo y la despedida de mi bebé, que algún día quizás comparta. Pero, sobre todo, lo que removió más ese nacimiento de ese bebé tan pequeño que sabía que nunca vería crecer fue la sensación de que había muchas respuestas no sobre esa experiencia solamente sino sobre mi propia experiencia de nacimiento que necesitaban respuesta. Cosas que nunca me había preguntado porque nunca creí que me influirían de repente se hicieron importantes para mi. Fundamentales.

Dos meses más tarde de esta primera pérdida prenatal me quedé embarazada de nuevo. Un pequeño ser me elegía como madre y juntas mi hija y yo luchamos contra 5 sentencias de muerte para ella, remamos a la vez hacia la vida durante todo el embarazo contra las opiniones de todos los profesionales sanitarios, que no confiaban en que pudiéramos lograrlo. Y lo hicimos hasta el último minuto del parto. Y lo conseguimos. De eso hace ya 6 años y medio casi, y esa niña que en la semana 9 iba a desprenderse y por la que "solo puedes rezar" (palabras del Ginecólogo), en la semana 12 no tenía futuro y había que pensar en "tener otro ya que estás animada" (palabras de la Ginecóloga de urgencias), en la semana 14 no saldría adelante, en la semana 16 saldría con problemas y "habrá que ver si merece la pena tenerla porque con todo lo que lleva llegará mal" y en la semana 22 era "un aborto porque no saldrá viva" (palabras textuales de la profesional que nos atendió en el centro hospitalario) Esa niña en la que nadie salvo su madre confiaba es ahora es una niña sana, fuerte y con una comprensión del proceso maternal que pocos adultos tienen.
Y gracias a su nacimiento, el de mi segunda hija, me sentí aún más conectada con esa necesidad de respuestas, con esa curiosidad por saber de mi nacimiento. Y aquí, en el aniversario de la despedida de mi madre, comparto mis respuestas con el mundo, obtenidas de mil preguntas hechas al entorno directamente y a mi misma a través de Terapeutas increíbles.

En el año 1977 en las ciudades pequeñas de España una mujer de 20 años ya debía estar pensando en
casarse y tener hijos. Y con 25 y sin pareja las mujeres eran consideradas unas solteronas. Pero con 21 años mi madre ya estaba embarazada de mi hermano y 6 años más tarde llegué yo, así que ella cumplía el estandar de lo que se esperaba de las mujeres de la época: un mínimo de dos hijos antes de los 30 años. Y con ello se mezclaba ya la imagen e idea de la mujer independiente, con su trabajo pero también con su casa, sus hijos y su pareja y efectiva en todas esas facetas, como un reloj... Es decir, con su liberación que para algunas resultó ser yugo más bien.

Como muchas de las mujeres de la época, ella procedía de un pueblo pequeño, donde los partos siempre se habían producido en casa y donde ahora se demonizaba este proceder por ser carente de garantías de salud y por ser antiguo (tan antiguo como el nacer en sí mismo, claro) Así que mi madre parió a sus dos hijos en el hospital, cumpliendo también esta parte del plan que la sociedad tenía para ella.

De hecho, en el verano del año 1977 mi madre se puso de parto, y ella y mi padre corrieron al hospital. "El segundo te saldrá solo" le habían dicho. Pero nunca le dijeron que una experiencia de parto traumático previa y una experiencia de crianza difícil derivada de varios factores podría influir en este nuevo parto. Y, pese a haber roto aguas, el parto se alargó más de lo esperado por parte del Hospital, pero también más de lo esperado por ella misma.
Ya por la tarde, agotada, se rindió y dejó de empujar durante el expulsivo. No podía más, no podía empujar más y se dejó ir, posiblemente no por el parto en sí, sino por muchas cosas que implicaba este nuevo bebé en su vida, unidas a las que ya tenía y vivía cada día con la crianza del anterior.
No, no se arrepentía de tener hijos, adoraba a su hijo mayor de hecho como me adoró a mi. Pero el agotamiento era claro y visible tras 6 años sin dormir una sola noche, sin pasar un solo día sin algún percance a nivel de salud o alimentación y todo lo que ello implicaba a nivel emocional, familiar y social, de lo que implicaba seguir aparentando que todo iba bien cuando no lo sentía así, de lo que implicaba seguir cumpliendo con lo que se esperaba de ella como madre y con la presión que eso suponía a la hora de trasladarlo a sus hijos. Después de un camino sin descanso de 6 años, de repente, estaba a punto de llegar el inicio de otro camino... Le esperarían otros 6 años iguales? Le esperarían más reproches por problemas de alimentación y sueño? Más acusaciones de no ser buena madre porque sus hijos no llegaran a cumplir lo que se esperaba de un "niño bueno"? Muchas veces se lo había cuestionado a lo largo del embarazo y, evidentemente, la unión de todo ello hacía que no pudiera más.

Nací a las 16h del 19 de Julio de 1977 (no, no me importa decir mi edad porque no tengo conflictos con ella) en un hospital cualquiera del sistema público de salud español. Rodeada de médicos y personal sanitario, con la expectativa de que ella ya había parido una vez y ya sabía que tenía que hacer caso a las indicaciones y con el disgusto de estas personas cuando ya no pudo más y se rindió. Y nací como vivo: sin resignarme, sin dejar de pelear por lo que sentía que debía de ser, invirtiendo en ello todas mis fuerzas, hasta el último aliento. Y comprendiendo en ese momento que yo debía hacer la parte del trabajo que mi madre no podía hacer por mi. Admirándola por su valentía y por haber llegado hasta ese punto y por haberme dado una vida con la que empujar cuando ella ya no podía hacerlo.

Así nací yo, de una madre valiente, que no recibió comprensión y que no podía expresar su temor a no poder más, a no poder ser la madre que quería ser. Bajo la presión de las expectativas de la mujer "moderna" de esa época, de la mujer que ya ha parido y criado y que se supone que no necesita apoyo. Bajo la constante observación de los preceptos médicos y tecnológicos de la época, que la encaminaban a no ofrecer lactancia materna, a no dormir con sus hijos, a no "malcriar" con mimos y muchas otras cosas que en esa época eran doctrina respecto a la maternidad moderna (como si la maternidad fuera algo actualizable y no una parte de nuestra biología y fisiología) Nací de una mujer que cumplió todos los requisitos y normas que le ponían porque era lo que se esperaba de ella, porque era lo que se esperaba de una "buena madre" porque estas eran las opciones que la medicina y la sociedad entendían como mejores para sus hijos e imponían en general.

Y a esa madre le agradezco con inmenso amor hoy todo lo que hizo porque lo hizo con el más profundo amor, todo lo que soy y todo lo que seré porque lleva parte de ese amor.
Y todas esas madres que deciden cada día pensando en lo mejor para sus bebés y a todos esos Terapeutas que cada día ayudan a muchas personas a explorar la experiencia más increíble de su vida: el nacimiento... A todas ellas también gracias.



Bea Fernández
Nieta, Hija, Hermana y Madre.
Doula.


EL OTRO PARTO SIN DOLOR

Hace unos días, en otro artículo, os hablaba sobre algunas de las cuestiones que determinan el dolor en el parto y cómo es motivo de preocupación para muchas mujeres embarazadas o que están pensando en ser madres.
Este dolor, esta preocupación, es real y no podemos mirar a otro lado o determinar sin más que quienes la tienen y son dominadas por ella están desvinculadas de la maternidad, la femineidad o de su instinto biológico. Porque, aunque así sea, no es algo nuevo el encontrarnos con esta inquietud sino que es una realidad cotidiana y, de hecho, se ha normalizado y se apoyado la institucionalización de este miedo, buscando medios para eliminar el dolor que, en ocasiones, van en contra de la propia naturaleza de la maternidad y del bienestar maternofetal en lugar de buscar espacios de conexión con las emociones de los procesos maternales.

Desde que en el siglo XIX la reina Victoria tuviera el parto de su octavo bebé con sedación (la de la época, claro está) el parir con ausencia de dolor ha sido tomado como un signo de "buen parto". 
De hecho, entre las mujeres de cualquier edad se desea comunmente ante un parto a la embarazada "una horita corta", es decir, que sea breve, o bien que no exista dolor como uno de los máximos exponentes de buenos augurios para esa experiencia. Es ahora, con una generación que da mucha más importancia a la maternidad y a la experiencia de la maternidad en sí y a la del parto en particular cuando este tipo de mensajes van cambiando y, por tanto, a su amparo cambia poco a poco el reflejo de lo que es entendido como "buen parto". 

Para empezar, es evidente que el hecho de que un parto haya sido bueno o malo es una valoración que pertenece únicamente a la mujer que trae al mundo a su bebé y a su propio bebé como la otra parte indispensable y co-protagonista en esa experiencia. Y que nadie más puede emitir juicio sobre si este parto y este nacimiento (porque, sí, son dos experiencias unidas pero individuales al mismo tiempo, absolutamente vinculadas entre sí, pero diferentes) han sido positivos o negativos. 
Pero también es evidente que, en general, la sociedad, el entorno de cada mujer, suele expresar su compasión frente a partos muy largos, por ejemplo, por entender que los mismos han sido marcados por un dolor insoportable para la mujer y, de hecho, en muchas ocasiones muestran su disconformidad e incomprensión del hecho de que a la mujer "la tengan tantas horas de parto" (vaya por delante que ese "tantas horas" es tan variable como la opinión de cada persona que lo valora), entendiendo esta circunstancia como una tortura o castigo hacia la mujer de parto y como una mala atención hacia ella y su bebé.

Para liberar a las mujeres de esa tortura innecesaria, de ese dolor sin sentido y de la experiencia, que desde ese prisma se considera traumática, de parir de forma consciente la medicina desarrolló en su momento diversas técnicas, algunas más que cuestionables en muchos aspectos, que aún a día de hoy se aplican. Desde la cesárea ofrecida a modo de alternativa rápida e indolora por parte de algunos profesionales incluso cuando no haya motivo médico justificado que apoye esta cirugía (ni a nivel psicológico ni físico tampoco), sino por el simple hecho de no pasar por un parto que estos profesionales consideran un sufrimiento innecesario. Hasta el parto sin dolor con sedación completa.
Y es esta opción la que motiva este escrito que hoy veis.

Hace unos 30-40 años (incluso más dependiendo del lugar al que nos refiramos) muchos niños llegaban al mundo sin conocer a sus madres hasta varias horas más tarde, muchas madres no eran conscientes de haber parido ni reconocían en múltiples casos a los bebés que se les presentaban como suyos horas más tarde del parto porque no habían "estado" en ese parto, en ese nacimiento.
Mostrado como un gran avance en la obstetricia, y favorecedor de la recuperación posparto, este llamado parto sin dolor era un servicio ofrecido por parte de las clínicas privadas y, por tanto, accesible solo a unos pocos, exclusivo.
https://parenovell.wordpress.com
Como sucede siempre con todo lo que se nos ofrece como novedad y avance, muchas mujeres que confiaban en los profesionales que lo ofertaban decidieron acceder a ello y parir así a sus hijos.
El procedimiento era "sencillo" e inocuo para mamá y bebé según quienes lo ofrecían. Con una sedación completa de la mujer en paritorio se le aplicaba una maniobra Kristeller (indicada por la OMS como práctica sobre la que se desconoce el beneficio contrastado pero que puede acarrear problemas en su Guía Práctica de Cuidados en el Parto Normal) Una vez la mujer se despertaba, le era presentado su bebé y comenzaban a conocerse y a reconocerse como madre e hijo con las dificultades fisiológicas para ello que impone siempre una separación en el posparto inmediato, lo cual dificultaba la impronta emocional y, por tanto el vínculo y seguridad entre ambos en muchos casos.
La mujer solía despertar horas más tarde con dolores abdominales e incluso en ocasiones hematomas en esta zona del cuerpo y desgarros en el suelo pélvico, incluso muy frecuentemente con la administración indiscutible de medicación para intentar evitar la lactancia.

Todo ello sin tener en cuenta las posibles consecuencias físicas, emocionales y psicológicas de mamá y bebé tras un proceso en el que, madre y bebé no elegían, confiaban en unos profesionales que, evidentemente, se da por hecho que creían estar haciendo un uso responsable de sus conocimientos y medios pero que ni de lejos estaban teniendo en cuenta la fisiología del nacimiento, que trataban de hacer del mismo algo "más eficaz" o "más moderno". Sin tener en cuenta que este momento del nacimiento puede marcar de modo muy intenso el posparto y la crianza, la relación entre mamá y bebé y el cómo el bebé incluso entienda las relaciones en su etapa adulta.

Pero, qué ha pasado con esa generación de niños y niñas que han llegado al mundo entre extraños y
sin conocer a su madre hasta pasadas unas preciadas horas de su vida en el mundo exterior? Bebés que han llegado a este loco mundo entre empujones y no entre contracciones, en el torrente sanguíneo de cuya madre existía una gran dosis de sedación... Y con esas mujeres, con esas madres que en algunos casos a día de hoy sienten (porque están en derecho de sentirlo) que se han perdido su parto, el nacimiento de sus hijos? Con esas mujeres a quienes les presentaban un bebé que supuestamente era suyo y que debían acudir a su más profundo instinto o a su parte más cerebral y lógica para reconocerlo como tal y empezar su camino a su lado sin el apoyo importantísimo de su proceso fisiológico, hormonal y emocional de parto...

Qué sucede a día de hoy con todas esas personas? Qué sienten? Qué piensan?

La ciencia sabe y ha probado de modo fehaciente a día de hoy que las consecuencias de la separación mamá-bebé pueden ser graves y afectar durante incluso la vida adulta al bebé si esta situación no se mitiga de algún modo. Y, de hecho, el uso del método madre canguro, sobre el que hay múltiples revisiones científicas (una de las cuales podéis ver aquí) se va extendiendo cada vez más en las UCIN de los centros Hospitalarios.

Evidentemente algunas de estas madres sienten a día de hoy que han perdido una parte importante de su experiencia maternal, que no pudieron elegir libremente porque no tenían información. Y otras viven en paz con su parto, con su experiencia y la de su hijo/a.
Y algunos de esos bebés ahora son adultos que están siendo madres y padres, en algunos casos reconstruyendo algo que sienten "incompleto" y en otras felices con su experiencia.
No podremos nunca decir que para todos ha sido un trauma o que para todos ha sido una experiencia positiva porque cada cual tiene su propia realidad y todas son igual de valiosas.

Porque, nunca lo olvidemos, la vida es lo que vivimos pero aún más importante quizás, cómo lo vivimos.



Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964


martes, 25 de noviembre de 2014

TERAPIA CRANEOSACRAL EN EL BEBÉ

Nos alegra profundamente cuando las informaciones sobre ciertas técnicas o alternativas para mejorar el bienestar de las madres, bebés y familias llegan al gran público. Y este es uno de esos casos en los que nos alegramos, pues este fin de semana el diario ABC publicaba en su edición de fin del sábado una entrevista a la Terapeuta de Biodinámica Craneosacral Estela Freytes donde ella explicaba los beneficios y bases de esta herramienta en el caso de bebés especialmente, aún siendo una herramienta estupenda para los adultos.

La Biodinámica Craneosacral, técnica desarrollada por el Doctor y Osteópata Estadounidense Sutherland es, para quienes la practicamos, un espacio de escucha y atención a las personas a quienes tratamos. Es una técnica que une sutil manejo manual con escucha activa a través de todos los sentidos por parte del Terapeuta y que ayuda a acompañar y favorecer el reequilibrio del organismo del paciente.

Os dejamos una puerta abierta hacia esta técnica aplicada a los bebés a través de la entrevista a Estela Freytes de este fin de semana en ABC y os invitamos a conocer la página web de la Asociación Española de Terapia Craneosacral Biodinámica para más información no sólo sobre el uso en bebés, sino en cualquier persona.

Conoce la Biodinámica Craneosacral, conoce los flujos, ritmos y equilibrios de tu cuerpo.




Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf 600218964

viernes, 21 de noviembre de 2014

EL MIEDO AL DOLOR EN EL PARTO



Una de las cuestiones más nombradas por la mayor parte de las mujeres cuando están embarazadas (sobre todo en el caso de primeros embarazos) es el miedo al dolor en el parto. Cada día aparecen muchas consultas de este tipo en los foros que tratan sobre temas maternales y en las consultas de los profesionales de la maternidad, incluidas las de las Doulas.


"El dolor del parto", Editorial Ob Stare
Aparecen tanto, de hecho, que uno puede pensar que este miedo es innato al estado de la embarazada. Que realmente es una parte más de las fases por las que la embarazada pasa durante la espera de su bebé. Y sería realmente cómodo como sociedad, como profesionales y como mujeres pensar eso porque descargaría de toda culpa a todos los que no sean la mamá y sus hormonas.

Pero ¿somos realistas al decir que el miedo al dolor en el parto es algo inherente al embarazo? ¿Estamos seguros de que la sociedad y los profesionales de la maternidad no tenemos nada que ver en ello? ¿No influimos en modo alguno?

Si repasamos la historia de la maternidad (no hablamos de los últimos 50 años, sino de un periodo muchísimo más largo) encontraremos que ese miedo al dolor es algo relativamente reciente.
“Parirás con dolor”. Es una sentencia, una condena, un castigo que resuena en nuestros oídos y que, hasta hace relativamente poco en la historia de la humanidad, se convertía en algo que parecía menos castigo porque era lo considerado normal. Las mujeres contaban a otras mujeres sus partos como algo natural, prácticamente no nombraban el dolor e incluso referían partos en los que apenas existía, aunque sí podían hablar de una experiencia trabajosa o dura, no hablaban de ello como un trauma. Seguramente esto se debe a muchos factores: desde las posturas en el momento del parto (nos tumbamos para parir en litotomía, que dificulta la salida del bebé entre otras cosas, desde hace relativamente poco), el conocimiento ancestral que tenían las mujeres sobre ese momento que hacía que lo vieran como algo natural (incluidas en muchas ocasiones experiencias vivenciales de los partos de familiares o vecinas)…

El asumir el dolor como parte intrínseca del parto hacía que no lucharan contra él. Se trataba de un
dolor normal, de felicidad, que indicaba que el bebé estaba llegando. Más relajadas en ese sentido, sintiéndose menos atacadas por su propio cuerpo, las mujeres dejaban que el parto sucediera de un modo mucho más natural, menos traumático. Dejándose llevar por lo que su cuerpo pedía que hicieran en cada momento, por su instinto de supervivencia. Así, sin lucha, sin tensión contra lo que ocurría en su cuerpo, el dolor era menor o se llevaba de mejor modo.

Pero entonces llegó el momento que debía llegar: el ser humano quería dominar no sólo el momento en el que moría, sino también el momento en el que nacía. Tenía que existir un modo más “racional” de nacer, más controlado. Había que enseñarles a las mujeres un mejor modo para dar a luz, puesto que ellas no sabían traer al mundo a sus hijos adecuadamente.

En ese momento los partos empezaron a ser dirigidos, cada vez más. Con la sana intención inicial de disminuir la mortalidad materno infantil, los partos han ido siendo cada vez más controlados, manipulados y alejados del instinto primario de la mujer. De este modo, la percepción del parto como lo que es (un proceso fisiológico)se fue diluyendo en la consciencia colectiva femenina.

El parto se convertía en un suplicio que había que pasar para tener a nuestros hijos con nosotras. Para ser madres al fin. Un trámite que, llegados a este punto, se veía ya como algo lleno de gritos, sangre, dolor, nervios… Dejó de ser un rito de celebración de la vida para convertirse en una especie de película de terror. Así que la ciencia inventó la anestesia epidural. Para solucionar un problema que tal vez la propia ciencia por un enfoque parcial o confuso había creado.

Pero esta anestesia se convirtió popularmente en la “salvadora” de las mujeres. Ahora a todas las que no quieren anestesia se les suele decir eso de: “pues sí que tienes ganas de pasar dolor para nada!”. Pero si esto mismo se dijera hace un par de siglos la respuesta de las mujeres sería una mirada perpleja porque ellas sabían que ese dolor sí tenía sentido, sí tenía un fin. No era un síntoma de enfermedad o muerte, sino de vida y salud.

Y todos: mujeres, sociedad y profesionales hemos permitido que esta película de terror en la que se ha convertido el parto se desarrolle en las mentes de las mujeres. Así que todos somos culpables del miedo de cada mujer. De su tensión cuando piensan en que pasarán dolores en el parto, de sus posibles deseos de no pasar por un parto para no pasar dolor, de sus temores a no ser capaces de resistirlo… Somos culpables de ello. Pero nos preguntamos: ¿haremos algo al respecto o dejaremos que las mujeres sigan viviendo instaladas en ese miedo al dolor del parto?

¿Os apetece leer algo más sobre los matices del dolor en el parto? Os compartimos esta revisión más que interesante: El dolor y el protagonismo de la mujer en el parto



Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964

jueves, 20 de noviembre de 2014

NOCEBO: CÓMO LA EXPECTATIVA NEGATIVA NOS PERJUDICA

Cada día dentro de mi profesión encuentro mujeres que sufren ansiedad tras una visita médica que iba encaminada a la vigilancia o cuidado de su salud y/o la de su bebé, y se encuentra en este estado tras la cita médica como consecuencia de lo que se le ha informado o cómo se le ha ofrecido esta información.

Evidentemente, no todos reaccionamos igual ante una noticia de posible diagnóstico negativo respecto a nosotros mismos o nuestros hijos. Pero, además, sucede en muchas ocasiones que la respuesta negativa ante dicho diagnóstico se ve fomentada por el hecho de encontrarnos en un periodo vital más sensible o bien nos sentimos más inseguros porque nos enfrentamos a vivencias que no conocemos y que nos crean cierta inquietud, fruto del desconocimiento o de la falta de consciencia de nuestros procesos fisiológicos en esas experiencias.

Esto sucede en muchas visitas prenatales y postnatales. La ansiedad que puede llegar a crear el que se abra la posibilidad de que ese embarazo, ese bebé, esté en riesgo es angustiosa y perjudicial claramente para madre y bebé y, por añadidura, para toda la familia. Y por ello es tan importante el cómo se ofrecen las posibles informaciones por parte de los profesionales no sólo en la etapa prenatal, pero sí especialmente en ella.

Pero no se trata de utilizar palabras suaves, o de mantener una sonrisa permanentemente, sino más bien de desarrollar una comunicación activa y empática con quien tenemos frente a nosotros. Escuchar lo que dice, cómo lo dice y su forma de estar y escuchar... Pero escuchar de verdad.
Esto es porque, por lógica, el cómo se ofrece la información debe ir claramente marcado por la persona que tenemos ante nosotros. Si la persona a quien nos dirigimos ha tenido una experiencia previa traumática relacionada con la que actualmente vive, será más sensible a las posibles informaciones negativas que le ofrecemos, y esto es algo que hemos de tener muy en cuenta a la hora de dirigirnos a ella, y en esta parte de hacernos conscientes del estado en el que se puede encontrar la personas con quien hablamos el disponer de su historial médico y revisarlo es más que importante para, quizás, ser ayudados por esta información para empatizar con ella.

Una mujer embarazada no es un frasco de cristal que puede romperse a la mínima. Es una persona que está gestando una nueva vida y tiene una vida previa que le marca en su día a día, y esto incluye el embarazo, parto, posparto y crianza de su bebé.
Una mujer embarazada no necesita ni debe ser tratada como una persona ignorante y a quien es inútil dar explicaciones porque no las entendería y tampoco las necesita.
Una mujer embarazada no es una enferma que lleva dentro de su vientre un ser enfermo y a quienes hemos de buscar la enfermedad y decirles constantemente que alguna tendrán seguro, pero que es normal que así sea (alguien recuerda el artículo "La extinción de la embarazada sana" , seguro)
Una embarazada es una mujer que está viviendo posiblemente el momento más decisivo y removedor de su vida: el de convertirse en madre. Es una mujer que requiere respeto, atención y escucha porque, sin ese momento que vive, el futuro sería simplemente inexistente para nuestra sociedad. Porque cada mujer embarazada está creando un pedacito de la sociedad que seremos.

Todo esto hemos de tenerlo en cuenta, junto con aquello que marque la situación individual de cada una de las mujeres embarazadas que atendemos cada día, a la hora de ofrecer informaciones desde cualquier profesión dedicada a la atención de la maternidad. Ser conscientes de cuanto puede influir en la mujer y su bebé el que no observemos nuestra forma de comunicarnos o que no apoyemos a las madres y familias en los momentos en que las malas noticias son inevitables...
Porque tal y como una buena atención y comunicación pueden ser un placebo en una situación difícil, la mala atención o la comunicación incorrecta pueden convertir una situación normal en una vivencia traumática.


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad.
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964


*NOTA: La autora no siempre estará de acuerdo con la totalidad de lo incluido en los videos o enlaces que se adjunten, sino que los ofrece como información para la reflexión sobre los temas tratados. 


miércoles, 19 de noviembre de 2014

ASPERGER: OTRA MIRADA DE LA MISMA VIDA

En ocasiones llegan a nuestros brazos bebés que no son como esperábamos, con los que nos es difícil en ocasiones comunicarnos y a quienes nos cuesta comprender tal vez. 
Muchos padres no se dan cuenta de la realidad de sus hijos hasta pasado un cierto tiempo y, mientras este momento llega, la preocupación y la frustración pueden estar muy presentes en el día a día de estas familias. 
Bebés que rechazan el contacto, o que parecen tener un comportamiento alejado de lo que esperamos como "normal" en un pequeño/a. Y entonces, en ocasiones, llega el diagnóstico y, de su mano, una gran cantidad de preguntas adicionales: qué significa ser Asperger? Cómo podemos ayudar a nuestro/a hijo/a? Cual es la evolución que podemos esperar? Cómo será el día a día de nuestro/a hijo/a? Quién nos puede dar información veraz y apoyarnos en este camino? Son personas autistas como las que conocemos popularmente?
Os imagináis que nuestro bebé llegara de este modo y vivir así su primera crianza y el posparto?

Deseamos hoy acercarnos a esta realidad que muchas familias viven a través del documental "El cerebro de Hugo", en el que se nos muestran varios aspectos interesantes del síndrome de Asperger y el Autismo, y realidades tanto de familias como de personas que lo viven en primera persona.
Todas estas personas necesitan que la sociedad les apoye, que les comprenda y escuche su realidad y sus necesidades. Empezamos?



Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964




martes, 18 de noviembre de 2014

MATERNIDAD SUBROGADA: EL CAMINO HACIA UN SUEÑO

Hace tiempo que quiero escribir sobre la maternidad subrogada, y muchas veces he iniciado un escrito sobre este camino maternal, pero parece que nunca llegaba mi momento ideal para hacerlo.
Mientras tanto, iba leyendo aportaciones que, en muchos casos, me ponían los pelos de punta.

Reconozco haberme echado a llorar literalmente leyendo duros juicios y críticas hacia esta forma de llegar a ser madres/padres. Hacia las palabras que transmitían feroces juicios y condenas, incomprensión, desconocimiento de lo que supone a nivel emocional tomar una decisión como la de buscar a alguien que geste a tus hijos por ti o gestar los hijos de otras personas.

Cada vez que leía algo así, recordaba esas épocas en las que se cuestionaba con la misma violencia los tratamientos de fertilidad por ir "contranatura", los matrimonios del mismo sexo por ir "contranatura" o la maternidad en estos matrimonios incluso cuando una de las dos partes de la pareja era quien gestaba al bebé o bebés o cuando el pequeño/a llegaba a ellos tras un proceso de adopción porque también va "contranatura" (que, digo yo, hay algo que vaya más a favor de lla naturaleza que el amor?)
Todas esas acusaciones iban basadas en un juicio emitido de forma parcialista y condicionada, ajena a las necesidades y deseos de estas personas y parejas, ajena al proceso por el que habían llegado a ese camino... Qué doloroso cuando se presencia un linchamiento basado en prejuicios, de verdad...
Pero, cuando creíamos que nuestra sociedad era más abierta, más consciente o simplemente más respetuosa, llegó una visibilización más intensa de la maternidad subrogada, anteriormente denominada vientre de alquiler. Y volvimos a vivir ese ataque y cuestionamiento de la validez de la maternidad por el simple hecho de que parecemos presuponer que quienes toman este camino maternal son personas caprichosas e inconscientes que pagan por un niño, que comercian con los niños como podrían hacerlo con cacahuetes...
De nuevo, muy doloroso. Muy parcialista, muy incompleto en sus bases y muy injusto.

Personal y profesionalmente debo decir que me resistí a crearme una visión de la maternidad subrogada y de su realidad hasta que la conociera de verdad. Y ahora la he conocido; he tenido la inmensa fortuna de conocer el proceso y personas que lo viven directamente. Personas con historias a veces duras, con caminos largos en  muchas ocasiones, en los que han tenido que renunciar a mucho, en los que han tenido que integrar mucho y escucharse mucho para poder definir hasta dónde podían renunciar por lo que desean más que nada y hasta dónde deseaban llegar para conseguirlo.

Dentro de una maternidad subrogada se pueden esconder muchas motivaciones y muchas historias, tantas como personas que llegan a ella (qué curioso, como en el resto de los caminos maternales, verdad?) Pero no conozco a nadie que haya llegado a la maternidad subrogada de un modo caprichoso o inconsciente.
Habitualmente los padres y madres que lo son a través de maternidad subrogada vienen de una historia de reconocimiento de sus deseos más profundos, reconocimiento e integración de las trabas y dificultades que tienen ante sí para conseguirlos y la búsqueda de opciones posibles. Acaso no es ese el proceso que seguimos cada día con las cosas que ansiamos si encontramos dificultades para conseguirlas?
En este caso, lo que desean estas personas es ser madres/padres, y por ello luchan y buscan soluciones cuando esto no es posible que lo consigan por su propia biología: mujeres con imposibilidad de concebir, parejas gays o padres solteros por elección. Todos con un mismo proceso por delante como única opción si desean que ese hijo/a sea biológicamente suyo: la maternidad subrogada.

Llegar a esta conclusión, a esta opción de maternidad/paternidad es todo un proceso: el de reconocer y asumir lo que desean, el de integrar que necesitarán ayuda para conseguirlo, en muchas ocasiones pasar por tratamientos de fertilidad más comunes sin éxito e incluso por pérdidas prenatales o neonatales, decidir si emocionalmente están preparados para renunciar a que su bebé lleve su huella genética y acuden a la adopción, ser en ocasiones rechazados como posibles madres/padres adoptivos por cuestiones como su sexualidad... Revisar qué están dispuestos a hacer para alcanzar su sueño... Y crear su camino, muchas veces en secreto por el miedo a ser juzgados/as.

Desde ahí, creando ese camino, han de informarse, buscar entre las opciones posibles las que les parezcan más acordes con lo que ellos necesitan, reconocer todo su proceso y tratar de crear su maternidad/paternidad casi a contracorriente...
Sinceramente, alguien puede decir que una persona que pasa por todo este proceso (con muchos otros matices y duelos por aquello que se va cediendo y reconociendo en el camino) es inconsciente a la hora de tomar la decisión? Alguien puede creer que son madres y padres que no conocen el proceso físico y emocional que tendrá su bebé en el parto y en la separación de su madre gestante? Yo doy fe de que poquísimos son quienes no son conscientes de lo que supone este proceso para ellos/as y sus bebés.
Muchas más parejas heterosexuales y con historias de maternidad y paternidad "al uso" hay que no son conscientes en absoluto de las necesidades de sus bebés y no por ello enjuiciamos y hacemos un examen de capacitación a cada una de estas parejas. Por qué entonces a quienes desean vivir ese amor eterno por sus hijos/as y luchan por conseguir que esto sea así?

Evidentemente, como sucede con cualquier otra obra humana, puede darse un mal uso de esta técnica de reproducción asistida, que es como se considera a día de hoy. Pero también de cada uno de los elementos y soluciones que el ser humano ha aportado a los problemas que se ha ido encontrando.

Y sí, lo he conseguido, he creado un pequeñísimo acercamiento a la maternidad subrogada... y os cuento por qué? Por esta entrevista que a una madre gestante se le ha hecho y que ha llegado a mi gracias a El Alma y la Lactancia al descubierto. Una entrevista en la que una mujer cuenta su experiencia. No la teoría que tengan unos u otros, o el juicio de unos u otros, sino su realidad. Y, personalmente, os invito a leerla para, sólo quizás, ver un poco más allá de lo que nos parece éticamente correcto o incorrecto y reflexionar sobre por qué lo vemos así, si hemos mirado detrás de la apariencia y el juicio rápido: http://m.20minutos.es/noticia/2291658/0/rebecca/madre-de-alquiler/mellizos-pareja-espanola/

Por mi parte, todas las familias son dignas, todos los amores son valiosos y todos los deseos basados en el amor y la responsabilidad han de recibir toda la ayuda posible para ser cumplidos. Por ello acompaño maternidades subrogadas como acompaño el resto de los caminos maternales: con honestidad, amor y consciencia.
No a las maternidades/paternidades de segunda categoría. Respeto para todas.


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com
Tellf: 600218964

lunes, 17 de noviembre de 2014

17 DE NOVIEMBRE: EL DÍA DE LOS BEBÉS QUE LLEGARON ANTES DE LO ESPERADO

Se estima que el 10% de los nacimientos de todo el mundo son prematuros, es decir, que se producen antes de la semana 37 de gestación, según la OMS.
Esto significa que cada día en todo el mundo madres/familias reciben en sus brazos a un bebé que seguramente no es como esperaban y suele requerir (dependiendo del grado de prematuridad) cuidados especiales y en ocasiones incluso intervenciones de las que dependen sus vidas.

Los motivos de los nacimientos prematuros pueden ir desde la presencia de determinadas patologías hasta motivos que médicamente sean inexplicables, pero todos ellos terminan con el resultado de un bebé que llega antes de lo que se esperaba y una madre/familia que vive con frecuencia angustiosamente el día a día en el que cada hoja del calendario es un paso enorme hacia esa ansiada llegada a casa todos juntos y con buena salud.

La labor de los profesionales sanitarios y los apoyos que las madres y padres puedan recibir en estos momentos por parte tanto de estos profesionales como de otros implicados en la maternidad y de la sociedad en general es fundamental para sobrellevar el día a día en el que frecuentemente la falta de novedades es la mejor de las noticias para las familias, pues supone estabilidad en el estado de salud de sus pequeños.
Además de ello, la implicación de las familias en los cuidados diarios de sus bebés es imprescindible para una mejor recuperación de los pequeños, así como para un estado emocional y psicológico más óptimo en la familia, tanto durante la hospitalización, si la misma ha de producirse, como posteriormente, en la llegada a casa y la cotidianidad que se basará en el vínculo y la confianza de esas madres y padres en su papel, entre otras cosas fundamentales.

Hoy, 17 de Noviembre, se celebra el Día Mundial del Prematuro y para recordarnos y hacernos más tangible la realidad que tantas familias viven se celebrarán en todo el mundo diversos actos.
Entre las entidades organizadoras de los actos de este año se encuentra en España la FNAP (Federación Nacional de Asociaciones de Prematuros), a cuya web os adjuntamos enlace para que conozcáis los distintos eventos previstos y podáis difundirlos: http://www.fnap.es/programas-prematurity-day.html y, claro está, en Europa EFCNI (http://www.efcni.org/index.php?id=wpd)

Desde SerDoulas queremos unirnos a este abrazo que hemos ido mandando durante el fin de semana en el que se han ido celebrando actos de visibilización sobre esta realidad. Queremos unirnos al abrazo a las madres, padres, familias, profesionales... Y al amor inmenso hacia esos bebés que luchan cada segundo, cuidados por todos y alimentados por el enorme amor y esperanza de quienes más los quieren y los querrán cada segundo de sus vidas.
Desear que algún día todas estas historias de superación, valentía, lucha y amor finalicen como todos los padres deseamos: viendo crecer sanos y felices a cada uno de estos bebés.


Por ellos, por las familias... Recordemos a los más pequeños de nuestra sociedad, porque sólo así podremos apoyarles, apoyar esa pequeña gran parte de nuestro futuro y a sus familias para que sientan un poco más aliviado, más abrazado ese camino de altibajos que muchas de ellas viven.


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y Nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com

domingo, 16 de noviembre de 2014

MATERNIDAD EN OTRAS SOCIEDADES... TAN LEJOS Y TAN CERCA

Cuando mujeres y familias de otros paises se acercan a nosotras, una de las cosas que explicamos es que no se trata de que cada Doula haga lo que desea, sino de que respondemos a las necesidades y realidad social de las mujeres y madres en el país donde ejercemos.

La maternidad, pese a tener un fondo instintivo y primal común, tiene, en cada cultura y sociedad, sus
propias influencias, creencias y realidades, lo que hace que las necesidades de cada una de esas realidades sean diferentes en muchos casos.
Si dentro de una misma sociedad dos mujeres pueden sentir necesidades diferentes, imaginemos a dos mujeres criadas y educadas en dos sociedades diferentes, quizás con creencias religiosas distintas, con visiones diferentes de la maternidad, de la crianza y de la estructura social en general.

Ya en el libro de Jean Leadloff "El concepto del Continuum" podíamos visualizar esa realidad, esas visiones distintas de una misma vivencia influenciadas por el entorno y las experiencias sociales y vitales propias y cercanas respecto a la maternidad y a muchas otras cuestiones. Y esto debería abrirnos los ojos.

Es importante entender el hecho de que las Doulas, como el resto de profesionales, son parte también de esas diferentes sociedades y, aunque entendamos el proceso de la maternidad como algo instintivo y primario, cada grupo responde a las necesidades de las mujeres a quienes atiende (las de la sociedad en la que vive) desde el conocimiento profundo de las necesidades, las realidades y las influencias que pueden recibir esas mujeres tanto de modo individual como colectivo. Porque si obviamos esas realidades tangibles no estamos escuchando realmente a esas mujeres.

En España nos encontramos en un momento en el que una parte significativa de las mujeres está mirando a otros espacios, a otras formas de entender la maternidad que pasan más por el instinto que por le intervención permanente que se mostraba hasta ahora como camino único.
Cada vez hay más mujeres interesadas en el proceso fisiológico real del parto, en las partes emocionales de la maternidad, en la unión y comprensión de la vivencia maternal en conjunto como un proceso natural y primario. Y, claro está, en cómo lugares en los que nunca se ha perdido esta visión experimentan y tratan la maternidad.

Por todo ello, entendemos como información valiosa el retrato de otras visiones de la maternidad, de otras costumbres y creencias. Y por ello nos ha parecido interesante acercaros esta revisión de las costumbres locales de dos sociedades nativas de Perú: Awajun y Wampis. Una revisión lejana pero cercana a la vez.
Esperamos que lo disfrutéis.
http://www.scielo.org.pe/pdf/rins/v23n1/a04v23n1.pdf



Bea Fernández
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964

sábado, 15 de noviembre de 2014

DÍA DEL PREMATURO: UN AMOR VIVIDO MINUTO A MINUTO

Hace unas semanas, en este espacio compartimos una pequeña anotación junto con un debate sobre la atención a los bebés prematuros y sus familias en nuestro sistema sanitario que podéis ver aquí.

Hoy, celebrando el día del Prematuro, retomamos este tema tan importante y que requiere tanto apoyo para familias y profesionales implicados en los cuidados tanto de los bebés como de sus padres y familias. Así, os compartimos este documental titulado "Prematuros" en el que podéis encontrar reflejada la realidad diaria de la vivencia de muchas madres, padres, bebés, familias y profesionales sanitarios.
Momentos buenos y más complicados, toda una montaña rusa en la que, sin esperarlo, las familias y los bebés se ven envueltos y los profesionales sanitarios han de atender día a día.
Cada día es un triunfo, cada pequeño logro, cada gramo de peso ganado un aliento más para esas familias que viven junto a sus bebés un minuto a minuto lleno de incertidumbre y de decisiones rápidas e importantes. Cada día pegados a sus bebés, estos padres construyen un vínculo fundamental para toda la familia lejos del escenario físico y emocional que esperaban tener para ello, pero luchando con su bebé para vivir su amor cada día pese a todas las dificultades.
2ª parte: https://www.youtube.com/watch?v=NfxxXfkBAcg
3ª parte: https://www.youtube.com/watch?v=UC7Tx3WGqlQ
4ª parte: https://www.youtube.com/watch?v=dkMQWAggMpI

http://www.aprem-e.org/aprem-celebrara-de-nuevo-el-dia-mundial-de-la-prematuridad/
En el día de hoy muchos espacios visibilizan la realidad, alumbran y arropan a estas familias y a estos bebés y reconocen el esfuerzo de muchos profesionales que, desde la comprensión y el amor, cuidan de bebés y familias facilitándoles cada una de las experiencias que viven cotidianamente.

Entre estos espacios está la Asociación de Padres de Niños Prematuros, APREM, que esta mañana en el Hospital Clínico San Carlos ha desarrollado un evento de reconocimiento y concienciación sobre el problema de la prematuridad de los bebés, sus posibles medios de prevención para reducir los casos de bebés prematuros y la ayuda y herramientas que estos bebés y sus familias puedan necesitar para su desarrollo feliz y pleno.

Desde SerDoulas nos unimos a este reconocimiento hacia el esfuerzo de profesionales y familias que han pasado por esta vivencia, y mostramos todo nuestro cariño y apoyo a cada una de las familias que cada día reciben a sus bebés antes de lo que esperaban.


Bea Fernández
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964




ACÉRCATE A LAS DOULAS EN BIOCULTURA, MADRID

BioCultura sigue su curso y la Asociación Red Circular de Doulas continúa acompañando 
a las mujeres y madres que hasta el stand 774  del pabellón 9 de Ifema se desplazan para encontrar 
un espacio diferente dentro de la feria. 

Dentro de esa intención de acercar y encontrarnos, el domingo día 16 a las 18h esta asociación nos invita a una charla abierta participativa sobre el papel de la Doula y la realidad de sus funciones. 

Estáis todos/as invitados/as!!



viernes, 14 de noviembre de 2014

LA MATERNIDAD EN BIOCULTURA, DEL 13 AL 16 DE NOVIEMBRE EN MADRID


Las Doulas somos un reflejo de los deseos y necesidades de una parte de la sociedad, de una parte de la maternidad. Como tal, nos mostramos y nos abrimos al mundo en diversos actos y espacios, y por ello las compañeras de Red Circular de Doulas participan este fin de semana en la feria BioCultura. 
Entre estas compañeras se encuentra una de las integrantes de SerDoulas, Bea Fernández. Y con ella hablamos para que nos cuente esta experiencia como Doula.

- Bea, ¿por qué acudir a BioCultura como Doulas?

Biocultura es un espacio que se celebra desde hace ya muchos años y que cada vez tiene más difusión. En él se pretende dar cabida a opciones de alimentación y vida diferentes, que ahonden más en la consciencia y en la decisión libre. Y esto es un poco lo que las Doulas ofrecemos: un espacio, que las madres y familias deciden tomar o no para sí, en el cual poder vivir la maternidad a su modo, sea o no el modo "popular" que se muestra en los grandes medios de comunicación y que a través de ellos se normaliza.


- ¿Qué podemos encontrar en BioCultura si somos madres o familias y nos acercamos a este espacio?

De entrada, encontramos un ambiente relajado, distendido, lleno de olores, sabores y espacios que nos encandilan y nos atrapan. Todo es apetecible, sin grandes carteles y saturación de informaciones ofrecidas por grandes marcas. Encontramos artesanía en todos los sentidos: en la alimentación, la ropa, los juguetes, los artículos de cosmética o decoración... Y en el hacer, a través de terapias de las que podemos encontrar amplia información. 
Y, claro está, artesanía en la maternidad a través de profesionales que creemos en las maternidades, en las mujeres y en sus decisiones.
Además, podremos encontrar un bello espacio familiar que se puede utilizar de espacio de lactancia si decidimos hacerlo así, pero que también es un punto de encuentro con otras familias, un espacio para compartir fuera del ir y venir de la feria en sí.



- Y en el stand donde se encuentran las Doulas, ¿qué podemos encontrar?

De entrada, he de decir que el stand 774 de la Feria BioCultura no es sólo de Doulas. Es un espacio compartido entre la asociación Red Circular de Doulas y las asociaciones de apoyo a la lactamcia materna Multilacta y Lactavida
Desde este espacio no se intenta captar a nadie ni vender nada, sino ofrecer informaciones y espacio a las mujeres y familias que desean acercarse a nosotras. A través de la presencia y atención de las Asesoras de Multilacta y Lactavida y de las Doulas de Red Circular de Doulas las personas interesadas podrán acercarse a su labor, a la realidad de la lactancia materna y de la maternidad. 
Además, es en este lugar compartido, ubicado al final de la feria, donde se ubica el espacio dedicado a lactancia y familias del que hablábamos antes.


-  No es el primer año que Red Circular de Doulas acude a este evento¿Cual es tu experiencia en este espacio de BioCultura como Doula? ¿Qué personas se acercan a vosotras en él?

Efectivamente, Red Circular de Doulas lleva varios años acudiendo a BioCultura y cada año la experiencia ha sido muy positiva para todas las compañeras que hemos colaborado con nuestro tiempo y disposición. 
No encontramos allí con mujeres y familias de todo tipo. Algunas saben ya lo que somos las Doulas y otras se acercan por curiosidad o tienen una idea que a veces dista un poco de la realidad, y compartir con todas estas personas es siempre muy enriquecedor. Nos transmiten experiencias, emociones, saberes y situaciones que nos hacen aprender más de la maternidad, de sus diversos caminos y realidades y que nos hacen crecer, además de ofrecernos la oportunidad de acercarnos a más personas para mostrar también nuestra realidad.


Como veis, BioCultura es mucho más que un espacio donde adquirir productos ecológicos. Es un encuentro, un compartir y una forma de mostrar que hay otras formas de vivir y todas son maravillosas si así lo sentimos cada uno.


SerDoulas
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964




miércoles, 12 de noviembre de 2014

MÁS DE 40 AÑOS TRABAJANDO POR LA MATERNIDAD

Todas las revoluciones comienzan con personas comprometidas con un ideal y que no suelen tener fácil trabajar por el mismo. Este es el caso de Ina May Gaskin, fundadora del Centro de Partería The Farm en Tennessee (EEUU), que desde 1971 lleva ayudando a las mujeres que hasta allí se acercan a tener el parto que desean para ellas y sus bebés.
Hoy os compartimos este video de esta gran profesional, reconocida por asociaciones de Obstetricia y otras entidades como Lamaze Internacional la Universidad de Yale, es una de las ganadoras del Right Livelihood Award del año 2011 y sigue ofreciendo conferencias y difundiendo el mensaje de la libertad y el respeto al proceso de parto y nacimiento en todo el mundo. 

Y todo esto empezó hace más de 40 años con unas caravanas de autobuses que recorrían parte de EEUU, con una mujer que decidió aprender, difundir, compartir y ofrecer el parto y el nacimiento reales, puros... 

Si tenéis curiosidad sobre la vivencia y la historia de esta gran profesional, tenéis aquí varios enlaces interesantes y también podéis buscar su libro "Partería Espiritual", así como otras publicaciones de Ina May Gaskin. 

http://www.thefarmmidwives.org/index.html
http://inamay.com/
http://www.thefarm.org/midwives/img.html

Nosotras os dejamos este video para que lo podáis disfrutar. 


martes, 11 de noviembre de 2014

COMUNICADO A FAVOR DE LA LIBERTAD DE DECISIÓN DE LA MUJER DE PARTO: VOS PODÉS, ONG


Compartimos y apoyamos hoy este comunicado que las compañeras 
de Vos Podés Ong nos hacen llegar. 
Porque el parto de cada mujer es suyo, su experiencia es suya, sus decisiones son suyas, sus necesidades son suyas y es imposible empoderar y respetar realmente a la mujer y su maternidad si se la pretende dirigir y condicionar hacia lo que unos u otros creen mejor para ella. 
En un conjunto de profesionales que trabajamos por y para el respeto a la maternidad no tienen cabida los paternalismos, los juicios sobre la capacidad de decisión de las mujeres, 
su consciencia en las decisiones que toman, su indudable capacidad 
para elegir lo mejor para ellas y sus bebés 
y su clarísima y natural capacidad para traer al mundo a sus bebés.
Sólo quien no cree y tiene integradas realmente estas cuestiones es capaz de dudar de ellas
y, por tanto, ve amenazas donde existe apoyo y libertad. 
Sólo respetando de forma integral a la mujer y sus decisiones podremos acercarnos al respeto a la maternidad de forma tangible y real. 
RESPETO REAL YA PARA TODAS LAS PERSONAS!


domingo, 9 de noviembre de 2014

ESPACIOS EN RED CON SERDOULAS: EL ALMA Y LA LACTANCIA AL DESCUBIERTO, NUEVOS CAMINOS...

La maternidad tiene muchas visiones, muchos caminos y opciones que a veces ni podríamos habernos imaginado antes de introducirnos en este camino mágico y lleno de emociones. Por eso es importante abrir, crear, aprender, avanzar, reflexionar y hacer de cada día una nueva oportunidad para ello, y para mucho más. Tanto como personas como desde el punto de vista de madres, padres y profesionales, todo ello es importante, fundamental para valorar como merece y ubicar a la maternidad en el espacio que realmente debe estar. 

Nuestra red de trabajo continúa creciendo con nuevas profesionales, formadas y en formación, que nos ayudan a aprender y compartir cada día. A seguir avanzando hacia la red que soñamos cada día, hacia el lugar que imaginamos, en el que las madres, padres y familias encuentren respuesta a las necesidades e inquietudes que puedan tener en cada momento, sintiendo que todos los que trabajamos para ello lo hacemos desde la honestidad, la humildad, la confianza y el saber del lugar que ocupamos y los límites de cada uno de nosotros en nuestro trabajo con la maternidad. 


Hoy os queremos acercar el espacio de Sheyla Gómez, creadora y gestora de El Alma y la Lactancia al Descubierto, y nueva colaboradora de nuestra red que crece cada día, al paso que nos marca la maternidad. Ella nos acercará nuevas opciones formativas interesantes sobre temas relacionados con la maternidad y el crecimiento personal que seguro os interesarán, mientras que nosotras también haremos nuestra pequeña contribución a su espacio. 

Gracias, Sheyla, por tu ayuda y energía diarias y por esa ilusión tan especial que desprendes.
http://www.elalmaylalactanciaaldescubierto.es/

jueves, 6 de noviembre de 2014

ESPACIOS EN RED CON SERDOULAS: COLO DE MAI, ALMA Y CORAZÓN EN LA CRIANZA

Sabéis que uno de los objetivos de nuestro equipo es crear una red que ofrezca recursos a las madres, familias y sociedad en general, que ofrezca trabajo en equipo y colaboración a los profesionales implicados en la atención y cuidado de la maternidad.
Porque sólo colaborando y aprendiendo entre los diversos profesionales podremos hacer una atención integral como merece la maternidad, las mujeres, bebés y familias que cada día viven este camino lleno de sorpresas y sensaciones inesperadas e intensas. 

Hoy os acercamos uno de los espacios con los que estamos en red, Colo de Mai, el proyecto de nuestra Paula Vázquez.
En él podréis encontrar Asesoramiento Maternal, en pañales, lactancia y porteo. También un espacio donde poder buscar no sólo comprar lo que necesitéis, sino que quien os lo vende se interese por asesoraros de modo honesto y respetuoso en el momento en el que lo preciséis. Y, claro está, podréis encontrar tras todo este proyecto a una gran mujer y madre que muestra en cada acto su corazón y su saber. 

Os animamos a compartir y difundir su trabajo para que llegue a todas las mujeres y familias, para que podamos ayudar a crecer en una sociedad mejor a nuestros hijos: nuestro futuro.
http://colodemai.com/


miércoles, 5 de noviembre de 2014

LA VIOLENCIA QUE NO PODEMOS SEGUIR SIN VER...

Imagen de http://carlaraiter.com/1em4/galeria/ 
En 2013 el Instituto Nacional de Salud Pública de México publicó un estudio sobre el abuso en las salas de partos, determinando en él, entre otras cosas que “La proporción de mujeres que reportan algún tipo de abuso durante la atención del parto fue de 29%”.


El gran problema del abuso en el parto es no sólo que se produzca, sino la impunidad con la que
sucede, así como (tal y como ocurre en otro tipo de abusos) la culpabilización sistemática de las mujeres que se sienten abusadas, a quienes se pretende obligar a agradecer a sus abusadores la atención recibida y a mantener plenitud de felicidad por el simple hecho de estar vivas tras su parto y el nacimiento de sus bebés.

La violencia obstétrica es una parte más de la violencia de género que, además, conlleva una serie de características muy claras que la determinan en cuanto a la vivencia que de ella se tienen.
- Siempre menospreciada por la parte de la sociedad que conserva ese machismo brutal que anula a la mujer y sus emociones y vivencias.
- También es menospreciada por esa otra parte de la sociedad que entiende como “ejemplo” femenino la imagen de la mujer fuerte que no se sienta dañada por nada y que, si el inevitable daño llega en algún momento, no muestra sus emociones y no se deja llevar por ellas.
- Además, lleva añadida esa visión de la maternidad como una experiencia de sacrificio y abnegación en la que la libertad de elección y el disfrute son cuestiones absolutamente secundarias que, si se esperan, son muestra de un carácter egoísta y caprichoso.
- Se ve influida la vivencia de la violencia obstétrica también por esa visión que aún se conserva en muchas culturas y sociedades de los profesionales sanitarios como personas superiores social e intelectualmente. Como personas a las que obedecer sin preguntar y sin cuestionarnos métodos ni opciones de tratamiento.
- Se da la circunstancia, además, de que estos mismos profesionales por los que la mujer se siente abusada (en algunos casos abusada físicamente, en otros psicológicamente e incluso en todas las formas, incluida la vivencia de haber sido penetrada contra su voluntad. Es decir, violada) son los que estaban designados para proteger la salud de la mujer y su bebé, y la salud implica mucho más que el hecho de que una madre y un bebé salgan vivos de un parto. Así que se produce una paradoja y una sensación de indefensión que en muchos casos bloquea a la mujer.
- Claro está, incluye también la violencia obstétrica la vivencia de la propia sexualidad y cómo se produce esta, lo cual viene condicionado no sólo por las vivencias de la mujer en este aspecto sino también por la herencia educacional y cultural que cada mujer recibe, y que la condiciona en gran medida. Lo cual puede hacer que pese a que se haya sentido u abuso sexual durante la atención al parto, prenatal o en el posparto, se llegue a sentir vergüenza incluso a expresarlo, que se llegue a sentir lo sucedido como algo normal (merecido) ya que ninguna otra mujer parece sentirlo así, o al menos no lo muestra.

Todos ellos, entre otros muchos, son factores que influyen en la vivencia de la violencia obstétrica, ya que marcan desde el derecho a sentir que hemos sido maltratadas o abusadas (como si alguien pudiera marcarnos si podemos o no sentirnos de un modo u otro) hasta la vivencia de este abuso como un precio que hemos de pagar dentro de nuestra maternidad y que, por tanto, es normal que nosotras o cualquier otra mujer (incluidas nuestras hijas) pueden tener que pagarlo para llegar a la maternidad.

Con esta realidad social, que sólo hemos expuesto en parte porque es mucho más intrincado y complejo y con matices propios en cada cultura, las mujeres que se sienten víctimas en su parto son instadas a ser felices, a vivir una maternidad plena y segura y volver a ser miembros productivos de la sociedad, dando por hecho cosas como que tendrán depresión posparto, y sin recibir espacios de escucha, comprensión y apoyo en los que puedan manifestar libremente lo que han vivido y, sobre todo, cómo lo han vivido y lo que ello les hace sentir.

Porque la violencia obstétrica es casi invisible, en muchos casos es incluso difícil de demostrar en un proceso judicial porque no es comprendida ni reconocida por una gran parte de la sociedad. Pero existe, y afecta no sólo a la mujer que la recibe, sino a su bebé/s, a su familia y a toda la sociedad porque cuando una persona se siente abusada y maltratada por una parte del sistema creado para cuidarla, significa que ese sistema no funciona adecuadamente y, por tanto, no es positivo tal y como está para la sociedad y se ha de trabajar para cambiarlo.

Iniciativas como la llevada a cabo por el Gobierno de México (a la cual tenéis AQUÍ enlace) con la realización y publicación de este estudio al que hacía referencia al principio de este texto son primeros pasos necesarios para ver el problema y buscar soluciones. Son esperanza para todas esas mujeres que sienten que se les ha robado su dignidad, su confianza en ellas mismas y en el sistema, su seguridad emocional y sexual, parte importante de su maternidad... y mucho más que sienten robado, porque en cada mujer la violencia obstétrica tiene unas consecuencias.

Es fundamental visibilizar, crear espacios de expresión libre y encuentro, de comprensión por parte del sistema y los individuos que lo forman de las emociones y vivencias de las mujeres que se sienten abusadas.
Es fundamental la concienciación de la sociedad, la escucha real de las necesidades de las mujeres abusadas, que el sistema judicial escuche la realidad psicosocial de este problema que se ha convertido durante años en plaga silenciosa y ha marcado a tantas mujeres y familias.
Es fundamental la unión de los profesionales para conseguir una realidad diferente. Obstetras, Matronas, Psicólogos y otros profesionales sanitarios, Parteras, Doulas y cada profesional implicado en la atención en cualquiera de los aspectos de la maternidad, así como los profesionales del área jurídica y los agentes sociales.


Porque sólo a través de la comprensión y la actuación integral conjunta sobre el problema podremos resolverlo.


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y Nuevos Caminos Maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com




lunes, 3 de noviembre de 2014

LA DOULA: PROFESIONAL DEDICADO AL ACOMPAÑAMIENTO EMOCIONAL EN LA MATERNIDAD


Mucho se habla de las Doulas, mi profesión. Mucho se comenta, se malinforma, se confunde, se informa a medias o se saca de contexto... Y mucho es el daño que se hace una profesión que, pese a quien pese, es más antigüa que muchas de las que llevan ya años reconocidas y reguladas, pero que es ahora cuando en nuestro país se intenta encajar bajo unas líneas concretas y definidas para que podamos ser no sólo una realidad en la sociedad, sino también ante cualquier estamento público y podamos seguir creciendo, acreditando nuestra labor y formación, y definiendo de un modo formal en todos los aspectos. 

Las Doulas somos tan viejas como la maternidad. Llegamos al tiempo que ésta, junto con las Parteras, quienes ahora en muchos países son sustituidas por profesional sanitario cualificado y especializado (Matronas) y en otros trabajan de su mano en muchas ocasiones. Y la maternidad es tan vieja como la propia humanidad, de eso no tenemos duda. 

Las Doulas siempre han estado al lado de la mujer en su maternidad, siempre han ofrecido su mano, su comprensión de los procesos maternales y sus emociones. Han permanecido ofreciendo su escucha sin respuestas. Porque las Doulas no ofrecemos respuestas... Confiamos en la maternidad, en la mujer, en el bebé, y en sus caminos. En que encontrarán sus respuestas. Y si nosotras diéramos respuesta... ¿de quién sería esta respuesta?

Las Doulas conocemos los caminos maternales y las implicaciones emocionales de los mismos, pero no indicamos a las mujeres qué caminos tomar o cómo vivir los que han elegido. Ni siquiera les decimos las herramientas a utilizar para alcanzar sus objetivos, pese a conocer muchas herramientas. Sino que ponemos las posibles en la mesa sin esperar siquiera que ninguna sea elegida por las mujeres. 

Las Doulas no trabajamos por una mejor, más natural o más feliz maternidad, sino que nuestra función es estar al lado de cada una de las maternidades que acompañamos, sin esperar que la mujer elija lo que creemos que será mejor para ella porque no creemos que nada en concreto sea mejor para ella, ya que sabemos que sólo ella debe valorar eso, sino que estamos a su lado mientras vive y decide... o decide no hacerlo. 

Las Doulas no tenemos un objetivo propio en las maternidades que acompañamos, sino que acompañamos el fluir de esa maternidad como se produzca, con sus cambios, con sus momentos hermosos, dolorosos, de dudas, de miedos, de plenitud... Ni siquiera tenemos como objetivo el que en un origen nos transmita la mujer como propio, ya que éste puede cambiar a lo largo del acompañamiento... 

Nuestro objetivo es estar de ese modo, sin esperar, sin desear, sin proyectar nuestros miedos, vivencias, expectativas sobre la maternidad en general o sobre la de la mujer a quien acompañamos en particular, sin volcar nuestra visión de la maternidad, sin valorar como positivas o negativas las vivencias... Todo ello mientras a quien acompañamos desee que estemos, porque tampoco esperamos estar a su lado más o menos tiempo. 

Entonces... ¿es esto lo que tenemos en común o nos diferencia del resto de las personas que están junto a la maternidad?


Cada persona que está junto a la maternidad tiene una función, un papel... Y es fácil que se confundan cuando alguno de ellos parece menos delimitado y... ¿hay algo menos delimitado que el acompañar la parte emocional?

La base de las Parteras y Matronas es el bienestar de la salud de mamá y bebé en base a los conocimientos fisiológicos, emocionales y psicológicos que tienen sobre la maternidad, así como la prevención y tratamiento de cualquier imprevisto que pueda alterar ese bienestar, por lo que en un momento dado la parte emocional puede quedar anulada en favor de esa prioridad básica. Así que, en ese sentido, ellas no pueden garantizar un acompañamiento integral a nivel emocional a la maternidad. Y muchas lo saben y por ello trabajan en equipo con Doulas. 

La base de Terapeutas, Coach y otros profesionales es que la mujer consiga el objetivo que se ha marcado, y ofrecerle herramientas para que así sea (sea este objetivo sentirse mejor, conectar mejor con su maternidad, tratar alguna patología o mejorar su bienestar), y por ello, al establecerse un objetivo, el acompañamiento emocional queda también supeditado a los pasos considerados como necesarios para poder alcanzar el objetivo y, claro está, se generan y proyectan las expectativas correspondientes sobre el éxito que supone alcanzarlo y que la mujer se sienta satisfecha con su logro y cómo se la ha ayudado a conseguirlo. 

La base de las personas que nos rodean socialmente (amigos, familia, pareja...) es facilitar el bienestar de la mujer o, más bien, el concepto de bienestar que ellos proyectan sobre la mujer y su maternidad. Se preocupan por ello y, lógicamente, esta implicación tan intensa hace que no puedan permanecer a la distancia cercana necesaria para acompañar ya que, evidentemente, son parte activa implicada en la vivencia maternal y vital de la mujer junto a quien están. 

Es evidente pues que la maternidad no es acompañada realmente por todos los que nos rodean como lo es por nuestra Doula aunque puedan apoyarnos y ofrecernos un espacio más o menos puntual, ya que cada uno tiene sus implicaciones, funciones y espacio, siempre que queramos darles a cada uno ese espacio y hasta donde se lo queramos dar. 

Las Doulas en su formación aprenden su espacio, su forma de estar, lo que supone estar por y para la maternidad como Doula y nada más que como Doula. Aprenden a identificar cuando exceden esa linea para recolocarse en su espacio y volver a ser la Doula que son o bien abandonar ese acompañamiento en favor, si la mujer lo desea, de otra compañera que sí pueda estar en el lugar de la Doula. 
Las Doulas en su formación y en su trabajo diario ejercen reflexión, autocrítica, actualización constante, revisión de su estar y de su sentir respecto a cada acompañamiento. Porque las Doulas no tienen más objetivo que ese estar, ese ofrecer espacio a la maternidad para que sea la que deba ser, la que fluya... 
Las Doulas son las profesionales que acompañan emocionalmente la maternidad, tal y como otros profesionales o personas del entorno tienen otras funciones. 

Cada profesional o persona que nos rodea tiene un espacio, y todos pueden estar en armonía si comprenden este hecho y respetan a los demás... y si nosotras, las mujeres, las madres, decidimos que estén presentes en nuestra maternidad. 
Sólo reconociendo el espacio y funciones de cada uno de los profesionales y respetándolos podremos trabajar en equipo y armonía y aprender unos de otros. Y sólo de este modo podremos vivir desde el respeto real a las decisiones de las mujeres y, por tanto, desde el respeto verdadero a su ser. 


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en Duelo y nuevos caminos maternales.
serdoulasmadrid@gmail.com