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martes, 24 de mayo de 2016

QUERIDA SAMANTA VILLAR...



Querida Samanta,

Me dirijo a ti no sólo como una de las responsables de tu propio programa, sino también como madre que eres, papel del cual espero que disfrutes enormemente y que te aporte tanto al menos como sentimos muchas mujeres que nos ha aportado nuestra llegada a la maternidad.

Mi nombre es Bea Fernández. Soy Madre de 5 bebés estrella, de una niña arcoíris y de otro bebé que está en camino y que, pese a sus problemas de salud actuales, esperamos que sea otro arcoíris más que nos ilumine cada día con su presencia.

Además, soy Doula especializada en duelo, infertilidad, adopción, bebés con problemas de salud y gestación subrogada. Así que, como ves, algo de los procesos maternales puedo conocer tanto de modo personal como profesional. Y por ello me atrevo a escribirte, como sé que muchas madres más lo han hecho.

Mi historia comenzó en 2007, cuando perdí a mi primer bebé en primer trimestre de embarazo y, de repente, me encontré de bruces con una dura realidad: ni mucho menos todos los bebés llegan a crecer sanos y felices en brazos de su familia. De repente, todo lo que creía cierto y todo lo que pensé que aseguraba que mi bebé creciera sano se convirtió en algo que favorecía este hecho, pero que ni de lejos lo garantizaba. Podía cuidarme, tener precaución, reposos, los mejores profesionales del mundo o lo que quisiera. Pero si mi bebé no debía llegar, no lo haría independientemente de todo ello. Aprendí que sólo podía cuidarle y esperar que lo demás fluyera de modo sano. Pero que una gran parte de la maternidad no estaba en mis manos realmente, sino en las de la vida.

Desde ahí, he tenido a mi hija, que pronto hará 8 años y varias pérdidas prenatales más. Y ahora estoy embarazada de un bebé con Hernia Diafragmática Congénita, una malformación fetal mortal en un 50% de los casos según los estudios.

En este camino desde el 2007 he aprendido mucho, muchísimo. Y sé que me queda mucho por aprender. Y siento que gran parte de lo que he aprendido con mis duelos, mi información y formación y el acompañamiento que he dado a quienes así me lo han pedido se remueve al ver cómo ha sido tratado el tema del duelo prenatal en tu programa.

Para empezar, creo que es importante ser muy conscientes de que el porcentaje estimado de embarazos que no llegan a término con un bebé vivo es de un 25%. Es decir, que los casos de madres y familias que han de asimilar la despedida temprana de sus bebés, que es tan antinatural y tan dolorosa, son muy abundantes. Una de cada cuatro mujeres ha tenido un aborto involuntario en algún momento de su vida, y eso requiere mirar más hacia esa situación, pues afecta a muchas personas, a muchas familias, a una parte importante de la sociedad. Y en este punto agradezco que lo hayáis reflejado en tu programa.

La gran cuestión es… cómo se refleja. Se nos presenta a una mujer que, evidentemente, no ha procesado el duelo por la muerte de su bebé. Que utiliza un mecanismo de apoyo o incluso de huida para sostenerse y continuar en su día a día. Y, perdóname, yo entiendo que pertenecéis a un medio de comunicación, sé que o seguís por la expectativa de audiencia que pueda dar cada historia a la hora de elegir, y que de eso vivís… Pero ¿de verdad crees que este es el modo más adecuado de reflejar con normalidad el duelo por pérdidas perinatales o neonatales? Sacando un caso de una mujer que, evidentemente, lo vive de un modo no natural, sino patológico, lo que conseguimos es que la visión de las mujeres y familias que deciden sentirse libres para vivir su duelo sea el de personas que se regodean en su dolor. Y esa no es la realidad.

El proceso de duelo está definido como la reacción natural a la pérdida de un ser querido o una abstracción equivalente. Un proceso que afecta a nivel físico, mental, emocional y social a quienes lo viven. Pero un proceso natural al fin. Que requiere su aceptación, su integración y normalización. Que es ignorado y patologizado por una parte de la sociedad que no quiere o no puede mirar al duelo de otros por diversos motivos. Y que, por tanto, en un porcentaje alto de vivencias no es comprendido ni apoyado y se ve condenado a la ocultación en lugar de permitir una normalización y socialización sana y natural.

No dudo de que antes de ser madre pudieras imaginar el torrente de emociones de una pérdida de un bebé, pero ahora que lo eres quizás tengas aún más herramientas para ello. Y por eso me sorprende el tratamiento que ofreces a este tema.

Me pregunto por qué no acudisteis a alguno de los profesionales que trabajamos con duelo a diario. Hay una asociación de Psicología Perinatal en nuestro país, por qué no preguntar a ellos por el duelo. Hay Matronas y otros profesionales sanitarios que cada día viven con las mujeres y familias los procesos de duelo en los centros hospitalarios, por qué no consultarles las vivencias que comparten. Hay Doulas especializadas en duelo en España, por qué no llamarnos y preguntarnos cómo lo viven las familias a nivel emocional.

Por qué acudir a una historia que claramente busca el morbo por mucho que lo tiñáis de ternura y comprensión. Es una forma más de vivirlo, una realidad innegable. La de esta mujer y otras. Pero no es la habitual. Y mostrarla de modo aislado la hace parecer normal cuando no lo es. Y hablo a nivel estadístico, no opino sobre la normalidad o no de utilizar un reborn para tapar un espacio emocional, social y psicológico que no podemos rellenar de otro modo.

La mayor parte de las mujeres y familias viven su duelo procesando su realidad y sus emociones, aceptando su pérdida por dura que sea, buscando los apoyos que pueden a nivel profesional y personal y sanando sus heridas más que comprensibles poco a poco, desde la aceptación y el permiso que obligatoriamente han de darse para poder avanzar en su propio camino.

Querida Samanta, comprendo vuestra necesidad de espectáculo y audiencia. Y comprendería que mostrárais esta realidad minoritaria si lo hubierais hecho en el marco de las diferentes realidades del duelo. Pero desde este prisma aislado nos hacéis un flaco favor a las madres y familias que tratamos de vivir nuestro duelo desde la salud mental, física y emocional que el proceso representa.

Por ello, Samanta, personal y profesionalmente me dirijo a ti. Porque la necesidad de estas familias es la normalización y no este tipo de trato. Porque como medio de comunicación tenéis una responsabilidad social que no deberíais eludir. Y porque no es justo ni adecuado que se juegue a conseguir audiencia con este tipo de temas.

Lo siento, Samanta. Esperaba sentir emociones con tu programa, con tu camino a la maternidad. Pero no esperaba que las emociones fueran tan negativas.


Bea Fernández, Madre y Doula.

lunes, 18 de abril de 2016

ACOMPÁÑAME EN EL ADIOS

Un día cualquiera, en un parto cualquiera, en un lugar cualquiera... la historia de una mamá que espera ilusionada a su bebé, con el alma y la vida abiertas y preparadas para recibir a quien, sin duda, será el amor de su vida. Su centro, su cimiento, su todo...
Pero esa mamá vuelve a casa con los brazos vacíos. Un cuarto lleno de ropa, muebles, complementos, detalles y todo tipo de elementos comprados con sumo cuidado para que sean los perfectos para su bebé. Para ese bebé que nunca los usará. Para ese bebé que ya no irá a crecer en esa casa, ese cuarto y esos brazos... Ese bebé que ya tampoco está en el vientre donde ha crecido y recibido alimento y amor durante toda su vida.

Y así llega a casa esa madre, esa familia... con un vacío interior enorme, que lo consume todo. Y un
vacío cotidiano que cada acto, cada momento cotidiano que vivan, les recordará cada una de las pequeñas cosas que pensaban y esperaban compartir con su bebé pero que ahora están vacías... incompletas.
Porque cuando tu bebé marcha, tu mundo entero creado para él o ella se va detrás... y sólo queda el espacio que esperabas que ocupara en tu vida, en tu alma y en tu corazón. El espacio que ya habías empezado a crear para él o ella.

Habrá quien se acerque a esa familia con la mejor intención para aconsejar, para decirles que desmonten aquella habitación que ahora ya sólo les trae dolor. Que guarden en una caja la ropa o los juguetes para otro bebé que tengan. "¿Otro? Pero son suyos, no de otro". Pero es que esa identidad, ese espacio inmenso en nuestra vida de ese bebé es algo que la sociedad en general aún no ha creado, aún no le ha conocido, no le ha hecho presente. Y esos juguetes, esa ropa realmente para la sociedad no son de nadie... eran para alguien que ya no vendrá.
Las emociones con las que se han comprado, se han elegido y se han preparado son algo que llena a quienes han volcado todo ese amor y esa esperanza de vivir juntos, de crecer juntos. Pero no llenan a nadie más, nadie más las conoce o las comparte. No de ese modo.

También habrá quien simplemente evite el tema, evite encontrarse o hablar con esa madre, esa familia. Porque no saben qué decir, cómo actuar, cómo consolar o qué hacer para que se sientan mejor, no saben qué necesitan esas personas que ven desoladas. "Lo que necesito es que mi bebé esté aquí. Vivo, sano y feliz". Y es que no hay palabras mágicas, no hay fórmulas infalibles para consolar cuando lo que sucede te arrasa y es natural que te arrase. Nada de lo que se diga será lo que nos levante, lo que nos haga sonreir... porque nuestros motivos para sonreir son pocos o ninguno. Porque en ese momento necesitamos llorar. Y, de hecho, cuanta más intención se pone en ese "voy a ver si les animo", más complicado suele ser. Porque quizás sólo se ha de estar... estar ahí para quien en ese momento necesita llorar, necesita no sonreir, necesita dejar que salga la pena, la rabia quizás... Pero nos es difícil estar junto a esas personas en ese momento. En general, la sociedad no está acostumbrada a sentir y vivir eso junto a otros, sino a esconder las penas y los malos momentos.

Y quizás haya quien simplemente entre tras esa familia en esa casa, en silencio, observando la escena, el sentir... y ofreciendo un pañuelo si se necesita, llevando un vaso de agua si es necesario, haciendo una cena si es el momento... Dejándose a sí mismo en la puerta y volcándose en esas personas, en esa familia que tiene un inmenso vacío donde antes había ilusión y vida.

Cada uno de los que estamos cerca de estas familias podemos elegir cual de esas personas somos, cómo estamos junto a esas personas... y si somos capaces de estar del modo que necesitan.
Y cada uno de los que vivimos la despedida de nuestros bebés podemos también decir qué necesitamos en cada momento, elegir si deseamos estar acompañados o no y por quien... cómo y con quien queremos vivir nuestro duelo.

¿Qué elegís vosotr@s?


Bea Fernández, 
Doula especializada en duelo y nuevos caminos maternales,
Madre.


martes, 27 de octubre de 2015

SON MIS ZAPATOS, NO LOS TUYOS

Hace un tiempo me casé. Sí, las etapas de esta vida me llevaron a casarme con quien creía que estaría siempre compartiendo mi vida y, pese a que no fue así, estoy muy agradecida por esa vivencia y por esa persona.

El caso es que, como toda novia, preparaba ese día con inmensa ilusión. Iba a ser un día único en mi vida y mimaba cada detalle porque sería irrepetible. Quería que todo fuera perfecto y había mucho que hacer y que elegir.
Desde las flores, lugar y tipo de ceremonia, vestido, invitados... y entonces, un día, me di cuenta de que no tenía zapatos aún y faltaba muy poco para la fecha de la boda. Me estresé mucho, porque realmente no tenía mucha idea de zapatos de novia y lo que había visto por ahí me había asustado un poco, la verdad tanto en cuanto a diseño como a precio. Además, mi presupuesto no me permitía errores ni segundas compras, por lo que solo tendría una opción para comprar los zapatos ideales.

(ya sé que a estas alturas estáis pensando que me ha cambiado al sector de la moda, pero os pido que sigáis leyendo y veréis como todo tiene sentido)

Pensé lo que era importante para mi: que fueran bonitos... Sí, eso era importante porque se verían bajo el vestido que con tanto mimo había elegido y pedido reformar a mi gusto. También que fueran cómodos, eso sí, pues eran muuuuuuchas horas de pie y no pensaba quedarme parada después de la cena. Quería disfrutar el día hasta la mañana siguiente sin problemas. Y, claro, estaba el tema del presupuesto. Debían adecuarse a él. Era lo que había, y era limitado porque se me había escapado ese gasto de mi cálculo.

Ordenadas mis ideas sobre los zapatos ideales, pensé que sería bueno que alguien más experto que yo me acompañara a comprarlos, por lo que llamé a una amiga que se había casado hacía poco y que mantenía toda esa sabiduría sobre bodas y sus entresijos que las personas atesoran cuando preparan su boda desde el principio. Un cúmulo de conocimientos sobre tiendas, precios, cuestiones prácticas y consejos. Ella lo había vivido y sabría orientarme seguro!

Encantada, accedió a acompañarme. De hecho, para ella era en parte como revivir la ilusión de su propia boda y, por otra parte, era muy halagador que yo confiara uno de los secretos de la boda en ella... y que le pidiera estar conmigo!

Pasamos la tarde recorriendo tiendas en Madrid. Tiendas de novias, especializadas en calzado para
novias, zapaterías normales... Y al fin, al borde de la desesperación, en una de ellas encontré los zapatos que había descrito a mi amiga días atrás! Los que había visualizado! "Son estos, son los tuyos!", reconoció ella rápidamente.
Pero yo estaba en otro planeta, enamorada de otros zapatos que reposaban cerca de aquellos que encajaban perfectamente con lo que había deseado hasta ese momento. Los que me atraían tanto como para hechizarme no eran lo pensado, sino unos preciosos zapatos de tacón infinito en color blanco roto, forrados y un poco más caros de lo presupuestado... Realmente no encajaban con lo que yo había imaginado y deseado antes, pero ahora eran lo que yo quería. Quería esos zapatos aunque tuviera que descalzarme a ratos para bailar!

Inmediatamente mi amiga me empezó a recordar lo que yo deseaba al empezar la búsqueda, las razones más que lógicas que le había dado para elegir los zapatos cómodos y no los que se habían convertido en el objeto de mis anhelos. Con toda su buena intención, me recordó cada palabra mía, cada motivación y circunstancia, que habíamos recorrido más de 15 tiendas de todo Madrid para encontrarlos y que ahora al fin los tenía delante y no podía dejarlos ir. Que ya los tenía casi en mi mano, que tenía en mi mano lo que había deseado que, además, era lo mejor que podía elegir de modo lógico.
- Tienes estos en el 38?
Así, con voz apagada pero amable pedí los zapatos cómodos, los imaginados. Y los que me enamoraron se quedaron en la estantería de esa tienda, en espera de otra novia que decidiera quizás por sí misma permitirse caer en profundo hechizo y olvidarse de las expectativas que traía antes.

Con el tiempo, sigo recordando aquellos zapatos y cuanto me costó renunciar a lo que deseaba en ese momento, cuan presionada me sentí y poco autorizada a cambiar mis decisiones previas para adecuarlas a lo que sentía en ese momento...
Eran mis zapatos, no los suyos. Y no tenía derecho a presionarme ni siquiera con los deseos que yo antes había expresado. Mi amiga ese día me robó los zapatos sin saberlo, desde el amor que me profesaba y con la mejor intención.

Recuerdo esta historia cada vez que alguien me dice que como Doula he de recordar a la mujer en su parto las cosas que deseaba para ese momento... Ella las sabe, ella las eligió, y ella elije en cada momento, vaya esto o no en contra de sus deseos iniciales. Son sus zapatos, no los míos. 
Por eso si alguna vez alguien os dice que no podéis ir en contra de lo que deseábais previamente, recordad aquellos preciosos zapatos, aquella novia que renunció a ellos y daos permiso para simplemente seguiros y escucharos más allá de expectativas, planes o consejos. 

Elegid vuestros zapatos, porque vosotras los llevaréis. 


Doula
Telf: 600218964


viernes, 2 de octubre de 2015

CARTA DE UNA DOULA A UNA MUJER...

Querida mujer,

Hemos hablado por teléfono hace poco, pero he sentido la necesidad de escribirte. Espero que no te parezca un atrevimiento excesivo por mi parte, pero creo que es importante que sepas ciertas cosas.

Como sabes soy Doula. Y me has llamado para que esté en tu parto, algo que me llena y me hace sentir muy feliz. Pues la maternidad es mucho más que mi trabajo, es mi vida. 
Lamento haber tenido que decirte que no podría estar como deseabas, pero es que lo que tú buscas para tu parto no es una Doula, sino una Matrona o una Partera tal vez. 

Quizás alguien te haya trasladado que puedes estar acompañada en tu parto por un/a profesional que no es profesional sanitario ni está formad@ en atención al parto, pero esa figura que de la que te han hablado en ningún caso es una Doula, pues las Doulas no tenemos papel "activo" en los partos. No podemos valorar como evoluciona aunque nos lo pidas, ni mirar tu dilatación aunque quieras que lo hagamos, ni evaluar tu estado de salud o el de tu bebé durante el parto para poder trasladarte si algo está saliendo de la seguridad habitual del proceso de parto fisiológico con toda la información y que puedas decidir y tomar las riendas. 
Todo eso lo hacen l@s profesionales que lo tienen como misión, que están formad@s para ello y que asumen esa responsabilidad y papel en los partos: Matronas, Ginecólog@s y/o Parteras, dependiendo del país en el que te encuentres y la disponibilidad de profesionales que tengas. 

La Doula que acompaña un parto en el que no se encuentra ese tipo de profesional no está actuando dentro de la buena praxis profesional, sino que está tomando un papel que está lejos de ser el que nos corresponde, un papel activo que va contra el acompañamiento en sí.
Acompañar es estar a tu lado, junto a ti mientras recorres tu camino y tomas tus decisiones. Nunca puede implicar tomar responsabilidad alguna en tu maternidad, nunca puede implicar aconsejarte, nunca puede implicar que dependas de mi... nunca puede implicar que yo actúe influyendo activamente en tu parto o tu maternidad porque sería como tomar parte de ella, y es solo tuya.

La Doula acompaña tus decisiones y caminos, y para ello hemos de respetarlos. Y créeme que yo respeto la opción libre y consciente que tomas en este momento en el que decides no contar con un/a profesional sanitari@ en el momento de tu parto. Y, a la vez, respeto lo que implica el acompañamiento real y también mi trabajo como Doula. Y es por estas dos últimas cuestiones por las que me veo obligada a decirte que no... que no puedo estar en tu parto como Doula aunque me encantaría vivir ese momento tan especial contigo y con tu familia como deseabas que hiciera.

Por eso te escribo a ti, mujer. Que quizás encuentres alguien que te diga que es Doula y acepte acompañarte sin ningún tipo de personal sanitario a tu lado. Y puede hacerlo por mil motivos: que no te sientas sola, que puedas sentirte arropada en tus decisiones, que no puedas sentir que no respeta tu decisión, tal vez esa persona que se hace llamar Doula no tiene claro lo que significa acompañar de verdad o la creencia de que haciéndolo no está tomando parte de tu parto... pero lo está haciendo. Y eso, querida mujer, no es un acompañamiento de Doula. 
Puedes llamarlo Partera si quieres, o de cualquier otro modo. Pero no es una Doula la que hace eso. 

Por eso, si buscas una Doula de verdad, que sepas que no te acompañará en tu parto si no hay un/a profesional formad@ en la atención al parto junto a ti. 

Por eso, si buscas una Doula de verdad, si lo que sientes que necesitas es el acompañamiento de una Doula, aquí me tienes sin duda. 


Un enorme abrazo. 

Bea Fernández.

lunes, 21 de septiembre de 2015

LAS DOULAS Y LA MATERNIDAD EN SUIZA: XIMENA SILVA

Las Doulas existen en todo el mundo, en cada lugar con unos matices adaptados a las realidades sociales, asistenciales y culturales de la maternidad, pero siempre desde un mismo objetivo: acompañar los procesos maternales. 

Hoy hemos querido hablar con una Doula que trabaja en un lugar cercano y lejano a la vez para ver la riqueza de estos matices. Hablamos con Ximena Silva, Doula en Suiza, sobre su experiencia, y la realidad de la maternidad y la de las Doulas en ese país. 



- ¿Ximena, cómo se vive la maternidad en Suiza?
Llegamos a Suiza hace cuatro años después de vivir 10 en Madrid (tanto mi pareja como yo somos chilenos) y para mi ha sido un mundo diferente; en España trabajábamos los dos al 100% y aquí por el nivel de ingresos perfectamente puede trabajar solo uno sin ser un desastre para la econonomía familiar. Con esto no digo que todas las mujeres se quedan en casa mientras el hombre va a trabajar, sino que cada familia encuentra su equilibrio. Hay familias en que los dos trabajan y para eso tienen que pagar una guardería, que son bastante caras (mas o menos 2,500€ al mes), o trabajan por porcentaje, por ejemplo la madre al 60%, es decir tres días y el padre al 80%, es decir cuatro días, así pagan solo dos días de guardería. El colegio es obligatorio a partir de los 5 años y van apenas unas horas al dia (de 9 a 12) con lo cual, la escolarización sigue exigiendo una atención continua de parte de los padres o cuidadores.

En cuanto a los partos, están pagados por el seguro ya sean en hospital, casa de partos o en casa. Además el seguro incluye tres consultas a la IBCLC o asesora de lactancia, más 10 días de visitas de la matrona, es decir, si sales por ejemplo de alta al tercer día del hospital, tienes otros siete días de visita de la matrona que se pactan con ella en cierto periodo de tiempo. En general la lactancia materna suele ser lo normal, pero hasta los seis meses y son pocos los casos que siguen más allá. Por el apoyo de parte del personal médico, hay pocas mamás que tengan problemas específicos de lactancia. A modo de ejemplo, a nuestros grupos de apoyo vienen mamás que no tienen problemas puntuales, pero sienten la pertenencia a un grupo con su idioma, cultura e ideas similares.


- ¿Cómo definirías una doula en Suiza?
La doula es una mujer con una experiencia personal en partos*, que ha hecho una formación específica para acompañar a parejas durante el embarazo, parto y postparto. No es personal médico, por lo que no prescribe tratamientos ni medicamentos, así como no toma decisiones durante el proceso. Ella está allí para acompañar a la pareja en el camino que ellos elijan para ejercer su paternidad. Una doula no responde preguntas, mas bien acompaña a la pareja a encontrar las respuestas que necesitan.
(*en la Suiza alemana es así, entiendo que para hacer la formación francesa no es necesario tener una experiencia personal en partos)

doula en suiza

- ¿Cómo llegaste a conocer la figura de la Doula y a decidir ser una de ellas?
Oí hablar de ellas en los grupos de apoyo a la lactancia. Cuando me formé como asesora y había una compañera que era Doula. Me pareció una labor fascinante. Además, como monitora de La Liga de la Leche, sé lo importante que es encontrar alguien que te acompañe en el camino de la maternidad, sin juzgar, ni guiar, ni decidir por tí.

Al llegar a Suiza hace cuatro años, me tocó aprender el idioma, "reinventarme" profesionalmente y aproveché la oportunidad para estudiar algo diferente. Fui a informarme sobre la formación de doula y no dudé ni un minuto que era lo mio.



- ¿Qué presencia tienen las Doulas en Suiza a nivel social? ¿Son conocidas y reconocidas?
Es una figura emergente y cada día nos hacemos mas conocidas. En general, quienes conocen la labor de las Doulas suelen ser muy respetuosos y agradecidos con ellas. En cuanto al personal sanitario, he tenido la suerte de trabajar con matronas y médicos muy generosos, de los que he aprendido muchísimo.


- ¿Qué formación reciben las Doulas en Suiza?
La mayoría hemos cursado una formación reglada que pertenece a la EB Zürich, que dura un año. Aparte de la asistencia y realización de los trabajos, es muy importante hacer cursos paralelos en temas que nos interesen, así como dos acompañamientos para poder titularnos. Al recibir el título de la formación oficial, tienes derecho a pertenecer a la Asociación de Doulas de Suiza (doula.ch), compuesta por más de 150 doulas, que a su vez nos ofrece presencia en su web, formación continua y los seguros necesarios para ejercer.

Todas las doulas de Suiza nos reunimos una vez al año y por regiones cada tres meses. Organizamos continuamente actividades como cursos, películas, cenas, con la idea de intercambiar experiencias. Por ejemplo estamos desarrollando ahora un servicio de Doula 24/7 donde si alguien necesita urgentemente una doula, nos escribe a ese grupo y la que esté disponible contacta con la pareja.



- ¿Hay tarifas estandarizadas o mínimos y máximos aproximados en cuanto al precio de una Doula en Suiza?
En la web de la asociación dice entre 700 y 900 euros. Esta tarifa incluye dos reuniones antes del parto, un mes de guardia en torno el parto (dos semanas antes y dos después de la fecha probable de parto) y dos reuniones después del parto. Ahora lo que cada doula cobra depende de los servicios que ella ofrece. Por ejemplo, si está en formación puede incluso acompañar gratis, pero si tiene una gran experiencia y es además monitora, por decir algo, de yoga o de parto hipnótico, cobrará más.

Algunas doulas ofrecemos también el servicio de postparto que consiste en un paquete de visitas a la familia para acompañarlos en este primer tiempo. Como diseñadora, ofrezco también tarjetas de nacimiento y agradecimiento de regalos, pero no están incluidos en mi tarifa, ni tampoco sujeto a mi contratación como doula.



- ¿Qué tipo de Doula o en qué etapa de la maternidad buscan las familias suizas una Doula?
Si bien aqui lo partos son bastante respetados en los deseos de las madres, las familias buscan una doula que les ofrezca un acompañamiento continuo durante esta etapa. Yo me especializado en familias hispanohablantes: son mujeres que tienen el español como lengua materna y que aunque hablen muy bien el alemán, buscan en el momento del parto no solo una compañía en su idioma, sino también alguien que culturalmente sea más cercano a ellos. He tenido también la oportunidad de trabajar con familias que no hablan español y me han elegido porque se sienten a gusto con la cercanía y la disponibilidad que ofrezco. La mayoría tienen sus expectativas bastante claras y saben que el tener o no una doula no hará que su parto sea mejor o peor, pero si saben que pueden contar conmigo en lo que vaya surgiendo en este camino y esto les da tranquilidad.

Algunos creen que la doula es solo para el parto en casa y la verdad es que creo que la doula es necesaria para la familia, independiente del lugar o del tipo de parto. Honestamente me puedo sentir muy afortunada ya que he tenido muchos partos y todos son una gran oportunidad de aprender; me gusta mucho lo que hago y por eso pongo toda mi energía y cariño en ello.

Como anécdota te puedo contar que mi trabajo final de curso fue "Qué esperan las mujeres hispanohablates que dan a luz en Suiza", para lo que entrevisté a varias mujeres y todas coincidían en que les habría venido muy bien tener a alguien de confianza durante el proceso que además se acercara a ellos culturalmente. Vamos, una doula, aunque no supieran de su existencia.

Ximena Silva
+41 (0)76 424 3451
Doula
www.doulaensuiza.com
Stillberaterin - Asesora  de Lactancia
La Leche League


lunes, 7 de septiembre de 2015

EMPODÉRAME, QUE YO NO SÉ

Hace unos años que un término ha entrado en el vocabulario de la maternidad con fuerza, creando largas conversaciones y ríos de tinta sobre él y la consecución de lo que implica, de lo que nos puede aportar: empoderamiento.

Empoderar, según la RAE, es un término usado en los textos de sociología "con el sentido de ‘conceder poder [a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente] para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida’." Quizás, como en ocasiones anteriores, la RAE haya de revisar su definición para actualizarla y adecuarla a la sociedad actual, pero el sentido de esta palabra es básicamente el que esta entidad describe: ceder el poder, favorecer la autogestión para que, a través de ella, alguien que ahora está en situación más débil pase a estar en otra posición mejor. 

Hasta ahí estamos todos conformes; todos estamos de acuerdo en dar el poder a cada individuo para que decida cómo ha de gestionar su vida y, en concreto en nuestro caso, cómo ha de vivir su maternidad y qué decidirá en ella, haciéndose así responsable y propietaria de esa vivencia. 


En aras de este empoderamiento trabajamos muchos profesionales de la maternidad y la salud. Dedicamos nuestro tiempo a aprender y mejorar en nuestro día a día para poder ofrecer informaciones más completas y mejores servicios a las mujeres y familias que deciden acudir a nosotros pero... cómo enfocamos ese empoderamiento? Lo hacemos de modo adecuado?

Cada día encuentro pistas que me llevan a creer que quizás no estamos trabajando del modo que debemos... Se trata de frases, palabras sueltas a veces, tonos en conversaciones o mensajes escritos u orales... muchos mensajes más o menos explícitos que realmente no dejan espacio a la entrega de poder, sino a un conductismo diferente al anterior en cuanto al destino al que nos quieren llevar, pero conductismo al fin.

Quizás, para que se entienda mejor, será bueno que ponga un ejemplo... 

Esta mañana, en la tutoría que ofrecía a una alumna de la formación online para Doulas, hablábamos sobre parto y expectativas. Y entonces llegó. El momento que muchas Doulas hemos vivido. Ese en el que pesa sobre las expectativas que los demás tienen respecto a nosotras la palabra Doula y la imagen que parte de la sociedad tiene de ella. 
A mi alumna (me cuesta llamar así a las Doulas en formación porque para mi son también grandes maestras) ya le habían dicho que, claro, al ser Doula, si tenía otro hijo pariría en casa. Y al responder mi alumna que a día de hoy no se lo planteaban así, su interlocutora se apresuró a juzgar que lo que necesitaba era un "empujoncito" hacia el "buen parto" y le recomendó hablar con esta u otra persona para que se le quitaran "esas cosas de la cabeza".

En toda esta conversación, aparentemente sin importancia, se ve claramente a lo que me refiero con el adoctrinamiento hacia otros lugares diferentes... pero adoctrinamiento al fin.

Dejando a un lado esa imagen falsa de que las Doulas hemos de cumplir el estandar de parir en casa o tener una crianza específica de nuestros hijos, cosa que de por sí es un prejuicio absoluto hecho desde el desconocimiento, me voy a centrar en la segunda parte...

Qué implica decirle a una mujer que si no quiere parir en casa es porque ha de quitarse esto o lo otro de la cabeza? No supone dejar de dar valor a los criterios de esa mujer y, por tanto, dejarla sin poder porque se la considera desinformada o manipulada en la toma de decisiones? 
No es acaso lo mismo que se hace cuando se vulnera la ley de atención al paciente y se ignora el criterio de las mujeres respecto a sus decisiones de parto diciéndoles que sólo el personal sanitario sabe lo que es mejor para ellas?
Para mi sí es lo mismo. Quien hace uno u otro intento de convencer a la mujer lo hace desde la absoluta creencia de que aconseja lo mejor para ella, de que las otras opciones son negativas para ella. Pero... dónde está ahí el poder de la mujer a la hora de decidir? En qué sentido le estamos dando poder alguno a una mujer a quien le decimos de modo más o menos sutil que es incapaz de decidir? 

Claro que hay una serie de evidencias científicas que apoyan un tipo de parto más fisiológico, más natural, menos intervenido pero... acaso damos poder a la mujer tratándola como una pobre marioneta desinformada? Es esta la forma en la que somos conscientes, respetuosos y tratamos de mostrar a las mujeres el poder inmenso y la gran capacidad que tienen? No sería mucho más respetuoso con sus decisiones, su poder y su camino darles la información que poseemos si la desean de modo objetivo y no esperando que cambien sus opciones en modo alguno?

Nos falta mucho camino, me temo... Porque este no es un hecho aislado, es algo que se puede observar con cierta cotidianidad. 
Se ven caras de pena cuando hablas de una u otra intervención en tu parto, mujeres que esconden el hecho de haber elegido esto o lo otro para su parto, lactancia de su bebé o crianza... Por qué lo hacen? Por qué sienten la necesidad de esconderse o incluso de justificarse o mentir ante una decisión que toman? 
No será que en el camino a la maternidad consciente y el empoderamiento nos hemos perdido por senderos que conducen a otro tipo de conductismo y adoctrinamiento? No es tal vez muy fácil caer en ello cuando crees absolutamente en que ese tipo de maternidad, de parto, es el mejor? Claro que sí, puede ser el mejor. Pero el mejor para quién? Para quien ofrece la información o para el total de las mujeres y familias sin tener en cuenta sus circunstancias?
Honestamente, eso no es devolver el poder, eso no es ofrecer el espacio para que la mujer decida libremente y se autogestione. Con este modo de actuar lo que hacemos es trasladarle que ella no puede, no sabe, está atada y manipulada, y por ello nosotros la hemos de ayudar, salvar... la hemos de empoderar... Y, en el camino, quién se empodera? Ellas o nosotros? No es ella quien ha de decidir tomar las riendas, tomar sus decisiones y valorar sus alternativas? No es ella acaso quien ha de empoderarse?

Personalmente no creo que haya un estandar de maternidad bueno para todas las mujeres, ni para todos los bebés. No creo que haya un manual de actuación para una maternidad feliz que indique que si tienes este parto, esta lactancia y esta crianza seréis felices. Creo en el camino individual de cada mujer, en su capacidad de decisión de lo que es mejor para ella y su bebé, en que la información que le llegue la procesará en el momento que sienta que ha de hacerlo, y que solo ella puede identificar. Creo en cada maternidad y paternidad individual, en cada bebé.
Porque ellos pueden, ellos son poderosos, y yo... yo no soy más que una persona que está a su lado, confiando, conteniendo y escuchando lo que desean trasladar.
Y tú? Crees en su poder?


Doula, Formadora y madre.
serdoulasmadrid@gmail.com

martes, 23 de junio de 2015

TUTORIAL: CÓMO CREAR UNA CORTINA DE HUMO

Querid@s tod@s, el post de hoy espero que se entienda con la necesaria dosis de retranca gallega que requiere este tema, pues realmente los últimos meses han sido tan absurdos en cuanto al tratamiento dado a ciertos temas que a veces es mejor aplicar ese humor ácido y punzante del que disfrutamos muchos, y especialmente los que somos capaces de burlarnos de lo que más nos importa mientras ponemos cara de estar explicando algo tremendamente serio.

Hoy os quiero ofrecer un tutorial. No era que las Doulas no guiaban ni daban consejos?, os preguntaréis. Cierto, pero es que esto no os lo hago llegar como Doula, sino como persona, como usuaria del sistema de salud, como contribuyente a los organismos con financiación pública, como mujer y como madre... Ni más ni menos que todo eso. Porque como Doula simplemente los hechos hablan por sí solos y no creo que necesiten defensa, la verdad, pues como Doula soy absolutamente ajena a acusaciones que se vierten.

Bueno, explicado esto paso a contaros el objetivo del tutorial que os he preparado. Se llama "Cómo crear una cortina de humo cuando quieres eludir responsabilidades".

Antes de nada, he de decir que todo tutorial destinado a la manipulación de las masas depende siempre de la sociedad en la que se desarrolle. Y este es uno de esos tutoriales de manipulación.
Evidentemente, en España este tutorial es mucho más efectivo que en otros países, pues estamos más que acostumbrados a preparar maniobras evasivas para ocultar o trasladar nuestras responsabilidades. De hecho, se rumorea que somos el país que inventó la frase "yo no fui", la cual fue luego derivando a "yo no sabía nada" o "uy, eso no lo llevo yo" o algunas tan brillantes como "eso no lo hacía el que se fue hace un mes?".
Así pues, la ubicación geográfica ha de ser tenida en cuenta a la hora de elegir esta maniobra de distracción de la que hablaremos.

Los pasos a realizar son muy sencillos:
1- Elíjase un colectivo que utilizar para crear la distracción. Lo ideal es que sea uno descontento en general pero con los suficientes miembros respetados como para no ser cuestionado a priori en lo que traslade. Mejor si tiene que ver con la ciencia o la investigación, o viste algún tipo de uniforme, pues eso siempre ayuda a que todo lo que se aporte venga revestido de veracidad.
2- Selecciónese otro colectivo más minoritario, a ser posible sobre el que se tenga poca o nada de información en la sociedad en la que nos movemos para que sea más fácilmente cuestionado e incluso culpado de lo que se desee.
3- Búsquense expresiones desde el colectivo minoritario que sean desafortunadas si las sacamos de contexto. Gracias a las redes sociales esto no debería ser un problema. Da igual que las expresiones sean en el ejercicio de representación de ese colectivo o realizadas como persona particular, fuera del ámbito del colectivo que nos interesa cuestionar.
4- Localícense blogs, webs o publicaciones del tipo que sea que desvirtúen a ese colectivo minoritario. Esto tampoco será complicado, pues a día de hoy muchas personas tienen un blog o similar y, si partimos de un colectivo sobre el que se tenga poca información, no es difícil encontrar confusión en las redes.
5- Realícese una composición escrita que reúna todas estas cuestiones, abónese lo correspondiente con los fondos de la entidad que represente al colectivo respetado y aválese con la imagen del mismo, aunque parte de ese colectivo desconozca o incluso rechace tal cosa.
6- Escójanse varias personas que, movidas por el desconocimiento absoluto o parcial o bien por otros intereses, estén totalmente entregadas a la causa de desvirtuar y atacar, aún sin razón lógica o avalada, a ese colectivo débil que utilizaremos como cortina de humo y convénzase a estas y otras personas de que el colectivo desconocido es el causante de sus males.
7- Realícese una campaña mediática utilizando a personas del colectivo respetado, sean o no parte activa laboralmente del mismo y destrúyase al colectivo desconocido bajo la premisa del gran peligro que suponen, sobredimensiónese, aplíquese una alta dosis de morbo, agréguese algún testimonio anónimo sin contrastar...
Et voilá! Ya tiene usted su cortina de humo.

De este modo podrá desviar la atención de cuestiones que no desea que salgan a la luz como las cuestiones políticas internas de su colectivo, las deficiencias en el trabajo de algunos de sus miembros, la falta de reconocimiento de su colectivo, las intrusiones en su colectivo por parte de otros tradicionalmente más poderosos, las dificultades de su colectivo en general dentro del sistema en el que trabajan o la falta de escucha y respeto a las personas a quienes van destinados los servicios de ese sistema, por ejemplo.

Con estos 7 pasos, el éxito llegará a su maniobra de distracción, aunque puede aderezarlos, aumentarlos, repetir alguno o introducir variantes que los potencien.

Este tutorial no dispone de video creado para él, aunque sí podemos mostrar un ejemplo en formato escrito con el Informe Doula del CGE y otro en modo audiovisual con el programa sobre Doulas de Equipo de Investigación.  Esperamos que haya sido de ayuda y os esperamos en la próxima entrega.



Bea Fernández
Persona, mujer, usuaria, madre y "coach" a la gallega.



miércoles, 17 de junio de 2015

EQUIPO DOULAS: BEA FERNÁNDEZ NOS CUENTA SU VIVENCIA

Queridos profesionales de La Sexta y de Equipo de Investigación.

Antes de nada, quiero decir que os entiendo, que me consta que la claridad y la honestidad y apertura no venden en este mundo, que no hacen que se queden las imágenes en las retinas de las personas, que las quieran volver a ver. Por desgracia, vivimos en un mundo en el que todo lo que se nos suele quedar es lo que viene con morbo, con temor, con cuestionamiento e incluso con agresividad…

Por ello entiendo el uso de la música y tonos de voz en la narración “intensos” cuando habláis con mujeres, parejas y Doulas que os cuentan su experiencia y realidad, y el de música más relajada y tonos menos profundos cuando habláis con los profesionales sanitarios. Al fin y al cabo, a las que hay que poner el morbo sobre la espalda es a nosotras, las Doulas. Y a todo lo que dentro de la maternidad se salga de lo hecho por la mayoría. A toda espiga que sobresalga del trigal.

Lo entiendo y agradezco incluso que, dentro de esa tendencia, de esa búsqueda de morbo y duda sobre nuestro trabajo, se utilicen recursos dramáticos a vuestro alcance, que se recorten entrevistas de 40 minutos en las que se explica lo que hacemos para quedaros con 4 preguntas de las que “sacar el jugo”, e incluso que se monte, por despiste, alguna respuesta que no corresponde a la pregunta con la que se empareja (y lo sé porque era mía la respuesta) Entiendo todo ello y, de corazón, os felicito por no haber aplicado esos recursos facilones de desinformación en mayor medida. Pese a que lo ideal hubiera sido no aplicarlos, como os he dicho, lo entiendo.

Dicho esto y agradeciendo el esfuerzo que imagino habéis realizado para llevar a cabo este reportaje (esfuerzo que valoro aunque discrepe en muchas cuestiones), quiero matizar ciertas cosas que me parecen fundamentales. Algunas referidas a mi profesión y otras a informaciones que están al alcance de toda persona y que parecéis haber obviado o no localizado, así como cuestiones de forma que hacen que se tergiversen situaciones reflejadas en el reportaje. Justamente comenzaré por estas últimas.

Empezando por el video inicial…  Me pregunto por qué no sale la Matrona que atendía ese parto. Ella es la persona que atendió el proceso fisiológico del nacimiento y parto que sucedía en ese momento, quien recibió al bebé. Y habéis eliminado todo vestigio de su presencia al editar las imágenes que esta pareja generosamente os cedió.
Me consta que la Matrona de ese parto no tiene problema alguno en aparecer y, de hecho, trabaja habitualmente con la Doula a la que sí habéis exhibido sobradamente. Y en otros momentos del reportaje aparecen otras Matronas, con lo que tampoco se trata de que haya problema en que salgan en este documento pero… por qué editamos de tal modo que en ese momento del documento, el momento de un parto en casa con Matrona y Doula, no aparezca la Matrona?

Continuemos con la rueda de prensa ofrecida en el mes de Marzo… Por qué se presenta a todas las comparecientes como Doulas cuando una de ellas es Matrona? Y Matrona que trabaja con Doula. Por qué se pregunta por el fallecimiento de un bebé en un parto en casa y no se aclara que quien responde a esa pregunta es una Matrona y que explica que no hubo ningún tipo de negligencia en el nacimiento de ese bebé y que todo está investigado y zanjado? Por qué no se respeta a esa familia que ha perdido a su bebé y se da una imagen de su fallecimiento que no se ajusta a la realidad?
Yo estaba allí, sentada junto a esta Matrona, hablando como Doula, escuchándola, y sé perfectamente lo que aclaró y cómo. Y me consta que vosotr@s sabíais que era Matrona, que grabásteis la aclaración, pero eso no se ha emitido… ni siquiera que quien respondía era una Matrona.

Sigamos con el video de la pareja que graba su test de embarazo y su camino hasta el parto… Quién es esta persona y en qué momento tiene relación con las Doulas? No hace falta investigar mucho para encontrar que esta mujer es una Youtuber, una madre que contó su historia y que se siente absolutamente sorprendida e indignada por el uso de sus videos para vincularla con este reportaje, pues ella en ninguno de sus videos ha hablado de contratar una Doula ni se ha relacionado con esta cuestión. Pero con las imagénes, con su inclusión en este trabajo vuestro, se da a entender que tiene algún tipo de contacto su vivencia con nosotras.

Hablemos también del conveniente comentario en el que se apuntilla que las Doulas cobramos 500€… Por qué, si está grabado (que me consta que lo está) no se explica que lo que se cobra no es por cerrar armarios en sí en un parto, sino por estar atentas a las necesidades y sentir de las mujeres de parto y de su entorno? Por qué no se incluye el hecho de que una guardia de parto implica entregar las 24 horas al día de disponibilidad durante 5 semanas al proceso de nacimiento y parto que acompañamos? Por qué no se incluye que en esas 5 semanas no nos desplazamos a más de media hora o una hora del lugar elegido por la mujer para parir? Por qué no se incluye que mantenemos nuestro móvil encendido permanentemente esas 5 semanas y tenemos a nuestra familia en estado de alerta por si hemos de salir corriendo al parto en cualquier momento? Por qué no se incluye que permanecemos con la mujer o familia el tiempo que se nos requiere y eso puede suponer 24 horas de presencia constante o más? Por qué se habla de cerrar armarios y no de todo eso cuando se nombra una tarifa que es libremente pactada entre la Doula y quien es acompañada dentro de la economía de libre mercado de nuestro país? Y por qué no se habla de que las Doulas acompañamos también partos en el hospital y no sólo en casa? Por qué no se habla de que estamos en los embarazos, pospartos, crianzas, duelos, adopciones, maternidades subrogadas, tratamientos de fertilidad… Las Doulas somos un derecho y una elección de aquellas personas que nos llaman en todas las etapas en las que desean que estemos y cobramos no por cerrar armarios, sino por estar como estamos, por nuestro tiempo, energía y dedicación, como todos los profesionales.

También podemos hablar de la escena de la rueda de prensa en el Ministerio de Sanidad, donde se apuntilla convenientemente que no se ha dicho nada pero ya está todo dicho. Lo que no se concreta es que no somos personal sanitario, que es lógico que se nos elimine de tal categorización en la que estábamos por algún tipo de confusión de redacción y que no dependemos del Ministerio de Sanidad precisamente por no ser sanitarias. Así de sencillo. La labor de una Doula no se limita al parto, sino a todas las etapas maternales para las que se nos requiera. En ocasiones trabajamos codo con codo con profesionales Sanitarios, pero eso no nos convierte en parte de este colectivo.

Dediquemos un momento a ver la llamada de teléfono que se hace a una persona (no Doula, por cierto) que se anuncia en una web. En esa llamada, por qué no se indica que esa persona no es Doula? Por qué no se aclara que los porcentajes de los que habla en su web reflejan los resultados de revisiones y estudios científicos sobre el apoyo continuado emocional en el parto?

Cuando vemos la escena de la reunión de padres que hablan de sus experiencias… por qué se vincula con las Doulas si no se nos nombra en ningún momento y esos padres hablan de sus vivencias en los partos de sus parejas y de las posibles situaciones que podrían haber sucedido en esos partos? Qué tiene que ver eso con las Doulas? Si una mujer decide que su pareja (hombre o mujer) no esté en el parto es a causa de una Doula? No tienen acaso las mujeres capacidad de decisión propia? No tienen las parejas acaso capacidad para conducir su relación de pareja y sus decisiones dentro de la maternidad como mejor convengan? Entiendo que, para el enfoque del programa, sea más conveniente vincular estas decisiones de las mujeres con el hecho de la existencia de las Doulas, pero no se ajusta a la realidad.

Por qué presentamos a Michel Odent como ideólogo de una profesión que al principio del reportaje se muestra como ya existente en la antigüedad con los matices y atribuciones de ese momento histórico? Por qué presentarle como ideólogo de algo que lleva existiendo siglos cuando podemos hablar de la brillante carrera de este profesional cuyos postulados van siendo poco a poco refrendados por estudios científicos que se publican cada día? Por qué querer limitar su recorrido a ser el “ideólogo” de las Doulas y presentarlo casi como un líder espiritual cuando no lo es? Por qué no hablar de la importancia que está teniendo su sensacional trabajo dentro de los cambios en las estrategias de atención al parto y la maternidad en general?
En fin… montajes y ediciones muy convenientes para dar quizás un poco de “emoción” a un asunto que es tan básico como la libertad de una persona de ser acompañada por quien decida en sus procesos vitales… Pero, claro, eso no vende…
Ahora hablemos de información que aportan diferentes testimonios y que no se completa con información contrastada…

Respecto al Expresidente del Consejo General de Enfermería (Expresidente, digo, puesto que ha renunciado a su cargo tras sentencia del Tribunal Supremo de fecha 19 de Mayo) quiero destacar… El señor González Jurado afirma:
-          Que se ha hecho una investigación sobre las Doulas, algo que llama la atención cuando ninguna de las Asociaciones de Doulas ha sido llamada para consultarles sobre sus funciones, tareas, tarifas, cotizaciones… En caso de haberlo hecho, claro, no hubieran publicado un des-informe como el generado. Sin embargo, hubieran encontrado un espacio de diálogo, de apertura para la colaboración por el trabajo a favor de la maternidad.
-          Que tenemos la misma formación que una asistente del hogar. A lo que me gustaría saber qué formación tiene una asistente del hogar y qué formación cree el señor González Jurado que tenemos las Doulas, pues no encuentro la similitud. De hecho, una asistente del hogar no tiene obligación de conocer y comprender los procesos de la maternidad, y una Doula responsable y formada sí. Simplemente somos diferentes. Vuelvo a pedir que se informen antes de emitir opiniones, y más desde un cargo público y con unos “trabajos de investigación” que pagamos todos, también las Doulas, con nuestros impuestos.
-          Que las Doulas ofrecemos consejos sanitarios. A esto sólo puedo decir que estoy esperando a que se me presente una mujer a quien yo haya ofrecido consejos de este tipo en lugar de darle información avalada y pública y lugares donde ampliarla mientras la animaba a hablar con su Matrona o Ginecólogo para consultarle lo preciso respecto al ámbito sanitario.
-          Que invadimos competencias. Si no ofrezco consejos, guías, ni interfiero en la maternidad de la mujer manipulándola, si no hago valoraciones sanitarias ni de otro tipo, esta afirmación se cae sola y no requiere más explicación.
-          Tanto el señor González Jurado como la señora Isabel Molina afirman que no existen datos contrastados que avalen los beneficios de las Doulas, algo que me sorprende siendo como son profesionales formados y actualizados que han investigado nuestra profesión. El problema es que parece que no han investigado demasiado, pues existen estudios aleatorios controlados, así como revisiones de los mismos y de las evidencias, desde hace 30 años, momento en el que las Doulas no éramos ni conocidas siquiera. En el ejercicio de un buen periodismo, esta información podía ser contrastada y aportada de forma clara y sencilla en lugar de dejar esas declaraciones erróneas como única información.

En lo que se refiere al testimonio de la mujer que oculta, en el ejercicio de su más absoluto derecho, su identidad, creo que los hechos que describe son tan graves como para precisar de intervención judicial mediante denuncia a las personas que, supuestamente, los realizaron. De hecho, las primeras interesadas en que, de ser cierto esto que aporta la citada mujer, sea denunciado por los canales adecuados somos las propias Doulas, que nos vemos salpicadas y juzgadas como colectivo por algo que no está ni denunciado, ni demostrado, ni aclarado en ningún aspecto.
Me doy cuenta de que llevo ya 3 hojas… y aún me queda mucho por delante… Pero es que realmente aclarar una hora de reportaje tiene su espacio. Lamento que se alargue, pero creo que es importante, pues estamos convirtiendo en alarma social una parte de la atención a la maternidad que es cada vez más utilizada en todo el mundo por sus demostrados posibles beneficios: las Doulas.

Quería dejar casi para el final el testimonio del Dr. Jose Mª González, pediatra y autor de un libro más que polémico, pues me parece de especial gravedad ya no como Doula, sino como persona, mujer y madre. De entrada, dejar como información la afirmación del librero que participa en el programa indicando que una Doula fue quien evitó la presentación del libro escrito por este Pediatra me deja perpleja, ya que se trató de toda una revolución: madres, padres, Pediatras, Matronas, Enfermeras… Todo tipo de personas reaccionaron (reaccionamos) ante la publicación de un libro de desoye por completo las recomendaciones sobre lactancia materna tanto de la OMS como del propio comité de lactancia de la Asociación Española de Pediatría (http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/recomendaciones-sobre-lactancia-materna-comite-lactancia-materna), demonizando la lactancia a partir del año de edad de los pequeños y emitiendo juicios como el de la aparición de complejo de Edipo cuando se prolonga la lactancia, algo carente de toda base científica. Simplemente indescriptibles este tipo de afirmaciones que no entraré a valorar más que como disparates carentes de sentido que se podían haber contrastado como tales fácilmente en lugar de ofrecerlos al público como información y testimonio válidos.
En realidad, hubiera sido suficiente quizás con acceder al comunicado que sobre este infame libro hace la propia Asociación Española de Pediatría, accesible para cualquiera en su web (http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/noticias/comite-lactancia-materna-en-desacuerdo-con-libro-victimas-lactancia-materna-)

En resumen, me falta información en un reportaje informativo, me faltan datos y me sobran lecturas orientadas a lo que queremos que se vea y no exposiciones objetivas de la información recogida en el trabajo de preparación del reportaje. Es una lástima pero, repito, os entiendo.

Estamos generando una alarma social infundada y destinando recursos a luchar contra una realidad distorsionada mientras, como se afirmaba en el reportaje (al menos esto no se ha manipulado) tenemos un sistema sanitario que mantiene tasas de cesáreas que rondan el 40%, algo en lo que sí deberíamos trabajar, algo importante a lo que deberíamos dedicar energía, tiempo y todos los recursos a nuestra disposición.
Estamos luchando contra gigantes que no existen mientras la maternidad necesita un cambio en su atención, y dividiendo fuerzas, desoyendo a las protagonistas de la maternidad y recortando sus derechos cuando se supone que trabajamos para esas mismas mujeres a quienes parecemos querer dominar.



PD: Se me olvidaba decir que las Doulas no tenemos “máxima autoridad”. Nos organizamos en asociaciones, grupos de trabajo o trabajamos en solitario, pero no somos ningún sistema piramidal en ninguna de esas opciones que tomamos. Así que no, no soy la máxima autoridad de nada ni de nadie. Soy una Doula que intenta aprender cada día y ser mejor profesional cada día. Nada más.


Bea Fernández
Doula que cedió su tiempo e imagen al reportaje 
"Doulas" de Equipo de Investigación.

lunes, 8 de junio de 2015

LA VOZ DEL BEBÉ: ELENA BELGRANO EN EL DÍA MUNDIAL DEL PARTO Y NACIMIENTO RESPETADOS

Al preparar la presentación de este documental empecé reflexionando sobre que significa “derechos del nacimiento” y no pude no preguntarme qué sentido tiene celebrar un “día mundial” visto que parece que haya un día mundial para todo.

Volviendo a leer la petición de la PDN en relación con este día me encontré con esta frase: “Nuestro pensamiento y nuestra petición es que la experiencia de los bebés que se incorporan a la vida debe cuidarse y que cada niño o niña que nace debe ser tratado como un ser sagrado si queremos construir un mundo mejor.” Seguido por la famosa frase de Michel Odent che no puedo che compartir cada día más “Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”.

Entonces reflexioné sobre el hecho de que el sentido de este día mundial, como de cada día mundial es de dar voz a quien no la tiene pero tiene algo importante que decir! Y esto toca un punto débil que hace caer mis resistencias al activismo explicito (resistencias que puedo motivar pero cuyos motivos no tienen cabida en este espacio).

Entonces algo se me remueve dentro, gana de denunciar tantas violencias escuchadas una y otra vez, de traer a la luz tantas heridas que no logran sanar, justamente porque negadas, gana de hablar también de lo bueno, de lo maravilloso que puede ser un nacimiento con tan solo crear un ambiente respetuoso, de lo fácil que podría ser el cambio de paradigma del nacimiento.

Tendría muchas cosas que decir sobre el nacimiento: podría hablar en calidad de mujer, en calidad de doula, en calidad de madre…en todos estos casos tendría mucho que decir, pero visto que este año estamos homenajeando el trabajo de Leboyer quiero hablar hoy cómo quien menos es escuchado, quien menos voz tiene: quiero hablar en calidad de bebé!

En el junio 1974, (un año antes que se publicara “Pour une naissance sans violence”) los años en los que Leboyer empezó su gran cambio del punto de vista, mi madre entraba en el último mes de su primer embarazo, le tocaba revisión de rutina el día 3 de junio. Fue andando desde casa porque la entrada del hospital, uno de los hospitales pediátricos punteros en Italia, está a un centenar de metros. Estaba tranquila, el embarazo había sido bueno, hasta el momento en que el médico, uno de los de renombre en la ciudad, le soltó: “señora, este bebé está a punto de nacer, preséntese mañana a primera hora si no pasa nada antes!”.

Si cierro los ojos y me concentro creo que puedo sentir el torrente de adrenalina que invadió mi cuerpecito de 2,8 Kg en ese momento, así como su lento e inexorable goteo de la noche siguiente mientras mi madre, sin pegar ojo, intentaba desesperadamente buscar algún signo, alguna sensación diferente - sin encontrarlo por supuesto - y en ese goteo su confianza en sí misma se iba junto con su conexión conmigo…con este bebé que empezaba a ser separado de su madre. Poco cambió en el ritmo de fuga de la confianza la mañana siguiente cuando se presentó, siempre andando, sola, incrédula con su maleta al hospital, ni cuando intentó convencer al equipo que la ingresó de que a lo mejor estaban equivocados. No les fue muy difícil demostrar que ellos sí tenían razón, no ella, no su bebé, les bastó buscarle una vena y enchufarle un gotero. Fue casi inmediato, terriblemente violento, sacudidas las dos por contracciones tan horribles y agotadoras, solas, sola ella y sola yo, infantilizada y engañada ella, ninguneada y ponteada yo, obligada a parir ella, obligada a nacer yo “ves cómo teníamos razón! Nosotros sí que sabemos”.

En medio de este infierno sinsentido la naturaleza, siempre sorprendente, ha jugado alguna de sus cartas: ella ha intentado confiar en su cuerpo y se ha dejado llevar por un oleaje que, por cuanto de origen artificial, despertó ancestrales sabidurías. Y yo, le he seguido el rollo, en un intento de reconexión que las dos necesitábamos para sobrevivir, para no morirnos…y así a las 11 de la mañana ya había nacido! Y pocos minutos después ya nos habían separado, ella sola, sin poder recibir nadie, lamiéndose sus heridas físicas y emocionales, yo sola, en otro lugar, no he podido ni saber cuánto tiempo…pero qué más da, soy un bebé, para mí un instante es una vida entera, para mí soledad solo significa muerte!

“Parto pilotado” le llamaban, y sí, en esa época pasaba que también se hiciese sin consentimiento…o mejor dicho, con el engaño, era algo “normal” como todo, absolutamente cualquier atrocidad, se vuelve normal cuando se deshumaniza el ser humano!

Cuando de pequeña oía esta expresión, “parto pilotado” lo asociaba a la imagen de unas batas blancas con un mando a distancia y una mujer teledirigida en una camilla moviéndose a sus antojos, y un bebé al que nadie hacía caso ninguno…y no creo que iba muy lejos de la realidad! Las sospechas de mi madre fueron aumentando proporcionalmente a su deseo de conciencia y conocimiento, pero siempre se le negó la verdad, y solo volviendo a parir 11 años más tarde empezó a verlo claro – un parto de un niño prematuro y de nalgas, pero aun así más natural…y luego 15 años más tarde, nos convencimos las dos cuando la acompañé en el parto de mi segundo hermano: aunque fue con oxitocina y episiotomía de rutina, supe que yo no había nacido así, que a mí me habían obligado a nacer!

Federik Leboyer nasce en 1919, en un parto profundamente traumático, que según el es la razón de su interés en explorar los territorios del nacimiento. Se convierte en obstetra y trabaja en Paris. En los años ‘70 empieza a cuestionar su trabajo observando los bebés y haciendo un trabajo empático para intentar ver el nacimiento desde su punto de vista. No es un dato irrelevante el hecho que ya tenía 55 años, ya llevaba una treintena de años ejerciendo, no se trataba de un joven entusiasta en busca de novedades sino de un profesional en el pleno de su carrera que tuvo el valor de meter todo en discusión.

En 1975 publica “Por une naissance sans violence” contribuyendo al comienzo de un cuestionamiento a 360º que cautivará discípulos cómo Michel Odent. Creo que seguimos sumergidos en este intento de cambio de paradigma y la celebración de este día mundial para los derechos del nacimiento lo demuestra.

Se pregunta “El bebé es feliz de nacer”…y si no porqué? Porqué parece que entra en el mundo con extremo sufrimiento? Es posible otra manera de entrar en el mundo…empieza a ver que, con partos diferentes, los niños al nacer tienen actitudes y comportamientos totalmente diferentes, se convence que esto tiene repercusiones sobre el resto de su vida.

Tuvo repercusiones sobre mi vida el parto en el que vi la luz? Ha determinado mi vida? Y en que medida? Admito que me cuesta ponerme estas preguntas porque me da miedo! También puedo decir que lo he hecho y lo sigo haciendo aunque tenga que encontrar cada vez el valor, pero lo encuentro en el convencimiento que hay que encontrar esos lazos rotos y que hay que buscar los cabos para volver a conectar, mientras haya vida siempre es posible reparar!

Hubo un tiempo en que se pensaba (y desgraciadamente se sigue haciendo como si así fuera) que el bebé era privo de conciencia y por eso no podía tener recuerdos hasta mucho después (un año por lo menos) el bebé es por lo tanto deshumanizado, cosificado. Hoy sabemos en detalle que pasa en el cerebro del bebé, sabemos que solo carece de la memoria consciente, explicita, que tiene que ver con el desarrollo del hipotálamo, pero no carece de memoria, solo carece de la memoria a corto plazo, y es precisamente esto lo que puede hacer sus vivencias más espantosas y traumáticas: no puede contextualizar ni temporizar, un instante es infinito! No puede relativizar el sufrimiento y el miedo, por eso le quedará grabado para siempre!

Para el bebé, cualquier cosa que no vaya como esperado en la naturaleza significa muerte, supervivencia en grave peligro, por eso las vivencias del bebé son sin duda las más traumáticas que se puedan tener, así como son beneficiosas en la construcción del nuevo ser las vivencias positivas.

Si es así hay esperanza? Si casi todos hemos tenido nacimientos espantosos que vidas estamos teniendo y que nacimientos podemos dar a nuestros hijos? Sinceramente estoy segura que la manera en la que hemos nacido muchos de nosotros, tiene un peso, tanto a nivel psicológico como a nivel social, pero también estoy cada día más convencida que todo se puede reparar…las capacidad del ser humano de reponer piezas es increíble, la resiliencia no nos viene solo “de fabrica” sino que también se puede entrenar. Sí hay esperanza! Mientras haya gente que tiene el valor y el deseo de querer ser consciente y de querer tomar la responsabilidad que como queremos nacer.



“Los bebés no son una versión simplificada de nosotros, vienen al mundo como seres complejos” (Nils Bergman)

ELENA BELGRANO, DOULA
elenabelgranodoula@gmail.com 
Telfs. 687014816 – 982300167

viernes, 8 de mayo de 2015

HERRAMIENTAS DE LAS DOULAS

Recientemente una mujer que buscaba espacio donde formarse como Doula me preguntaba qué necesitaba saber una Doula. Creía que debía tener un conocimiento previo de remedios naturales, terapias alternativas, cuidados sanitarios y evaluación psicológica para desarrollar todo eso dentro de un buen acompañamiento pues, si no sabía de todo y manejaba todo, no estaría acompañando adecuadamente.
Lo primero que me atacó fue la sonrisa inicial que me causó el visualizarme a mi misma en un acompañamiento como una especie de cefalópodo con manos que podía atender y resolver 10 cuestiones a la vez y que portaba una enorme mochila llena de artilugios y frasquitos que atendieran cualquier pedido de la persona a quien acompañe. Tras ese momento, y pensando ya en la gravedad y confusión que supone que así se nos vea desde fuera, pensando en que esa imagen nada tiene que ver con lo que supone acompañar como Doula, procedí a explicarle a la mujer con la que hablaba lo que es acompañar... Lo que supone estar junto a una persona desde un modo neutral, objetivo, empático, comprensivo, sin objetivos adicionales a ese estar y sin acciones que se encaminen a conseguir nada más que ese tipo de presencia. 
Evidentemente, esto causó un cambio de visión (o más bien el encuentro con otra visión diferente sobre la que reflexionar) para esta mujer, pero también me supuso una intensa reflexión de camino a mi cotidianidad...

Es evidente que cuando alguien tiene una imagen incorrecta de algo es por alguna base, por algún motivo. Una malinterpretación, un acto o palabra inadecuados o no suficientemente aclarados... algún error ha habido por parte de quien traslada el mensaje o de quien lo recibe, eso está claro. 
Y es evidente que yo no puedo controlar el cómo recibe el mensaje otra persona o lo interpreta, pero sí puedo hacer por clarificar el mensaje que ofrezco, y por ello esta entrada. 

Es común que las Doulas seamos personas curiosas, que buscamos respuestas, caminos u opciones más allá de las que se nos presentan en general porque sabemos que, en muchas ocasiones, esas son las que pueden ayudarnos bien por sí solas o apoyando a las usualmente utilizadas. 
Las Doulas sabemos que no hay un solo camino para la maternidad, para llegar a tener a tus hijos en brazos, que muchas personas llegan por senderos diferentes a los que mayoritariamente se utilizan.

Además, como personas corrientes que somos con un bagaje personal y profesional, podemos tener diversas formaciones anteriores o posteriores a que nos hayamos convertido en Doulas. Así, hay Doulas que pueden ser Economistas, Psicólogas, Matronas, Educadoras, Terapeutas, Asesoras, Publicistas, Periodistas... Y todo ello forma parte de cada una de esas Doulas como personas, es una parte de ellas e influye en sus experiencias y, por tanto, en lo que son. Pero eso no implica que la tarea de la Doula sea utilizar activamente, para solucionar o mejorar una situación, ese conocimiento específico porque, como hemos dicho, el acompañamiento no tiene un objetivo determinado más que el de ofrecer una presencia de Doula a quien acompañamos. 

Hay situaciones en las que esto puede parecer más difuso. Por ejemplo, si una Doula es fisioterapeuta y dentro del acompañamiento de parto hace masajes a la madre para aliviar los dolores de las contracciones, parece que todo está bien... Pero, está esa Doula actuando como Doula cuando ofrece ese masaje o está pasando al papel de Fisioterapeuta? 
Lo vemos? Vemos el cambio?
Quizás se requiera otro ejemplo... Qué sucede si una mujer está de parto pero está muy estresada porque mañana es el último día para presentar la declaración de la Renta y no ha podido hacer nada porque se le ha adelantado el parto? Imaginemos esa situación, que esa mujer estuviera realmente angustiada por ello y que, casualidad, la Doula sea Economista y le pueda hacer allí mismo, la declaración. La Doula saca la calculadora, los papeles y comienza a detallar la renta de la mujer y rellenar formularios. Se ve así más claramente el cambio de papel?

Cuando una Doula acompaña, está acompañando como Doula, no sólo permaneciendo junto a la mujer como lo hacen otras personas y en el momento en el que interviene en la situación de forma activa, se aleja de ses acompañamiento para pasar a ser otras cosas diferentes: Economista, Psicóloga, Matrona, Educadora, Terapeuta... 

Y esto no está mal ni bien si es fruto del acuerdo entre Doula y persona acompañada, pero es importante que ambas partes sepan lo que eso implica. Que intervenir activamente con una técnica o herramienta no es el acompañar de Doula, sino que cumple otro papel al que cada unión de Doula y usuari@ han de darle forma y nombre. 


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en duelo y nuevos caminos maternales.
serdoula@gmail.com
Telf: 600218964

jueves, 7 de mayo de 2015

DE DOULAS Y TAREAS DOMÉSTICAS

Cada cierto tiempo surge en las redes, los medios y los corrillos del mundo maternal el debate sobre las funciones de la Doula, sobre lo que supone ser Doula y tener una Doula. Y en este debate siempre hay un tema recurrente: las tareas domésticas.

A tal punto llega la insistencia sobre esta cuestión, que periódicamente acabo leyendo o escuchando que cuidar a los otros hijos de una mujer que acaba de parir, lavar sus platos o cambiar sus sábanas son tarea de Doula. Y es que parece que realmente el estar, la presencia, el modo en el que está una Doula no es entendido en su parte esencial y parece que ha de buscársele un complemento que se asemeje más al "hacer" más usual, que nos aleje de ese papel de presencia abierta, neutral, objetiva, empática que somos y nos acerque más a un papel "productivo" en el sentido en el que la sociedad entiende el ser productivo. 

Recientemente escuchaba a una persona que desconocía las funciones y bases de mi profesión decir que si no fregábamos, no cuidábamos niños, no dábamos consejos y no cuidábamos la salud de las madres. Que si no hacíamos nada, por qué íbamos a cobrar. Y digo que es una persona que desconoce el espacio y la forma en la que una Doula acompaña porque si lo comprendiera no haría esa pregunta.
Además del hecho de que los acuerdos sobre pago o no y cantidades son libres entre la Doula y la persona a quien acompaña, tal y como sucede en todas las profesiones que se acogen al libre mercado existente en nuestro país, hay una serie de "motores" que parecen llevar a diferentes personas a este pensamiento. Y hoy quiero hablar de ellos. 

En esta entrada no entraré en detalles referentes a la definición del acompañar de la Doula, pues ya hemos dedicado tiempo y espacio a aclarar lo que somos y cómo lo somos en otras publicaciones, como esta en la que indicamos qué es una Doula. Pero baste decir que las Doulas permanecemos junto a la persona acompañada desde una presencia en escucha activa, empática, sin objetivos sobre esa persona o su vivencia más allá del permanecer a su lado mientras lo desee y con comprensión y conocimiento de las vivencias en las diferentes etapas maternales que acompañamos. Tan sencillo y tan complicado a la vez como eso. 

Sin embargo, cuando reflexiono sobre por qué tanta insistencia con que la Doula ha de hacer tareas del hogar (tareas contra las que nada tengo, simplemente no forman parte de mis labores de acompañamiento como tal, sino que pueden ser cuestiones puntuales que quizás surjan o no), encuentro varias cuestiones diferentes:
- la confusión sobre lo que es la solidaridad para con otra persona que con actos o palabras nos pide que la ayudemos en algún momento. 
Esta solidaridad la ofrecemos a cualquier persona. Es una forma de estar en la vida, una forma de ser. Y puede favorecer el espacio de encuentro de la mujer con su Doula, o su tranquilidad, pero no es una labor de acompañamiento estrictamente. Es algo que ofrecemos como mujeres, como personas. No específicamente como profesionales. 

- la aparente necesidad de la sociedad de que todo tenga una productividad tangible. 
El que nosotras, permaneciendo en nuestro espacio como Doulas junto a quien acompañamos, seamos reflejo de las decisiones libres de la persona, de la familia, y favorezcamos un espacio en el que pueden sentir libertad para desarrollarse no se valora porque, simplemente, no hay un objeto, un informe, o algo tangible que haya reflejado nuestro trabajo. Por ello, cuesta entenderlo quizás incluso dentro de quienes se inician en esta profesión o quienes ya la están intentando ejercer (y digo intentar, porque si esto no es integrado, si esa forma diferente de estar no es valorada, el acompañamiento de Doula es imposible)

- la confusión con Doulas de otros países.
La Doula permanece en escucha activa de la persona a quien acompaña. Y eso supone estar a la escucha de las necesidades de esa persona, pero también de la maternidad de la sociedad en la que la Doula vive. De sus peculiaridades culturales, sanitarias, sociales... Por ello, hay cuestiones que son diferentes entre las Doulas de distintos países pese a la permanencia de la básica: el acompañamiento desde el estar de Doula.

- la confusión con otras figuras que no acompañan, sino que asisten a la mujer, presentes en otros países o el nuestro propio en la maternidad.
El claro ejemplo es la confusión que parece haber con las “kraamzorg” en Holanda, a quienes en nuestro país habitualmente confundimos con las Doulas. 
Estas profesionales tienen formación sanitaria y también relativa a la organización efectiva del hogar a nivel higiénico y sanitario, y en sus funciones está el asistir (que no acompañar como Doula) a la mujer y su bebé durante el posparto. Su prioridad es realizar los controles rutinarios a mamá y bebé durante los primeros días (hasta un máximo de 15 tras el parto) y, si es posible tras ello, mantener un entorno saludable a nivel higiénico y alimentario, fomentando el descanso de la mujer en esos días para su recuperación. 
Evidentemente, nada tiene esto que ver con la Doula, que carece objetivo activo propio salvo el estar mientras sea requerida su presencia. 

Está claro que son estas y otras cuestiones las que parecen planear tras la insistencia de que la Doula ha de realizar tareas domésticas. Pero también lo está que el hacerlas o no entra dentro de la relación íntima que se crea entre Doula y persona acompañada, como lo está el tejer un gorro para el bebé que está por nacer o llevar algún alimento a esa familia en el posparto o en otra etapa. 
Es la parte subjetiva de los acuerdos más o menos hablados o más o menos instintivos entre la Doula y quien acompaña. Pero nunca de las funciones puras y directas de un acompañamiento.

No llevaríais algo rico cocinado a vuestra vecina si estuviera resfriada y tuviérais buena relación? Pues yo también a una mujer, pero eso no lo convierte en mi obligación ni con la vecina ni con las personas a quien acompaño, ni me convierte en cocinera, ni en experta en nutrición... Me convierte en una persona empática.


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en duelo y nuevos caminos maternales.
serdoula@gmail.com
600218964



lunes, 20 de abril de 2015

BUSCANDO DOULA...

En muchas ocasiones, llegan a buscar Doula mujeres que no tienen muy claro qué es una Doula, qué hace una Doula, qué puede esperar de ella o qué es importante tener en cuenta a la hora de elegir a su Doula.
Pretendemos ofreceros pequeñas claves respecto a este tema, si bien creemos firmemente que la elección de Doula es muy subjetiva, pues se basa en gran medida en la conexión existente entre Doula y acompañada.

- Sentirnos escuchadas: es imposible que una Doula acompañe si no sabe escuchar y no nos hace sentirnos escuchad@s, por lo que el cómo nos sintamos al hablar con ella es una parte básica.
- Código Etico o Deontológico: es básico que la Doula tenga un código que marque cómo actúa y cómo acompaña, y que el mismo sea accesible para sus acompañad@s.
- Servicios y límites claros: partiendo del Código Etico o Deontológico, la Doula ha de ser clara respecto a los límites del acompañamiento, expresarlos y evitar así confusiones sobre lo que puede o no ofrecer a quien acompaña. También debe aclarar cualquier cuestión sobre horarios y disponibilidad.
- Tarifas claras y definidas: la Doula ha de ser clara y transparente respecto a sus tarifas, ya que esto evitará posibles confusiones.
- Experiencia de la Doula: si bien la experiencia no nos hace mejores en lo que hacemos siempre, sí nos ofrece la oportunidad de ir mejorando día a día.
- Formación de la Doula: la formación no crea una Doula si ella no tiene la vocación y escucha necesarias, pero sí ofrece la oportunidad de reflexionar, encajar y aprender a ubicar las bases de su profesionalidad. Si vamos a tener en cuenta este punto, es fundamental que esta formación sea de Doula, aunque otras formaciones complementarias puedan ser estupendas, pues lo que buscamos es una Doula y no otro profesional.
- Experiencia maternal: de nuevo, la experiencia no indica que una Doula sea mejor que otra, sino que aporta la posibilidad de aprender. Siempre que ese aprendizaje sea procesado adecuadamente, podrá ayudar a la Doula en su trabajo.
- Pertenencia a asociaciones o equipos que la avalen: si bien es cierto que el pertenecer a una asociación o equipo no garantiza que la Doula sea la adecuada o la mejor, sí que nos aporta un espacio al que poder acudir a pedir referencias o trasladar posibles dudas respecto a ella. Además, a ella le ofrece un espacio de aprendizaje y reflexión con otras Doulas y ayuda a su aprendizaje diario.
- Respeto por quien acompaña y por otros profesionales: una Doula que no respeta a otros profesionales y a las personas que acompaña, no está actuando de modo adecuado.
- Definición del acompañamiento: una Doula que no realiza el acompañamiento desde la presencia objetiva, escucha activa y la no mezcla por su parte de terapias o intervenciones de cualquier otro tipo no está actuando de modo adecuado y esto ha de dejarlo claro en todo momento.
- Disponibilidad: es importante que nuestra Doula esté disponible, por lo que ha de ser honesta con su disponibilidad y la misma ha de encajar con lo que necesitamos. Por ejemplo, la coincidencia de dos guardias de parto en la agenda de una Doula puede poner en riesgo el cumplimiento de ambos compromisos de acompañamiento.

Todas estas cuestiones son las que podríamos llamar "objetivas". Sin embargo, aunque todas ellas se cumplan, hay una básica que es imprescindible porque compartiremos con nuestra Doula momentos íntimos y muy importantes de nuestra experiencia vital: Sentir conexión y buena comunicación y comprensión entre nuestra Doula y nosotras.

Esperamos que este texto os ayude a buscar a vuestra Doula con más facilidad, con más confianza y sabiendo más sobre diferentes cuestiones importantes.


Bea Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad,
especializada en duelo y nuevos caminos maternales.
www.serdoulas.com
serdoulasmadrid@gmail.com
Telf: 600218964