jueves, 31 de julio de 2014

YOGA TRAS EL PARTO: NUEVO CUERPO, NUEVA PERSONA... NUEVA VIDA

Tras los primeros 40 días de posparto, empezando todavía tímidamente a asimilar el trabajo de parto; con el cansancio, la alegría, la felicidad y todas esas emociones que nos llenan, podemos comenzar a realizar unos ejercicios de recuperación que nos permitirán canalizar toda esta energía. Pero no se trata sólo de una cuestión relativa a "recuperar la figura" como se nos suele decir, sino que ese periodo normalmente requiere mucho más en la reserva de tiempo que nos requiere. Necesitamos realmente bienestar, y para ello es importante trabajar desde varios aspectos: físico, mental, emocional… Encontrar el equilibrio.

Trabajar tantos aspectos juntos desde el “Yoga”, una disciplina muy amplia y milenaria que reúne una gran cantidad de técnicas, nos ayudará a una recuperación más integral y efectiva. Este conjunto de herramientas y este trabajo armonioso con ellas permite equilibrar mente (integración de nuestro nuevo "yo" sin nuestro bebé en el interior, sino en brazos), cuerpo y alma (emociones que hemos de manejar desde el equilibrio) Todo ello a través de la práctica intensa de las asanas (posturas), pranayamas (técnicas de respiración) y meditaciones (toma de consciencia).
Porque lo primero que el Yoga nos ofrece en esta etapa es el equilibrio y la conexión. Desarrollando nuestra capacidad respiratoria, nuestra fortaleza muscular (musculatura pelvis, esfínter, etc); flexibilidad (estiramientos, relajar la musculatura); potencia (fuerza en acción y alerta) toda la musculatura a nivel general para así trabajar de forma más puntual en aquella musculatura más debilitada, pudiendo ser mediante esta técnica o echando mano de otras técnicas que son más específicas (Kegel, Pilates y respiración Hipopresiva). Pero ofrece mucho más.

Podemos hablar de muchas técnicas que nos ayuden a recuperarnos como la técnica de Kegel, el Pilates y la gimnasia Hipopresiva. No obstante, por mi experiencia personal y profesional, necesitamos inicialmente un trabajo integral, que nos aporte estabilidad, que nos permita lograr un estado de relajación y de alerta positiva, llegando al estado de consciencia. Por ello es tan recomendable la práctica del Yoga con tu bebé, donde puedes realizar un trabajo de recuperación con una gran parte de ti mientras disponéis de un espacio y un tiempo en exclusiva, en relax, para vuestro disfrute.

Existe una fuerte conexión con tu bebé, iniciada desde el útero y reescrita una vez que os habéis encontrado cara a cara con vuestro día a día, vuestra comunicación, vuestros espacios... Esta conexión corporal y emocional es necesaria, sana y placentera y es importante aprovechar los espacios que podamos para enriquecerla y fortalecerla; al principio es normal que nos resulte quizás extraño trabajar nosotras al tiempo que trabajamos con los bebés, tanto junto a ellos como teniéndolos sobre nosotras. Ellos, como es normal, demandan nuestra atención y en nuestro instinto está el ofrecérsela, y por ello puede parecer que el centrarnos en alguna otra actividad junto a ellos es imposible. Pero poco a poco esto fluye naturalmente y nos mimetizamos con la respiración, con los movimientos y todo surge como ha de hacerlo para lograr este estado de relajación al que se une nuestro bebé y a través del que disfrutamos juntos no sólo en ese momento, sino que se va instalando en nosotros, en nuestra relación y nuestro día a día.

Al tiempo que trabajamos y fortalecemos todos los aspectos hablados anteriormente, nos abrirnos hacia esta aventura que compartiremos para siempre. Observamos las reacciones de nuestros bebés al mecerse con nosotras en el movimiento combinado con nuestra respiración. Experimentamos sensaciones juntos y nos creamos nuestro rincón exclusivo, nuestro tiempo exclusivo sin otras obligaciones, sin otros reclamos, sin otros pensamientos que no sean nosotros. Ayudamos a nuestros pequeños a conocer su cuerpo, a experimentar con él desde bebés, a integrar sensaciones y movimientos adaptados a él y disfrutamos viendo como los vive junto a nosotras mientras trabajamos con diversas técnicas. 
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- Al tiempo que trabajamos distintos tipos de Pranayamas (técnicas de respiración), acariciamos a nuestros bebes conectando con la energía, el Prana.
- Mientras realizamos posturas, Asanas, columpiamos, mecemos a nuestros bebes en esa cunita en la que estuvo 9 meses.
- Cuando realizamos estiramientos, nuestros bebes se estiran tratando de tocar nuestras manos.
- Al realizar torsiones ayudamos a nuestros bebes a volar y disfrutar de nuevas sensaciones. 

A medida que va creciendo nuestra práctica, nuestros bebes también crecen sanos, fuertes y seguros y nosotros podemos enriquecer nuestra práctica al tiempo que ellos crecen y así compartir haciendo que nuestros bebés sean nuestro motor, la luz que nos permita ver el camino por donde ir y nos haga sentir mayor bienestar.

Y, por si esto fuera poco, en ocasiones hasta hacemos espacio con otras mamás y peques que viven sensaciones similares.




Por Vivi Tilota
Correo electrónico: serdoulas@gmail.com

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